Betty Alter

TRAS LAS REJAS


 

A veces me pregunto porque la gente tiene en ciertos momentos instintos criminales, será porque el enojo
es tan grande que no razonan, será porque de pronto se despierta un fenómeno inesperado por algo que pasa en un momento dado ¿o que será?

Gerardo y Susana eran un matrimonio feliz con 2 pequeños hijos que vivían cómodamente en un departamento que habían comprado con mucho sacrificio.
Tenían cada uno un trabajo, diariamente dejaban a los niños con las abuelas, 3 días con una 2 días con la otra.
Los domingos se reunían con los hermanos una vez en cada casa de ambos padres.
Un día cualquiera se levantaron para su trabajo, Gerardo la dejaba a Susana y el seguía al suyo
Ese día la que manejaba era Susana y habían pensado hacer al revés ya que ella necesitaba el auto.
Pero en una esquina fatídica hubo un roce de su auto con otro, apenas Susana lo toco, freno a tiempo y solo chapas rayadas,
El hombre que manejaba el otro auto tendría unos 35 años, se bajo enojadísimo, diciendo mil malas palabras contra Susana, esta tímidamente bajo la ventanilla.
-Disculpe Sr.-
-No fue mi intención-
Los epítetos subieron de tono y con su mano izquierda le golpeaba la puerta para que bajara Susana del auto.
Estaba realmente enfurecido.
Susana se bajo, antes que su esposo y este señor le dio un empujón con el brazo, diciéndole :
-Yegua de m..... por que no aprendes a manejar, antes de salir con el auto.-
Inmediatamente salió Gerardo del auto, gritándole que no tocara a su mujer, que se las viera con el si era hombre y se inicio una pelea en plena calle.
Trompada iba trompada venia
Estaba fea la cosa, cuando Gerardo le quiso dar un golpe en la mandíbula y este hombre tiro la cara para atrás para esquivarlo y con tan mala suerte para los dos, qué con toda la furia que tenia Gerardo el puñetazo le dio justo en medio de la nuez, en la garganta y este cayó al piso.
Gerardo le gritaba -levántate, mal nacido ir a tocar a mi mujer-
Pero el hombre yacía en el piso inerte, terriblemente, duro, con los ojos abiertos, muerto
La gente empezaba a agolparse gritándole a Gerardo que había hecho, Susana estaba en un ataque de histeria.

Minutos después se oía el ulular de las sirenas de la policía y ambulancia, bajaron prestos los médicos lo auscultaron y dijeron que no había nada que hacer que el certero golpe en la nuez lo había matado, la policía se lo llevo a Gerardo y Susana fue con el
Ahí quedaron los dos autos, con rayones insignificantes que costaron una vida, nadie entendía porque esa reacción de ambos y el hombre con sus gritos y el empujón que le dio a Susana, Gerardo que estaba fuera de si y salió en defensa de su esposa entre puños y puños, un mal movimiento de la cara hacia atrás, provoco esta terrible tragedia.

Abogados, defensores, de parte de la familia de Susana, y abogados que defendían a la parte del hombre fallecido que tenía también una familia con hijos.
Dos familias destrozadas,
Personas buena, trabajadoras, que por unos minutos de rabia, de odio, de reacciones violentas
Uno termino muerto y el otro en la cárcel
No encontraron testigos a su favor ya que nadie vio cuando le dio el empujón a Susana que fue lo que provoco, la reacción de Gerardo.
La gente que se fue acercando vio la pelea que habrá durados minutos y cuando le dio el trompazo que este esquivo y le dio en la nuez y lo mato.

Juicio, costos de los mejores abogados, pero a Gerardo le dieron 11 años de cárcel.
No tenia antecedentes, igual se los dieron por mas que apelaron.
Mientras una familia enterraba al hijo, al esposo y padre que era terrible
Esta otra sufría, horrores, como explicarle a los niños, ese papá tan bondadoso, nunca les levanto la mano.
Era de no gritar siempre les reprendía hablándoles y explicándoles las cosas.
La despedida cuando se lo llevaron a la cárcel fue tremenda no los podían desprender del abrazo que los tenia unidos, pero se lo llevaron y así empezó la historia nueva en la vida de Susana de ir a verlo a la cárcel.

A los niños no los llevaban, al principio iba toda la familia a verlo, pero era estar con familiares, de asesinos, ladrones y ver la clase de gente que estaba en la fila para entrar.
A los padres les hacia tanto daño que los otros hermanos optaron por no dejarlos ir , no eran tan jóvenes y para que tenían que pasar esos sinsabores.

Susana iba todos los domingos, y este le contaba lo terrible que era estar adentro que a veces entre las rejas se sentía que se iba a asfixiar, que la gente que lo rodeaba era de una calaña muy baja y que había solicitado un trabajo en la enfermería para ayudar en lo que fuera con tal de no estar con los otros presos.
En la enfermería aprendió de todo, a curar a dar inyecciones, a hablarles a los que estaban mal y en general se hizo muy querido por la gente, a veces en su soledad no podía entender como estaba ahí, lo que paso con su vida, solo por un momento de ofuscación.

