Betty Alter

MONTEVIDEO, 1953....ANDES y CANELONES

 

 

 

 

Apenas el sol bajaba las prostitutas de la zona comenzaban a pasear, en esa esquina hasta la calle Maldonado, dando la vuelta a la manzana.
Había una morocha con un cuerpo despampanante. (Vivía en Río Branco y Maldonado) muy buscada por los hombres y otra que nunca me la olvide porque vi. Como una hijita de 5 años la venia a buscar en medio de su trabajo.
Ella vivía en esa zona, era una Época en que estaban los hombres que las regenteaban o sea Vivian de ellas y cuando no traían el dinero suficiente les pegaban alguno que vivía esa Época se podrá acordar.
Había hoteles alojamiento por todas partes (amueblada) en mi Época con un farol rojo en la puerta.
Yo vivía frente a una de estas casas en Canelones entre Paraguay y Río Negro, hoy día allá­ se levanto un edificio grande que pertenece a la comunidad judía.
A veces pienso como todos los vecinos de esa zona y de Bulevar Artigas vivamos casi a diario con esas pobres mujeres que trabajaban de prostitutas.
Venían de Buenos Aires los hombres porque allá estaba prohibido y en nuestro pequeño Uruguay la prostitución era libre andaban por las calles, tenían libreta sanitaria.
Recuerdo que no molestaban al menos los vecinos no se quejaban, y yo por donde vivía prácticamente las veía todos los días
Muchas veces la policía las corría y las dejaba entrar al pasillo de mi casa .y ese gracias nena con una caricia en mi cabeza nunca me molesto.
Tenían sus sentimientos.
Había una muy jovencita esa que mas arriba describí­, que la venia a buscar la nena.
Allá­ en Andes1190 era una casa donde sacaban un diario en el que mi padre trabajaba y tarde a la noche yo lo acompañaba en verano para que el se fijara como salía todo con respecto a los artículos que salían ya que era el redactor responsable.

Yo me ponía detrás de las rejas y observaba todo lo que pasaba después nos tomábamos el tranvía el numero 11 que iba por Maldonado rumbo a casa.
Me llamaba la atención su juventud y la niña a su lado, no entendía muchas cosas pero no me gustaba ver a la nena junto a la madre y que se acercaran los hombres a preguntarle cuanto cobraba.
Si arreglaba la mandaba a casa.
Un día me di cuenta que no veía mas a la nena y detrás de los barrotes la chiste y le pregunte donde estaba la nena.
Me contesto que estaba muy enferma y que ella estaba muy triste.
Por supuesto que cuando mi papa escucho que hablaba con ella me llamo y me hizo retirar de la ventana.
Pero ya de chica me interesaba saber de la gente, aunque fuera una prostituta.
Mi intuición de niña me hacia sentir que si la nena no estaba algo grave pasaba.
Otra de las noches vino gente a hablar con mi viejo y se fue al fondo donde estaban las maquinas con ese olor a hierro que se derretía que siempre me acompaño.
Aproveche y la volví­ a chistar ella ya me conocía de verme tanto y le volví a preguntar y me dijo que la nena estaba internada con Poliomielitis.
Sucedía mucho en aquella Época recién empezaban a vacunar. Para tratar de evitar esa fea enfermedad .
Me dolió en mi alma de niña, que podía hacer junte unos juguetes que tenia y una muñeca de trapo con cabeza grande de esas bebotas malcriadas y 3 días después la lleve conmigo.
Ese día apareció muy tarde era enero de 1954 .un calor impresionante había ido al cine Cervantes con mi viejo y apretaba la bolsa con los juguetes.
Llegamos cerca de las 12 mi papa se fue al fondo y apenas la vi. Por la ventana, abrí la puerta la chiste ella se acerco, le di la bolsa y le dije es para tu hija ojala que se mejore pronto

Ella tomo la bolsa y con lagrimas en los ojos hizo un gesto si podía acercarse a mi, yo le dije que si y me dio un beso y las gracias.

Como no iba a poder darme un beso, era prostituta pero madre por encima de todo y amaba a su hijita y se veía a través de esos jóvenes ojos tristes, no tendría más de 23 años o al menos eso me parecía.

Acepto creo emocionada y sorprendida mi pequeño regalo y me dijo
- Karina te lo va a agradecer-

Paso el tiempo meses ,vino el invierno en que yo no fui mas a la noche solo me llevaba mi papa en verano y cuando no había escuela.
A principios de diciembre volví con mi viejo con el que fue para mí­, un gran compañero y amigo aparte de padre.

El me enseño que podía tomar una grapa con el canillita de la esquina en un café y también podía estar tomando un café en la casa de gobierno en una entrevista con el que fue el
Presidente Gestido del cual tengo una foto que se sacaron juntos para completar una nota que salió en el diario Folksblat que existía en aquellos años en la colectividad judía.

Siempre me decía si la persona que esta a tu lado es pobre o no es culto o es desvalido y tus estas en una posición más alta

inclínate hacía el para que no se sienta mal y estírale la mano para ayudarlo.

Y la verdad que trate toda mi vida de hacerlo porque entendí que era correcto.

Ese verano tuve una de las emociones de niña ya media mujercita porque era alta y grande, que más quedo en mis recuerdos

Una noche cualquiera con toda seguridad ella me vio detrás de la reja.

La vi. Venir cruzando la calle con su hijita en muletas se estaba recuperando. Y casi 10 meses después la trajo a la nena que se acerco a la ventana para decirme,

-Gracias por la muñeca y por los chiches -
- muchas gracias.-
Di la vuelta abrí­ la puerta y la fui a saludar a la mamá¡ y a ella.

Esa vez mi papa no me llamo me dejo que hablara con las dos, estaba recuperándose se ayudaba con las muletas pero iba a poder dejarlas algún día lo que me alegro muchísimo.
Se fueron, fue a dejar a la hija en la casa para ella volver a trabajar.

Me impacto que la mamá no se olvido de mi y cuando tuvo oportunidad trajo a la nena personalmente para agradecerme la muñeca de trapo y los chiches que le pude dar.

Son pequeños recuerdos, no se si son para compartirlos pero sucedió en nuestro Montevideo hace muchos años en la calle Andes y Canelones.    
                                           

                                                                                                                          Betty Alter