AMIGO VISITANTE:  

     SI ES USTED ADICTO A LAS NARRACIONES DE

SUSPENSO....EMOCIONES....¡Y ESCALOFRIANTE TERROR!...

- SI LE GUSTAN A UD. LOS VIEJOS FILMES DE LA “UNIVERSAL”...

-SI LE ATERRAN LOS CUENTOS DE HOMBRES-LOBO... 
-SI CREE EN LA EXISTENCIA DE LOS VAMPIROS... 
-SI HA SENTIDO EL SOLAPADO TERROR  QUE INSPIRAN LOS RELATOS DEL GENIO DE  PROVIDENCE,  H. P. LOVECRAFT... 

AQUÌ ESTÀ PARA UD :

 

“UMBRAL DE LAS TINIEBLAS” 

 

1. UNA ABJURACIÓN PUBLICA 


   AVANZA sobre mí..., especie de monstruo multioculado. ¡Ese engendro semicibernético, escalofriante en su ciego determinismo!... Siento... 
Pura imaginación, me reprocho ¡Vaya con mi encabritada fantasía! ¡Como si fuese la primera vez que enfrento a las cámaras! ¡Debería estar acostumbrado! Y sin embargo, aun bajo el infierno de los spots me siento estremecer. Hay sudor en ni frente; y mucho de él está helado. Es que esta vez las circunstancias son muy distintas a cualquier otra ocasión. 
Hoy estoy aterrado. 

–¡ATENCIÓN! —avisa el director.
 

Desde la improvisada cabina de control, alguien responde a sus señas. Se enciende un par de lucecitas rojas, y ahí está mi cara, brillosa y confusa, en el monitor a colores.
—Ladies and gentlemen, good evening— comienza la educada voz del locutor. Desde estudios centrales, como está previsto, un cuerpo de traductores ha de verter todo cuanto se diga en sus respectivas lenguas maternas... Puedo visualizarlos, encerrados en sus cubículos de vidrio, impávidos y eficientes (ignorantes por completo de la enormidad oscura que está en juego)..., profesionales de la comunicación universal, abocados a la tarea de hacer llegar mi mensaje, vía satélite, hasta los más remotos rincones del planeta. 
Incluso a Montevideo, pienso. Aun a mi querida Tacita de Plata... Pero no es momento de nostalgias. Cada segundo cuenta..., ¡bien que lo sé! Y no ignoro, por lo demás, que se me vigila de cerca. Acaso mi desasosiego se trasluzca a través de la cara de circunstancias con que intento velar mis febriles maquinaciones... y el plan. 
En todas las pantallas aparece tan sólo el rostro impersonal del presentador... Me arriesgo a una verificación de último momento, aprovechando que aún no salgo al éter Alzo las cejas en dirección mi cómplice (uno de los utileros): él interpreta mi mudo interrogante. Me muestra con disimulo el trozo de tiza que sostiene entre los dedos, al tiempo que inclina ligeramente la cabeza una, dos veces... Ardo en deseos de mirar al piso..., ¡pero incluso ese mínimo gesto podría resultar fatal!

DOY UN respingo. Sólo ahora advierto los ademanes frenéticos que me lanza el director. ¡Llega mi turno! Cumplida la

 

presentación (“Héctor Poletti, Premio Nobel de Literatura 1986, autor de obras de relevancia universal, requerido por Hollywood para guionar una de sus multimillonarias superproducciones..., único escritor en la historia de su nación que se ha hecho merecedor de tan excelsas distinciones..., etcétera, etcétera”, y todo ese fárrago laudatorio que alguna vez me supiera a almíbar pero que hoy, aquí, significa menos que nada), debo empezar a hablar, ya sin más dilación. ¡Dios omnipotente! ¡Si al menos no dependiese tanto de mí solo!... 
Comienzo: 
—Sé que mi voz y mi imagen están llegando a casi todo el mundo... —Escucho el timbre de mis palabras y compruebo que, por fortuna, resulta bastante firme—. Me dirijo a todos en general: hombres, mujeres y niños de la Tierra, sin distinción de razas, credos o niveles sociales. ¡Soy portador de un mensaje de tan extrema gravedad y de un tenor tan espantoso, que no podría resumir en exordio alguno! ¡Por lo mismo, abreviaré los preámbulos! 
”Esta emisión ha sido posible merced al apoyo de un grupo de hombres muy notables y respetados. Ellos depositaron su fe mí, sin ninguna clase de reservas. Y es el propósito de esta emisión, ahora, invocar con fervor, a mi vez, la fe de todos aquellos que me están viendo y escuchando.