Se había hecho amigo de un enfermo con el que pasaba horas charlando.
Su nombre era Juan, este hombre había tenido un episodio similar nada mas que había encontrado a su mujer con otro y los mato a los dos, en emoción violenta.
Le habían dado 25 años. Ya tenía purgado 15.

Nadie lo venia a ver porque sus dos hijas se las llevaron los abuelos maternos y les dijeron que el también había muerto por el odio que le tenían al haber matado a su hija.
Las hijas tendrían 18 y 20 años, su familia se había cansado de visitarlo, sus padres habían muerto, su hermano se fue del país y no tenia a nadie.

Gerardo se condolió con su historia, y lo entendía, a veces uno no quiere ser asesino, no quiere todo lo que les paso a ellos, pero parece que ciertas circunstancias de la vida, en que la mente se les nubla y aparece este tipo de reacciones, que aunque pasen una vida para arrepentirse ese estigma permanecerá indemne en ellos.

Los días los meses, pasaban raudos y ya estaba mas de 4 años en la cárcel , tenia buena conducta y su abogado le consiguió que cuando cumpliera 5 años que era casi la mitad de la condena podría salir un fin de semana si, otro no para estar con su esposa e hijos.
Eso era ya un paliativo para esperar cada semana la próxima

Le contaba a Susana todo lo que este hombre había sufrido y mas sabiendo que esas dos hijas lo daban por muerto y vaya a saber lo que le dijeron de el sus abuelos.
Era un buen hombre, y tuvo una reacción incontrolable, cuando vio a su mujer con otro en su propia cama.
Susana y Gerardo eran tan nobles que pensaron como podrían hacer para hablar con esas chicas ya señoritas y contarles que su padre vivía en la mas terrible de las soledades, que nunca era visitado por nadie.

Lentamente Gerardo a través de las conversaciones le fue sacando, como era el apellido de sus suegros, donde vivían cuando a él lo llevaron a la cárcel.
Ya tenia la información y un fin de semana se la llevo a Susana, y le explico todo a ver si las podía encontrar quizás vivían en el mismo lugar.

Susana que cada día amaba mas a Gerardo, que esperaba anhelante cada fin de semana y que no le quería decir que había quedado embarazada, esperaba para mas adelante para que no sufriera mas sabiendo que iba a nacer un hijo y que el no iba a estar para criarlo.

Susana llego al barrio, donde Juan le había contado que vivían, e increíblemente, vivían en el mismo lugar Luciana y Mariana
Una tenia 22 y la otra cumplirían pronto 26, averiguo donde trabajaban y opto por ir a buscar a la de 26 quizás ella aun recordaba a su padre ya que tendría unos 6 años cuando esa tragedia sucedió.

Era una casa de fotografía donde trabajaba y pregunto por Luciana, esta era una muchacha amable simpática con unos ojos claros que parecían transparentes.
Fue varias veces antes de decirle un día.
-Luciana, queres ir a tomar un café conmigo-
-Me gustaría charlar un tema que te va a interesar-
Luciana curiosa ya que esta mujer le simpatizaba opto por decirle que en 15 minutos ella salía de su trabajo y se encontraban en la confitería de la esquina.

Susana la esperaba ya con café humeante,
Como encararía la conversación ya lo había pensado.
Luciana, - quería contarte que yo conocí a tu padre,-
-Como? cuando? donde? - si el falleció hace tantos años y tu eres joven aún-
-El no falleció-
Sentencio con fuerza. -queeeeeee, no puede ser-
-Si me quieres creer, me dices que sabes tu de la muerte de tu papá y luego te diré lo que yo se.-

-Eso es lo que recuerdo, que nos dijeron de chicas y nunca mas se hablo del tema aunque yo no lo podía creer, mi hermana no se acuerda de nada, pero yo si el era buenísimo con nosotros, siempre nos llevaba a la calesita y nos cantaba para dormirnos-
-Siempre nos besaba y recuerdo que me decía.-
Lucianita te quiero tanto que eres mi sol, mi luz, esas palabras cuantas veces las recordé pero era como que mis abuelos no me permitían ni recordar.
-No lo puedo creer me podes contar donde esta-
En la cárcel, esta vivo y esta purgando por el asesinato de tu madre y su amigo.
Y después que vio Susana que podía hablar con Luciana que ella estaba abierta para ese dialogo le contó todo lo que su esposo le había participado y que ella lo había visto algunas veces cuando iba a visitar a su esposo.
Quería que entendiera que actúo en emoción violenta y que tenia como 20 años en la cárcel y como no tenia familia y nadie lo visitaba, su esposo tomo todos los datos y por eso ella estaba ahí.
Aunque haya matado, uno tiene que se humano y ayudarlo y en este caso pienso que tu y tu hermana tendrían que irlo a ver.
Esta viejo y enfermo.
Luciana le prometió hablar con su hermana y ver que se podía hacer al respecto.

