Biografía del Che (4°)

 

El día 17 de octubre de 1951, el Pelao, aprovechando el día feriado, se fue hasta Córdoba. 

Como siempre, visitó a su amigo Mial. El nombre completo de Mial era Alberto Granado Jiménez, él nació el martes 8 de agosto de 1922 en Hernando, en la provincia de Córdoba, Argentina, se graduó en la universidad de esa misma ciudad como farmacéutico en el año 1945 y de bioquímico en el 1948. Vive en Cuba desde marzo del año 1961. Actualmente reside en Miramar, cerca de La Habana, con su esposa, cinco hijos y tres nietos. Fue profesor de las Facultades de Medicina de las Universidades de Santiago de Cuba y La Habana y dirigió el departamento de Genética hasta que se retiro, en el año 1996.

Esa mañana, tomando mate, los dos estaban manteniendo una conversación y Mial confesó que hizo un error en haber renunciado a su trabajo en la colonia de enfermos del mal de Hansen (lepra) en San Francisco del Chañar porque el sueldo que recibía en ese momento trabajando en el Hospital Español era una miseria comparándolo con el anterior.

El Pelao le contó también que había renunciado a su trabajo, pero a diferencia de su amigo, se sentía feliz, porque estaba saturado de la escuela de medicina, hospitales, exámenes y problemas.

Mial siempre comentaba que quería realizar un viaje importante antes de cumplir los 30 años.

Entonces el Pelao le sugirió, 
-¿Y si nos vamos a Norte América?       
-¿A Norte América? ¿Cómo?
-Con la Poderosa, hombre.

Desde ese momento, entusiasmados comenzaron a planear un viaje arriesgado considerando los escasos fondos de dinero con que los dos amigos contaban en ese momento. 

"La Poderosa II" era una moto perteneciente a Mial (Esta moto substituyó a otra anterior que tenía Mial y se llamaba "La Poderosa".) marca Norton 500cc modelo 1939 y técnicamente hablando no estaba en condiciones lo suficientemente capacitada para hacer un viaje de esa envergadura. 
Los dos próximos meses los usaron para gestionar las visas correspondientes y el resto de los detalles del itinerario del viaje de los países que visitarían.
Comentaban que querían saber cómo vivían los mineros, los mulatos, los campesinos, los pueblos indígenas, etc.


El día sábado, 29 de diciembre de 1951, fue el día elegido para iniciar su gran aventura. 

Partieron desde Córdoba y el primer plan que trazaron era evitar las cumbres de los Andes del Norte yendo rumbo al sur, así conocerían lugares nuevos, haciendo breves escalas en Rosario y Buenos Aires, por la fecha que era; podían pasar las fiestas de fin de año y para que también Fuser se despidiera de su familia y amigos y de ahí reiniciar la marcha hacia la frontera argentino-chilena.

El día viernes 4 de enero de 1952, partieron hacia Miramar, un lujoso balneario a unos 500 kilómetros de la Capital Federal donde Chichina pasaba junto a sus padres las vacaciones de verano, el plan era quedarse dos días allí.

También salió desde Buenos Aires con ellos, según Granado, un cachorro de lobo de pura raza, un regalo especial de Fuser a su novia y al cachorro lo llamó "Come Back". (Volver)

En el camino visitaron a un tío de Fuser en Villa Gesell que estaba a 400 Kms de Buenos Aires; el domingo en la mañana salieron cargados de comestibles y vegetales que éste les obsequió para el viaje.
Ese mismo día llegaron al balneario y después de una despedida que les llevó una semana justa, y no dos días como estaba planeado.
Partieron el 13 de enero hacia Necochea a visitar un matrimonio amigo de Mial, llegando el próximo día lunes. 
Se quedaron un día y siguieron con rumbo al puerto sureño de Bahía Blanca, ahora a la casa de unos amigos de Fuser y allí pasaron 5 días. 
En la trayectoria a Chole-Choel los agarró una tormenta de lluvia y viento frío, Fuser llegó afiebrado y Mial lo llevó al pequeño hospital de la ciudad, donde lo atendió el Dr Barrera quien ordenó que Fuser tenía que hacer cama.
Del Dr Barrera hay una anécdota: el doctor inyectó con penicilina a Fuser, cuatro horas más tarde, al bajarse la fiebre, quería continuar el viaje; se comenzó a vestir, el doctor sacudió la cabeza y dijo:

