poesías

de Hebert

El anhelo del abuelo

Cinco hijas tengo yo,
la Leticia, la Ramona,
Marisa, Luisa y Petrona,
y a pesar que las quería
y todavía las quiero,
siempre tuve el dulce anhelo
de que viniera un varón,
pero un hijo nunca vino
a entibiar mi corazón.

Y mi mujer sonriendo
me echaba la culpa a mi,
y se pasaba diciendo
yo no se con que razón,
que mi postura era rara
y no era la adecuada
pa' fabricar un varón.

Y mis hijas...
la Leticia, la Ramona
Marisa, Luisa y Petrona,
una a una se casaron
un beso grande nos dieron...
y ay que solos nos dejaron
cuando de casa se fueron!

Con un poco de rencor
a Dios que todo lo puede
le pedí un explicación...
...quisiera saber Señor
porque entre tanta mujeres
no me mandaste un varón?

Parece que me escuchó
el señor cuando le hablé,
porqué unos meses después
las cosas si que cambiaron,
pues mis hijas comenzaron
una por una a encargar,
y mis nietos arribaban
con rapidez sin igual,
y aunque le parezca raro...
y perdone mi emoción,
cada una me ha entregado
un nietecito varón.

Como mis hijas trabajan
ya que la vida es muy dura,
hay cinco nietos en casa
que me quieren con locura...
..me rompieron la computer
el cd y el grabador!
la casa que era un primor
hoy está que es un espanto,
y aunque yo los quiero tanto
con mis nietos... no se puede!
me rayaron las paredes
y al saltar en los sillones,
rompieron los almohadones
que mi mujer tanto quiere.

Me destrozaron la foto
que mas quiero de Gardel,
y al quererlos reprender
se me armó flor de alboroto,
pataleando como un potro
saltó fiera mi mujer,
diciendo que ya estoy viejo
y solamente me quejo
por el gusto de romper!

Hoy acudo a ti Señor
y te ruego por favor
que aliviés mis padeceres,
dame una mano si puedes
haciéndome una gauchada,
y en la próxima camada
mándame solo mujeres!
                                                         
          (obra registrada)

                                                    Hebert Fayet