Biografía del Che (3°)

 

Don Ernesto le siguió siendo infiel a Celia, la situación creada en el seno del hogar parece que lo distrajo al Pelao, y a sus estudios universitarios le dedicó sólo el tiempo necesario como para aprobar las materias. Al final de su primer año en la Facultad de Medicina las calificaciones recibidas fueron pobres, rindió tres materias: Anatomía Descriptiva y Parasitología y obtuvo bueno en ambas y en Embriología fue solamente aprobado, no rindió Anatomía Topográfica y suspendió Fisiología.

 

Viajar y conocer nuevos lugares quizás fue una de sus preferencias preferidas desde muy joven el usaba los fines de semana y las vacaciones del estudio para hacer autostop, principalmente para viajar a visitar a Mial que se encontraba trabajando en un hospital antileproso que distaba a unos 180 kilómetros de la ciudad Córdoba y a casi mil kilómetros de su casa en Buenos Aires. 

En una anécdota un poco tragicómica de su niñez, en una entrevista el padre relata: 

"...En una ocasión, Teté y Roberto desaparecieron de casa. Teté tenía once años, y Roberto ocho. Parecía que se los había tragado la tierra. Creímos que se habían extraviado en los bosques cercanos, los buscamos allí, y después avisamos la desaparición a las autoridades. Los encontraron, días más tarde, a ochocientos kilómetros de Córdoba, a donde habían llegado ocultándose en un camión..." 


Casi al final del año, conoció a una chica también alumna de la facultad de medicina, Berta Gilda Infante, quien era dos años mayor que él; se convirtieron en muy buenos amigos y el Pelao tuvo un cambio casi radical, comenzó a interesarle los temas políticos nuevamente.
Se pasaron juntos horas y horas leyendo y estudiando los textos marxistas como el Manifiesto Comunista de Carlos Marx, y El Estado y la Revolución, de Vladimir I. Lenin, y manteniendo largas discusiones sobre la realidad política de aquel momento.

 

Ernesto y Berta, o "Tita" como también se conocía, fueron muy buenos amigos por muchos años, la prueba está en el intercambio de correspondencia que ellos mantuvieron a través del tiempo y la distancia.

 

En el año 1948 se presentó a un examen médico para cumplir con el servicio militar obligatorio y fue

declarado no apto por las autoridades pertinentes, fue rechazado después de la auscultación en la zona de los pulmones. 
Los problemas económicos familiares se agravaron y el matrimonio se vio obligado a vender el yerbatal de Misiones, perdiendo una suma importante de dinero en la transacción. Con el fruto de esa venta, compraron un departamento en la calle Aráoz N° 2180 en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, casi al frente del Colegio Guadalupe; allí los dos hermanos mayores compartían un dormitorio con un amplio balcón a la calle. 

En una entrevista que Don Ernesto llevó a cabo con I. Lavretsky, él da su opinión acerca de sí mismo y la razón del por qué de sus malogrados negocios: 
"Primero tuve una plantación de yerba mate en la lejana provincia argentina de Misiones, en la frontera con Paraguay. Después construí casas en Buenos Aires, en Córdoba y en otras ciudades de mi país. Fundé compañías de construcción y con frecuencia quebré. Y no acumulé fortuna. No sabía enriquecerme a expensas de los demás, por eso los demás se enriquecían a expensas mías. Pero no lo lamento. Porque en la vida lo principal no es el dinero, sino tener la conciencia limpia." 

Durante el transcurso del año 1949, los sábados y domingos Ernesto recibió lecciones de volar

planeadores sin motor bajo la tutela de su tío Jorge de la Serna, aficionado a la aviación y miembro del club de vuelo a vela "Albatros", de Morón, Buenos Aires. 

El matrimonio de la pareja Guevara De la Serna estaba desgastándose a pasos agigantados. Un día Celia fue abandonada por su esposo. Al poco tiempo, él regresó y volvió a partir, y así se repitió la situación por varias veces. Los rumores circulaban de boca en boca, agravándose porque Don Ernesto seguía sin hacer lo más mínimo por ocultar su aventuras. Por fin, decidieron separarse definitivamente, haciéndolo en una forma amigable.

