MEMORIAS DEL OTRO SIGLO
¡Sólo en Punta del Este!

Presentación


 

Mis muy estimados lectores:

Heme aquí, luego de cierto lapso “sabático”, nuevamente con ustedes, para presentarles este extracto de lo que he dado en llamar “Memorias del otro siglo”: la serie de relatos publicados en forma de folletín semanal en el desaparecido periódico “El Diario”, de Montevideo… Me ha parecido pintoresco reproducir, a modo de introducción, la promoción que en la ocasión los editores del referido órgano de prensa estimaron oportuno ofrecer, empleando ese lenguaje en parte hiperbólico y en parte sugerente que suele utilizarse a fuer de atractivo para los hipotéticos lectores…



—Un misterioso asesinato, que turba la paz del balneario puntaesteño;
Sórdidos secretos ocultos en el pasado de un hombre;
Un escritor policial metido a detective, con el velado afán de superar la inepta pesquisa de un comisario desorientado;
Oscuras intrigas urdidas en torno a la fortuna de un maduro señor y a la belleza de una jovencita...


ESTOS no son sino algunos de los ingredientes que nos brindará el nuevo “cocktail” narrativo preparado por nuestro colaborador, Carlos M. Federici, obviamente resuelto a sorprendernos con cada sucesiva entrega de su pródigo venero literario... Al solicitarle que nos anticipe algo acerca de este relato, que comenzará a publicarse muy pronto en nuestras páginas, el autor nos responde, a través del hilo telefónico:

—Posiblemente Sólo en Punta del Este impresione como un tanto diferente, si se compara con mis colaboraciones previas. En primer término, por causa de su brevedad: ¡en sólo siete capítulos la historia se resuelve, aclarando todas las incógnitas y dejando al descubierto hasta el último misterio! Los lectores de natural impaciente  y no han de ser pocos, habida cuenta de los tiempos frenéticos que nos toca compartir estarán de parabienes; aquellos que, por el contrario, prefieren “masticar” más las situaciones, complaciéndose en la descripción minuciosa y en el diálogo elaborado, deberán optar, en esta ocasión, por estudiar las ilustraciones... ¡Es muy factible que encuentren en ellas elementos adicionales en que ejercitar su perspicacia!
”Por otro lado, advierto de antemano a mis fieles lectores de antigua data  aquellos que recuerdan La orilla roja, de 1976, que ahora la tónica varia. En realidad, Sólo en Punta del Este, más que una secuela de la otra obra a pesar de que alguna vez así se la publicite, deberá entenderse como una suerte de sátira a la misma. Una sátira, por descontado, que no puede sino ser amable, en tanto que los dardos van dirigidos un sí es no es masoquísticamente al propio autor, de parte de sí mismo... Y algo más: campea en este cuento un marcado afán verista: lugares y personajes típicos de “La Punta” asoman por doquier. ¡El mismísimo certamen de “Reina de Punta del Este” juega un papel de relevancia en la trama! Asimismo, una particular situación (que en su momento ocupara las columnas de los diarios), proféticamente anticipada en mi ficción  escrita ésta antes de que trascendiese un hecho similar, ocurrido en la realidad, es otro de los componentes básicos de la historia.
”...No, no voy a revelar nada más al respecto. ¡Estropearía la diversión de mis lectores... y ella es, justamente mi máxima aspiración y a la vez el mejor premio a mis esfuerzos como autor!

Capítulo1