Betty Alter

 FUERZA Y CORAJE

 

Natalio había nacido por el año 1930, había llegado a este mundo con un peso irrisorio... no llegaba al kilo doscientos... y tuvieron que tener los máximos recaudos para que siguiera con vida... muy delicado estaba.
Pero su fuerza interior ya de pequeño le hacía pasar el día a día. Sus padres se esmeraban para cuidarlo y en dos meses recuperó el peso de un niño normal. Y al pasar del tiempo crecía sano y fuerte, pero su hogar era de una pobreza tremenda. Su familia se agrandaba con la llegada de muchos hermanos, a pesar que eran tan pobres, soñando que algún hijo traería el pan debajo del brazo... y así, pasaron rápidamente los años sin que variara la situación de ese hogar.
Cuando Natalio cumplió 12 años y veía que su padre no podía hacer más de lo que hacía... le pidió que le diera mercadería en una bolsa y con la bicicleta salió a campo traviesa a tocar la puerta de cada rancho que veía ofreciendo todo lo que tenía. Y así se fue acostumbrando, dejando de ir al liceo para salir a trabajar y ayudar a los padres.
Natalio era inteligentísimo, vivaracho y muy comprador... y muy buen vendedor se veía ya en la forma que tenía de convencer al cliente de que le compraran... y hasta lograba otros pedidos para la semana entrante. Así aprendió a ganarse sus primeros pesos... pateaba la pelota los fines de semana, aprendió a manejar a los 14 años y ayudado por su padre que había logrado comprar una cachila de 1927... hizo su primer viaje junto a su padre... rumbo a la gran ciudad de Montevideo.
Se quedó maravillado con lo que vio y visitó a los familiares, abuelos y tíos que vivían allí.
Cuando volvieron, Natalio le pidió a su padre que él quería trabajar en Montevideo, que tendría más oportunidades de ayudarlos y salir adelante.
Cuando cumplió 15 años lo dejaron ir... empezó barriendo una fábrica de estopa... después se fue a una tapicería y un señor le enseñó a tapizar sillones franceses que se usaban en aquella época todo capitone. Se hizo experto rápido, y pidió que le pagaran por cada uno que hacía.
Tenía dos ansias en su vida, ayudar a su familia y ganar dinero mucho dinero para salir de tanta pobreza. Los compañeros lo apodaron EL LOCO, porque no paraba ni siquiera para ir al baño y no perder tiempo. Se llevaba al primer piso donde trabajaba una botella y ahí orinaba para no parar de lo que estaba haciendo. Y así lentamente mientras se hacía cada día más experto, más rápido en su trabajo así crecía en altura... al llegar a los 17 años medía 185 y se había convertido en un hermoso muchacho.
Visitaba a su familia cada 4 meses y lentamente lo iban llamando de varios lugares para hacer trabajos de retapizado... y aprendió a hacer cortinas y eso lo hacía los domingos. Empezó a ganar bastante dinero... pero todo, todo se lo daba a sus padres... y estos con tantos hijos nunca pensaron en que Natalio se convertía en hombre y que alguna vez necesitaría para él.
Es a veces el egoísmo de padres de pensar en los hijos pequeños y no en que los grandes también tienen derecho a hacer su vida.
Nada le alcanzaba con todo lo que trabajaba... se conoció con mucha gente y le empezó a gustar el póquer... trabajaba y jugaba... en sus pocas horas que tenía de descanso.
También empezó a ir al Casino y jugar a la ruleta... y comenzó a ganar y perder. 
Un hombre que vio el valor de trabajador que tenía le ofreció ser socio industrial... que él se ocupara de la fábrica y sacara la máxima producción que podría.
Fue increíble lo que Natalio hacía... cuánto trabajaba, cuánto ganaba... y así un día trajo a toda su familia a vivir a Montevideo. Sus hermanos habían crecido y dos trabajaban también ayudando a la familia......pero todo era poco, nada alcanzaba... siempre querían más.
El puede dar más, decía su madre... y él adoraba a su familia y daba todo lo que tenía... y se endeudaba con las pérdidas del juego... era como una droga para él el juego... o quizás un desahogo ante tanta necesidad de dar tanto.
