Betty Alter

 

LINDOS RECUERDOS

                                                        
por Betty Orzech de Alter

 

A veces uno dice que 10 cuadras en la vida de una persona SON NADA y quizás para otras fue un TODO fue la VIDA MISMA
Estoy recordando a mi viejo y en vez de hablar en voz alta, escribiré un poco su vida:
Vida interesante de un hombre muy culto y muy querido por vecinos, amigos, empleados, y por supuesto, su familia.
Canelones 1097 primer piso allí vivía David desde el año 1954 fue como un sueño para el y su familia mudarse a ese departamento que estaba a 5 cuadras de su trabajo.Andes 1190, allí estaba el diario judío FOLKSBLAT que años después se

 cambio para la calle Canelones 870.Donde él era periodista, critico de teatro, y redactor.

Lo recuerdo irse a las 8 y 45 de la mañana caminar 5 cuadras trabajar, volver a almorzar y antes de entrar    nuevamente a trabajar, escaparse al HISPANO el café de San José y Rió Negro.

     El se deleitaba con ese cortadito que uno viviendo en otro país añora porque es muy

difícil que te lo hagan tan rico. Y una media luna que era el gusto que se daba después del medio día.
Volvía de tardecita a la casa pero antes de subir volvía a su café y a la noche trabajaba hasta tarde, cuando veía que el diario al otro día iba a salir correctamente y que el linotipista había hecho todo como correspondía volvía a la casa a eso de las 2 de la mañana.
Así era la vida de David, dinero no tenia pero su cultura y simpatía ocasiono que todos los que lo conocían lo quisieran, no había un amigo que no se sintiera orgulloso de invitarlo y que el con su presencia alegrara cualquier fiesta.
Estas 10 cuadras eran salpicadas cuando los domingos infaltables iba al estadio centenario, al palco oficial donde tenia su lugar al lado del diario EL PAIS y EL PLATA
Lo llevaban y lo traían amigos...cuantas veces de niña disfrute de ese palco cuando Obdulio Varela, Ghighia, Hoberg o Schiaffino hacian esos goles que uno acompañaba con los gritos.
DALE PEÑAROL QUE NO NI NO...Viejo y peludo decían algunos también y había una viejita siempre parada ahí con zapatillas de Peñarol y aplaudía con ellas.
Un día triste del cualquier mes pero del año 1964 ese viejo diario que era su vida, se cerró y David quedo sin lo que mas amaba en su vida, ser periodista, y estar en ese diario.
Estuvo 15 días que no sabia que hacer con su vida, que podía hacer él con 52 años a cuestas.
Dentro de la colectividad amigos lo propusieron para que entrara en la KEHILA comunidad judía donde esta todo con respecto a la colectividad.
Casamientos, entierros, ayuda a los pobres, etc.
David entro a la calle Durazno y Paraguay allí trabajo años y de la casa hasta su trabajo eran exactamente 2 cuadras más las que iba al café....en total caminaba 10 cuadras por día.
Luego se mudó la Kehila a Canelones 1068 creo justo enfrente de donde él vivía.
A los pocos años lo nombraron Gerente de la Kehila por su excelente labor, lo fue hasta el día que falleció
Así que entre su casa su trabajo y su café eran menos que esas 10 cuadras.
Pero era un hombre tan feliz, siempre con un chiste en la boca, siempre con una historia de algún libro que él leía
Porque después de su trabajo y del café se pasaba horas leyendo. Y el sábado y domingo lo hacia con deleite.
Sus libros sus amigos más entrañables
Amigos escritores que le regalaban libros (algunos los tengo en su recuerdo) con hermosas palabras de dedicación.
A veces le decían, pero David como podes vivir en 10 cuadras y no salir de ellas. Es mi vida contestaba, auto no tengo, mi trabajo, mi casa y mi café están en unas cuadras y mis lecturas es lo que hago y lo que me gusta.
Mi madre solía esperarlo, con ansiedad porque siempre le traía noticias frescas de la colectividad.
David le resolvía el problema a todos los que allí llegaban, si alguien se moría y no había plata para enterrarlo él hacia lo posible para que no se pagara nada.
Siempre hacia gauchadas de todo tipo a todos. Le luchaba el aumento a los que trabajaban en el cementerio y a sus compañeros
El canillita de la esquina lo quería, lo mozos del café, los empleados del viejo cementerio de la paz, él era un gaucho judío, peñarólense hasta la medula, y amaba al Uruguay como pocos uruguayos, fue su patria de adopción
La que lo cobijo cuando llego a los 14 años, solo de una Europa en la que no había mucho para comer.
Siempre nos contaba que el Uruguay fue la Suiza de América, que todos llegaban, trabajaban y vivían de lo mas lindo iban a la playa y no costaba nada.
Viajaba a Buenos Aires a vernos a su familia querida a sus nietos que adoraba y ese era el paseo más importante de su vida.
Los sábados de mañana se reunía en el café con su hijo y su nieto y era para el un deleite estar con ellos y ir a pasear un poco por la rambla.
Un día un 21 de junio de 1981 a los 73 David se fue dejando a sus hijos, esposa y familia sumidos en el dolor de perder a un ser querido y a una gran persona, que hizo bien a mucha gente.
Lo llevaron desde mi casa en andas hasta su trabajo que era en frente para darle un ultimo adiós póstumo, mucha gente lo lloro y antes de llevarlo recibimos varios telegramas de condolencias pero había uno especial Anonadada recibimos un telegrama del café Hispano.
"David los mozos del café siempre lo recordaran con inmenso cariño" (Aun guardo ese telegrama)
Después de ser enterrado en el cementerio de la Paz....como nosotros vivimos en Buenos Aires volví a ir al cementerio
Un par de meses después encontrando sobre su tumba dos mármoles en que decía "A David nuestro compañero de trabajo, siempre lo recordaremos "era de la Kehila"
Pero lo que más me llamo la atención el otro mármol
Era de los empleados del cementerio. Mi papa había sido su jefe y que emotivo lo que le escribieron.
Me emocione mucho y me sentí orgullosa de ser hija de David.
Un hombre que fue tan feliz en 10 cuadras de su barrio y fue tan querido por gente humilde y de dinero.
Años después todavía pude corroborar el cariño que los empleados del cementerio sintieron por su jefe, mi padre
Mi amigo Gady que vive en Japón me solicito que averiguara justo donde estaba la tumba de su madre así cuando él llegaba de Japón se dirigiría al lugar exacto.
Yo llegue un día domingo, siempre que me ven, me besan y me saluda con gran cordialidad, son los que arreglan las tumbas, los que entierran y alguno de la administración. (creo que hoy en día solo quedo uno de aquellos muchachos)
Les conté el caso y 7 obreros se pusieron a buscar tumba por tumba en el viejo cementerio de la paz hasta que mi   esposo se acordó que la mamá de Gady era de descendencia húngara y todos corrieron  al lugar donde se imaginaron que estaba y la encontraron de inmediato. Que sensación maravillosa que tantos años después esos empleados me ayudaran a encontrar una tumba solo porque la hija de David se los pidió.
Se debe de notar que estoy nostálgica con el recuerdo de mi viejo, pero escribo de tantos porque no recordarlo y mandarlo al foro de uruguayos. Por ese Uruguay querido que el tanto amo y por lo que nuestro país represento en su vida
Gracias por leerme.
                                                                             
Betty Orzech de Alter ( hija de David Orsuj)