Artigas

Se las arregló para ser 
contemporáneo de quienes nacieron
medio siglo después de su muerte
creó una justicia natural para negros zambos 
indios y criollos pobres
tuvo pupila suficiente como para 
meterse en camisa de once varas
y cojones como para no echarle 
la culpa a los otros
así y todo pudo articularnos un destino
inventó el éxodo esa última 
y seca prerrogativa del albedrío
tres años antes que naciera Marx
y ciento cincuenta antes
 de que roñosos diputados 
la convirtieran en otro 
expediente demorado
borroneó una reforma agraria 
que aún no ha conseguido el 
homenaje catastral
lo abandonaron lo jodieron lo etiquetaron
pero no fue por eso que se quedó 
para siempre en tierra extraña
por algo nadie quiere hurgar 
en su silencio de viejo firme
no fue tosco como Lavalleja 
ni despótico como Oribe 
ni astuto como Rivera
fue sencillamente un tipo que 
caminó delante de su gente
fue un profeta certero que no 
hizo públicas sus profecías
pero se amargó profundamente con ellas
acaso imaginó a los futurismos 
choznos de quienes inauguraban el pa
ísito
esos gratuitos herederos que ni siquiera 
iban a tener la disculpa del coraje
y claro presintió el advenimiento de estos ministros
alegóricos estos conductores sin conducta estos
proxenetas del recelo estos tapones de la historia
y si decidió quedarse en Curuguaty
no fue por terco o por necio o resentido
sino como una forma penitente 
e insomne de instalarse 
en su bien ganado desconsuelo.