Pasaron los años, varios hijos se casaron... y él un día conoció a una mujer, una joven simpática y dicharachera que pronto se dieron cuenta que eran uno para el otro. Se casaron y decidieron rápidamente irse del país... porque no podrían llevar adelante su vida con tantas presiones familiares. Se fueron a Chile, allí comenzaron una nueva vida, tuvieron tres hijos... y siempre trabajaba sin detenerse seguía el curso de su vida. Pero no era fácil para Natalio sus emprendimientos... parece que su vida estaba con una estrella que por un lado le brillaba la del amor y por otro se opacaba porque todos los emprendimientos que hacía cuando llegó a Chile, todo le salía mal. A los pocos meses le robaron la fábrica que había hecho de enaguas cortas y largas que en aquellos años se usaban. Había cambiado su rumbo, y se hizo fabricante... después del robo quedó tan acobardado que decidió cambiar nuevamente de fábrica iniciando una de bombachitas para bebe para poner encima de los pañales. Hacía miles de ellas, pero se ganaba poquito y no marchaba... 
Un día encontró un hombre que le volvió a ofrecer otra sociedad hacer camperas... y Natalio aceptó... había empezado a ir sobre rieles... cuando le pidieron para el ejército, 10.000 mil camperas... le habían dado el adelanto para comprar todo... así lo hicieron los dos socios... cortaron todas las camperas y mandaron hacerlas.... Que horrror... cuando recibieron las primeras 2000 - por un error mío, tuyo, del otro, ya no importaba de quién ... cruzaron las mangas derecha e izquierda y perdieron casi todo lo que habían cortado.
Pasaban los años, los hijos crecían y siempre había problemas... trabajaba y ganaba, tenía muy bien a su familia... un día decidieron comprar un departamento para vivir más cómodamente.
Invirtió sus ahorros... empezaron por la loza, cuando llegaron al segundo piso, la empresa se fundió y se quedaron sin departamento y sin plata...
Otra vez empezar de nuevo... Natalio... siempre con una sonrisa y un gesto que todo va a pasar, empezaba mil y una vez en su vida... todo con un coraje con una fuerza increíble.
Hubieron unos años en que estaba bien económicamente, cuando decidió comprarse una carpintería y hacer muebles a medida... empezó a vender a muchas mueblerías... y una en especial le compraba toda la producción. Un día esta fábrica solamente les diré que lo fundió nuevamente. Pero él volvió a sacar fuerzas de abajo de tierra y empezó todo de nuevo y así pasaba el tiempo.
Sus hijos se casaron, vinieron los nietos... y él seguía trabajando como si fuera un pibe.
Le empezaron las nanas... sólo contaré las operaciones que tuvo... 3 de rodilla, 1 de próstata, 2 veces hemorroides, 2 operaciones en la boca por tumotes maxilofaciales benignos... y al final cataratas... 9 operaciones igual lo veían y parecía un pibe. En medio de todo esto él había empezado nuevamente y un día de esos que la lluvia no para en...el lugar donde tenía la fábrica se inundó, perdiendo toda la mercadería. Igual siguió adelante... igual empezó de nuevo... y nunca nadie pudo hacerlo torcer su rumbo de trabajo que empezó un día a los 12 años en un pueblito del Uruguay llamado Castillos.
Hoy día Natalio es un hombre grande... que cuenta sus historias de su vida con una sonrisa en la boca... que espera todavía que la suerte económica le dé una vuelta de tuerca... porque sigue trabajando parado en su máquina de carpintería... arrastrara sus piernas le duele el cuerpo le duele todo los huesos trabajados y cansados... su mirada parpadea cuando el polvo de la máquina penetra en sus ojos... pero él sigue adelante. Su estrella fue ésta y la bendice porque llegó hasta ahora junto a su mujer, hijos y nietos.
Los jóvenes de la fábrica dicen... EL VIEJO TIENE MAS FUERZA QUE NOSOTROS.
Y es cierto, cuentan las viejas historias, que un día cuando se enojó le dio un trompazo a uno que a pesar de la distancia lo dejó metido adentro de un placard.
Tiene una fuerza y un coraje a toda prueba... sigue adelante a pesar de todos sus dolores y molestias... y pienso que el destino se lo marcó cuando nació, tan chiquito y luchó tanto por su vida. Dios lo ha puesto a prueba toda la vida... en su lucha por siempre salir adelante y luchar contra la adversidad... que encontró a su paso. Natalio es un hombre admirable... es hoy en día un viejo admirado por muchos por su fuerza, por su tesón a lo largo de toda su existencia.
Quise escribir esta historia de un uruguayo más, pero que su trayectoria me pareció que tenía que ser contada...                                               

                                                                                                                          Betty Alter