 

Tenía 22 años en el 1950 y, luego de concluir el tercer año de sus estudios, durante las vacaciones de

verano, entre los meses enero y febrero, inició su primer viaje importante a bordo de una bicicleta preparada con un pequeño motor. 
En la primera parte del recorrido pasó por Rosario, su ciudad natal, y posteriormente estuvo varios días en Córdoba, donde visitó a Tomás y Gregorio Granado, visitó a Mial, quien se encontraba trabajando en el leprosario J J. Puente del pueblito San Francisco del Chañar de Córdoba, administrando la farmacia. 
Tras su estadía de unos días en el leprosario viendo la situación en que los enfermos se encontraban, se prometió a sí mismo que a su regreso a la universidad se dedicaría por el resto de su vida a la investigación de curas para el asma y la lepra. 
La segunda fase del viaje era ir a la provincia de Santiago del Estero y luego sería Tucumán.
Más se adentraba en su meta del viaje, se daba más cuenta que abrigado bajo un techo y bien alimentado, discutiendo teorías como cambiar al mundo no concientizaba; lo que estaba experimentando en esos momentos le abría los ojos de lo alejado que había estado de la cruda realidad. 

Estaba palpando por un lado en las condiciones precarias como realmente vivían los integrantes de los pueblos indígenas, mestizos y campesinos de su patria y por el otro lado un puñado de familias latifundistas, explotándolos por ser los poseedores de inmensas fortunas y de todos los recursos naturales. 
Regresó a Buenos Aires y como lo expresan sus apuntes en su diario, ya estaba totalmente convencido de que en su país existía una explotación neocolonial. 

"Argentina es una gran farsa. Una gran fachada lujosa detrás de la cual se esconde un alma corrupta y enferma."

 

Obviamente el plan original del viaje se le derrumbó, porque al final recorrió más de cuatro mil Km y

doce provincias: Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis y Córdoba.
Al regreso, llevó el motor a reparar y los representantes que vendían el motor vieron una buena oportunidad de promocionar su producto y las dos partes llegaron a un mutuo acuerdo; si el Pelao les enviaba una pequeña nota y una foto acerca de su viaje, ellos le reparaban el motor gratis y le daban una pequeña suma de dinero. 

El contenido de la carta decía:
28 de febrero de 1950, 
"Muy señores míos: Les envío para su revisación el motor 'Micrón' que Uds. representan y con el que realicé una gira de 4.000 Km. a través de 12 provincias argentinas. El funcionamiento del mismo, durante mi extensa gira, ha sido perfecto y sólo he notado al final que había perdido compresión, motivo por el cual se lo remito para que lo dejen en condiciones. 
Los saluda atte.
Ernesto Guevara."

 

El día viernes 19 de mayo de ese mismo año. en la revista semanal deportiva El Gráfico de la ciudad de

Buenos Aires en la página 49, la firma "Mecánica Garelli" de Milán, sacó un aviso comercial pago exaltando la calidad de su producto.
"Solidez y eficiencia son características principales del producto de la famosa máquina Mecánica Garelli de Milán". 
Después destacaba el nombre de la marca: - Micrón - 
y al pie del aviso le agregaron: 
"La carta que transcribimos, recibida del señor Ernesto Guevara Serna, es una prueba más.”

Después de la publicación del aviso, imprimió varias copias de la foto y se la envió:

 "a mis admiradoras de Córdoba, del Rey de los Caminos".

Además de sus estudios en la facultad, hacía deporte, fotografía y jugaba al ajedrez. Los problemas económicos obligaron a él y su hermano Roberto a trabajar para solventar sus gastos y al mismo tiempo ayudar a la madre, las finanzas no andaban bien en la casa. 
El padre no ayudaba, y además Ernesto no quería recibir ninguna ayuda, se las quería arreglar por sí solo, realizó diversos trabajos; trabajó de oficinista en el servicio de suministros por la municipalidad de Buenos Aires, con un amigo estudiante de leyes, quien conocía de Córdoba, salió a vender zapatos por las calles e incluso inventó y patentó un insecticida, con el nombre de "Vendaval", gestión comercial, que tuvo vida muy breve.

