Betty Alter

El corredor

 

 

El viejo corredor de mi casa de la calle Jackson e Isla de Flores creo que muchos de los que andan por los 60 pirulos habrán vivido en algún corredor donde los apartamentos estaban pegados uno al lado de otro, cualquier grito, cualquier ruido, todos los vecinos se enteraban lo que pasaba en la casa del otro.

Hoy quiero recordar el mío, mi viejo corredor de la calle Jackson 1050 eran 5 departamentos, yo vivía en el 1

el Negrito Altamirano en el 2, Collares en el 3, Doña Carmelita en el 4, y el corredor de bicicleta Luis Losardo que fue campeón en su categoría con su familia, y su hijo era mi amigo Nelson Omar Losardo.

Qué lindo era ese corredor...Doña Sara tiene un poco de azúcar, sí como no, le gritaba por el corredor Doña Carmelita.... éramos niños que jugábamos a lo que fuera en ese corredor, a la pelota, al pinpón, a las cartas, a las damas, al ludo, y venían más chicos al corredor. Venía Martha la vecina de enfrente, y adelante en la casa grande vivían los Paradela, qué familia hermosa, me acuerdo de Graciela, allí tocaban piano, eran hermanos estudiosos.... y ahí al ladito estaban los Fabbini, la familia importante de la cuadra que a veces bajaban a jugar con nosotros. 

Había un garaje, el de Gambeta y ahí lo utilizábamos para jugar a la escondida.

También en el 1028 vivían el Pocho y su hermano Eddy, travieso y juguetón de él, si sé que hoy día es un gran empresario, también venía a jugar a nuestro hermoso corredor, tenía algo que de solo entrar con esa puerta que siempre quedaba abierta y nunca nadie llegó a robar nada, algunos vecinos ni cerraban su propia puerta, ¿qué nos iban a sacar en aquellos tiempos, las torta fritas de alguna vecina?

Nelson se convirtió en comisario de Pluna, mira si tengo la suerte que esté leyendo esto, le perdí la pista hace tantos años.

Qué niños divertidos, entre gritos, peleas y juegos pasaban nuestros días de verano cuando no íbamos a la escuela mientras desde la calle se oía:
HELADOOOOO CONAPROLE, HELADO CASSATA.... FRUTILLA BOMBON HELADO...... todavía suena a música en mis oídos y creo que con una chanchita comprábamos un helado. En las noches de verano todos los del corredor agarraban banquitos y se sentaban en la puerta de calle... a veces pienso con tan poquito y éramos tan felices....

Las que salían antes eran las mamás, los papás venían después, y sólo faltaba un fogón en el medio para completar esa fotografía de mis recuerdos.

Por esa calle pasaba el tranvía.... ese tranvía donde nos hacíamos la coladera cuando los viejos no nos veían.... pero un día el mío me pilló y yo sólo tenía 8 años, creo que fue la primera vez que me fajó del susto que se pegó.

Y así entre mates, corredor, vecinos y torta fritas que alguna vecina bondadosa arrimaba, fuimos creciendo en el corredor de mi casa.

Pasaron 47 años y yo lo tengo tan metido esos recuerdos dentro mío que a veces como hoy me gusta recordarlos escribiendo.... alguno sentirá y compartirá los mismos acontecimientos en su infancia. Hace 2 años pasé por allí, estaba todo enrejado donde quedó la libertad de pasar al viejo corredor, y me bajé del auto para ver si todavía existía alguien, pero ya no y me di media vuelta sintiendo en mis oídos la pelota contra el Dpto. número 5 que estaba doña Sara y salía con el delantal puesto y gritaba, pueden no darle a la puerta con la pelota...... y así se fueron esfumando mis visiones y el Negrito, Marta, el Nelson y yo reíamos, aún siento esas risas en mis oídos. Subí al auto, cerré la puerta y también un pasaje maravilloso de mi Montevideo tan querido donde pasé la mejor infancia del mundo.                                                  

                                                                                                                          Betty Alter