”YA SÉ QUE no es sencillo conceder crédito a quien poco se conoce. Es por eso que voy a empezar por desnudarme

 

ante ustedes. Voy a descubrirles mi íntimo conflicto personal, sin reparar en la violencia que me veré obligado a autoinfligirme... 
”Me hallo ante ustedes para abjurar públicamente, de una profesión de vida. Desde que tuve uso de razón me ajusté a ella y según sus cánones viví, a la par que (peor aún) no cesé de predicarla a diestra y siniestra, ya en forma expresa, ya en solapadas entrelíneas, infectando irremisiblemente el contenido de mis escritos. 
”Aquellos que estén familiarizados con mis libros sabrán perdonarme la reiteración de conceptos muy obvios; pero lo crítico de las presentes circunstancias me obliga a ello. No ahorraré esfuerzos a fin de hacerme comprender... Mi evangelio personal se basó, neciamente, en ese escepticismo destructivo epitomizado por aquella primera novela mía, El grano de sal... Cierto sector de la crítica, incluso, la motejó de ‘Biblia de la Materia’ y no sin razón. 
Cree en lo que ves y en lo que hueles; no aceptes sino lo que saboreas o pellizcas, pontificaba yo. Sólo tenemos garantía de este momento que hoy vivimos: acá, ahora. ¡Mitos y fábulas fenecieron cuando nació la Edad de la Razón!
”Nos bastamos solos para devorarnos mutuamente ¿Qué necesidad hay de ningún infierno? ¡Pregúntenselo al infante de vientre como globo y miembros de alambre, aderezo aflictivo de nuestro Tercer Mundo!... ¡El y otros como él son los verdaderos Crucificados! ¿A qué buscar más en los templos?

”ERA AMARGO ese credo. Pero mi intelecto de entonces se complacía en acíbares, no en mieles. Egos insaciables,

 

ávidos de ubicuos cebos de sexo eufemizado; hambre de poder supliendo a un sano afán de realización individual... A eso podía reducirse todo, según pensaba yo, ¿Sueños? ¿Ideales? ¡Meras fantasías, que abultaban menos que el smog
”Ahora lamento haberlo proclamado así. ¡Todo el tiempo tuve una venda delante de los ojos..., un embozo de ignorancia y egocentrismo que sólo recientemente me fue arrancado! 
”Hay algo más, fuera de la materia bruta. Yo mismo pude comprobarlo. 
”Hombres y mujeres del mundo; niños, ancianos: estuve de visita en el Infierno. He regresado, desde más allá del Umbral de las Tinieblas, con el propósito de relatarles mi espantosa experiencia.
”Escuchen, ahora, pues, y, ¡por su salvación..., crean


¡ATENCIÓN, AMIGOS LECTORES! ¡NO SE DEJEN ENGAñAR POR LA APARENTE PLACIDEZ DE ESTE COMIENZO! ¡EL RELATO QUE ESTÁ A PUNTO DE COMENZAR A REFERIR NUESTRO PROTAGONISTA CONTIENE ALGUNOS DE LOS HECHOS MÁS ESPANTOSOS E INCONCEBIBLES QUE PUEDAN IMAGINARSE! ¡AL ENTERARSE DE SU INFERNAL ODISEA EN LOS DOMINIOS DE LA INIQUIDAD, SENTIRÁN UNA CLASE DE MIEDO A LA QUE NUNCA ANTES HABÍAN ESTADO EXPUESTOS! DESPUÉS DE LEER LOS PRIMEROS CAPÍTULOS, USTEDES SERÁN SIN DUDA MÁS PRUDENTES EN LAS NOCHES OSCURAS... ES MI DEBER ADVERTÍRSELO: QUIENES NO SE SIENTAN CON FUERZAS PARA EMPRENDER ESTE VIAJE AL HORROR INMENCIONABLE, AÚN ESTÁN A TIEMPO DE ARREPENTIRSE. ¡PORQUE UNA VEZ PRESA SU VOLUNTAD EN LAS REDES DE ESTA TRAMA, JAMÁS CONSEGUIRÁN ALEJARSE DE SU INFLUENCIA! ASÍ QUE ÉSTA ES, MIS AMIGOS, SU ÚLTIMA OPORTUNIDAD PARA PONERSE A SALVO...

YA FINALIZÓ LA SERIE PERO SI A TI TE INTERESA SOLICÍTALE LOS CAPÍTULOS  AL AUTOR QUE EL GUSTOSAMENTE TE LOS ENVIARÁ cmfederici@hotmail.com