Un día por su asma fue a consultarse con el doctor Salvador Pisani, experto especialista en tratamientos alérgicos, éste terminó contratándolo como ayudante de su laboratorio. 
Ese fue de todos los trabajos que había hecho hasta el momento, el en que más se interesó, no quiso perder la oportunidad de introducirse en el campo de la investigación, en que él realmente estaba interesado.
Ya hacía mucho más de un año que estaban separados los padres, Don Ernesto vivía en su oficina ubicada muy cerca de la Facultad de Medicina de la calle Paraguay 2034, 1ºa. 
Consiguió un nuevo socio y montaron una agencia inmobiliaria llamada Guevara Lynch -Vertruch. 
Tuvieron como secretaria a una joven llamada Ana María Erra, maestra de bellas artes, la cual pasaría más tarde a ser esposa de Don Ernesto y con quien tuvo tres hijos. Después de su matrimonio en el año 1976, debieron de huir del país durante el golpe militar y se refugiaron en Cuba.

 

Aunque el matrimonio estaba separado, todos los integrantes de los Guevara-de la Serna viajaron hasta

Córdoba invitados a las bodas de Carmen González Aguilar, joven amiga de la familia.
Durante la fiesta de la celebración, el Pelao descubrió que María del Carmen Ferreyra, "Chichina", quien conocía desde que era pequeña, se había convertido en una señorita y por primera vez en su vida perdidamente se enamoró y se le declaró, según Chichina, la atracción fue mutua. 
Aparte de ser una jovencita hermosa, espigada, de ojos verdes, cabellos castaños, tez blanca y tersa, era inteligente, también era la única heredera de una de las familias más antiguas y adineradas de Córdoba.
Su padre, Horacio Ferreira, era dueño de una cantera de piedra caliza llamada el Malagueño, siendo ésta en ese momento una de las pocas industrias que existían en Córdoba. 
Malagueño poseía dos mil hectáreas de extensión, la vivienda de la familia, dos canchas de polo, caballos árabes y un pueblo para obreros de la cantera.

Los jóvenes iniciaron una relación amorosa, al principio el noviazgo fue bien recibido por los padres de la chica. No pasó mucho tiempo para que la situación cambiara, notablemente debido a la forma desprolija de vestirse del Pelao y la forma de expresar sus ideas políticas no compatible al padre de Chichina.
Un día durante una charla de sobremesa, atrevidamente intervino y burlonamente tachó de politiquero a Winston Churchill, quien era el Primer Ministro de Inglaterra, motivo suficiente para que los padres de la joven lo echaran de la casa. 
Después de ese incidente la pareja se encontraba en secreto. 
Cuando le pidió a la joven que se casara con él, la proposición fue terminantemente rechazada por los padres de Chichina.

 

El día viernes 22 diciembre, el Ministerio de Salud Pública le adjudicó una matrícula profesional para 

poder ejercer las tareas de enfermero.
Con ésta en su poder, aplicó por una posición de trabajo en la flota de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) y con éxito logró su cometido. 
El día viernes del 9 de febrero de 1951, zarpó por primera vez a bordo del buque cisterna "Anna G." de bandera argentina. 
En los cuatro meses que trabajó allí cómo enfermero, realizó cuatro travesías. Conoció varios puertos de Brasil, la Guyana Británica, Trinidad y Tobago, Curazao y al puerto de Comodoro Rivadavia en la 

Patagonia, Argentina.

En ese puesto, tuvo el chance de viajar y conocer otros países y otras culturas, las travesías no le prohibieron de seguir escribiéndole largas cartas de amor y poemas a Chichina, y seguir estudiando para prepararse y presentarse a los exámenes en su regreso a Buenos Aires.

Su trabajo, al estar ausente en Buenos Aires le prohibió participar en los partidos de su equipo, también

el asma tuvo que ver para que ese año colgara definitivamente las botas. 
De cualquier manera él continuó en vinculación con el deporte que lo apasionaba.

Él fundó junto a otros nueve compañeros de su club, un semanario dedicado al rugby llamado Tackle. 
La revista duró solamente once números, por falta de finanzas la tuvieron que cerrar.
El primer número salió a la calle el día sábado 5 de mayo de 1951 y el último el día sábado el 28 de julio de ese mismo año. 

 

 Todos colaboraban de una forma u otra al Pelao, cuando no estaba embarcado la editaba y hacía los

comentarios y se le veía por las canchas donde se jugaba el rugby sacando notas e informaciones. 
En la breve vida del semanario, él escribió seis artículos usando el seudónimo Chang - Cho deformación de su sobrenombre Chancho, en ese grupo también se encontraba su hermano Roberto (foto) quien firmaba sus artículos con el seudónimo "Chiquilín".                                                                                        
              

                                (sigue...)