Susana estaba contenta al menos no descarto la hija de ir a ver al padre
Habría que esperar.

Dos días después recibió la llamada esperada, las dos hijas irían a ver al padre el mismo domingo
No había tiempo de comunicarle esto a su marido ya que era viernes.
Se encontrarían las 3 el domingo e irían juntas a la cárcel.
Esa noche Susana no pudo dormir estaba inquieta, quería que Juan tuviera esta sorpresa maravillosa del reencuentro con sus dos hijas.

Había conseguido hablar por teléfono con Gerardo previo que había avisado en la cárcel que por favor su marido la llamara.
Gerardo estaba al tanto y lo preparo como pudo a Juan que iba a tener la visita de sus hijas y todos los datos que el le saco y lo que hizo su esposa para encontrarlas, Juan no lo podía creer iba a ver a dos mujeres que eran sus hijas, recordaba la caritas pequeñas de ambas pero no podía imaginarse.

El encuentro que les iba a decir?
Llegaron puntuales a la cita y tomaron un taxi ya que el lugar era alejado de la ciudad.
Entrada, revisación, rejas, no era nada agradable pero en el rostro de Luciana y su hermana se veía una ansiedad de llegar al lugar de visita y ver a su padre.
Gerardo se abrazo al ver a Susana y beso a las dos chicas y les dijo:
-Vengan conmigo-.

Parado en un rincón estaba Juan los tres se miraron, el tratando de reconocer cual de las hijas era la mayor.
Pero lo único que atino a hacer es ponerse a llorar como un niño, lloraba de tal forma que las dos hijas se conmovieron y se acercaron a el agarrándolo cada una de un brazo.
Juan lo único que atino a hacer es tratar de abrazarlas a las dos juntas.
Ellas se dejaron y el lo único les decía:
-Perdónenme mis queridas hijas, perdónenme, no sabia lo que hacia.-
Juan no paraba de llorar ver a ese hombre grande canoso, envejecido, con arrugas surcándole la cara, era tan triste.
Que Luciana, le dijo:
-Papi no llores más-
Era el mismo papi que Lucianita le decía cuando pequeña
 La miro con tanto cariño y le dijo:
-Lucianita querida, tu pequeño rostro y el de tu hermana me acompañaron siempre en estos años-
-No quería seguir viviendo pero interiormente algo me decía que quizás cuando saliera las podría volver a ver.-
-Marianita tan pequeñita que eras sos preciosa, las dos son hermosas, me podrán perdonar algún día-.
Mariana la menor no dejaba de mirarlo, era su padre, alguien que no recordaba y que siempre creyó muerto.
Era difícil la situación pero igual lo tenia agarrado de su mano, el no la soltaba
Parecía que a través de ese apretón le quería transmitir por un momento todo el cariño que no le pudo dar.
Luciana le podía decir Papi ella tenia recuerdos de el, y le dijo
-Ven siéntate y charlaremos.-
Inteligente mente Luciana, empezó a contarle de su vida y Mariana opto por lo mismo y así estuvieron el tiempo que correspondía a la visita.
Gerardo y Susana los observaban de lejos, felices porque habían conseguido que ese pobre hombre solitario, tuviera la inmensa dicha de volver a abrazar a sus dos hijas
Se despidieron, todos y prometieron volver.
Luciana emocionada, por lo sucedido no tanto Mariana pero ella secundaba en todo a su hermana.

Decidieron ver a un abogado y que revisara el caso a ver si le daban salidas como a Gerardo, tenia que purgar 5 años más, Juan estaba abandonado, nadie apelo por tratarse de dos crímenes producidos en emoción violenta.

Todos los pormenores quizás no tengan interés, solo les diré, que las chicas consiguieron que saliera una vez por mes y a los 2 años lo liberaron el abogado participante era excelente.

Alquilaron un pequeño departamento para su padre, el esta muy enfermo, y sabe que no le queda mucho.
Pero Luciana y Mariana tratan de recuperar el tiempo que les queda mimándolo y no quisieron nunca tocar el tema con el, sabían que su padre encontró a su madre con otro hombre y ahí dejaron morir la historia.

Mientras tanto los héroes de este encuentro Susana y Gerardo que todavía sigue en la cárcel e increíblemente el que lo va a visitar es Juan, que trata de ir en día de semana ya que el domingo quiere estar con sus hijas.

Mientras tanto Gerardo espera que los años pasen rápidos y que por su buena conducta lo liberen pronto.
Susana tuvo un varoncito y como es pequeñito lo lleva siempre para que Gerardo lo vea y el nene se acostumbre a el y esperan que pronto se revierta esta situación.
 
P.D.
Son historias tristes y cuantas habrá detrás de las rejas de una cárcel, y también cuantos hombres que por diferentes razones en un momento dado de sus vidas reaccionaron mal, y están purgando
condenas que nunca hubieran pensado que sucedieran lo que a ellos les paso.
                                           

                                                                                                                          Betty Alter