 "Para la gripe, cama" 

Fuser antes de terminar de vestirse ya estaba temblando otra vez, volvió a la cama, así lo quiso hacer otro par de veces y el doctor sacudiendo la cabeza repetía lo mismo. Hasta que al tercer día sin sacudir la cabeza le dijo que ya se podía levantar de la cama y otra vez repitió:

 "Para la gripe, cama".
En Chole-Choe pasaron 3 días, llegaron el 22 de enero y partieron el 25.
La poderosa estaba sintiendo más los embates del viaje, por más de una vez Mial tuvo que hacerle pequeñas reparaciones. En la noche del 28, los agarró en el medio de la nada un pequeño huracán y como pudieron durmieron tirados sobre La Poderosa sobre sus cuerpos la tienda que no se podía armar con la fuerza del viento, durante la noche sentían ruidos raros y no sabían de dónde venían, y a la mañana siguiente al despertarse descubrieron que la moto tenía una varilla de la dirección quebrada. La arreglaron con alambre, pero no duró mucho porque tuvieron que caminar 20 Kms para llegar a Paso del Águila para que fuera reparada.
Continuaron el viaje y del 29 de enero llegaron a San Martín de los Andes, ya tenían grandes problemas de dinero, pero dos días más tarde, en la ciudad encontraron a unos amigos de Mial que estaban trabajando en Junín de los Andes y fueron invitados a pasar unos días juntos, era una invitación que no se podía negar.


El 8 de febrero estuvieron en Nauel Huapí.


Finalmente, el lunes 11 de febrero, 1952, llegaron a San Carlos de Bariloche, usando la Ruta de los Siete Lagos, se llama así porque es la cantidad de lagos que bordea la ciudad antes de entrar a ella. Estando a un paso del territorio chileno, se sintieron ansiosos y excitados que dentro de muy poco cruzarían la frontera. 
Antes de embarcarse en la Modesta Victoria, la nave que los atravesaría hasta llegar al puesto fronterizo chileno, Fuser recibió una carta de Chichina la cual explicó que fue bajo las órdenes de su madre que tenían que romper su noviazgo, porque lo de ellos era imposible. 
Mial dijo que su amigo quedó completamente desolado después de leer la carta.

Pocos años atrás, Chichina relató que ella había escrito aquella carta de ruptura presionada por su madre, confesó que lo hizo en solitario en la biblioteca de su casa y lloró y sufrió mucho, y que sus recuerdos de Fuser perdurarían dentro de ella hasta el resto de su vida. 
El día del funeral en la Habana, porque se encontraba enferma, envió por una amiga al Memorial donde reposan sus restos, una flor roja y una sentida nota: "te recuerdo".

Seis semanas les llevó arribar al territorio chileno desde el día que partieron de Alta Gracia.
Otra vez sobre La Poderosa se dirigieron hacia el norte hasta Valdivia. 
El día 14 de febrero pasaron por Peulla.
Le envió una carta a su madre asombrado de la generosidad de la hospitalidad que estaban recibiendo en las tierras chilenas. 
El día lunes, 18 de febrero de 1952, en Temuco, tuvieron un incidente con un grupo de pobladores y tuvieron que huir. En las afueras de la población, les ocurrió lo que nunca pensaron que les podía pasar, que la Poderosa tuviera algún desperfecto y quedara inútil. 

En su huída al llegar a una curva, sufrieron un accidente, embistieron una manada de ganado.

Tuvieron la fortuna de llegar a la ciudad chilena de Los Ángeles viajando en la parte trasera de un camión para consultar con un mecánico, pero el vehículo no tenía arreglo.
De ahí, a borde de otro camión salieron el 27 de febrero y llegaron el domingo 2 de marzo a la capital chilena y se despidieron de la moto, la Poderosa pasaba a ser historia para ellos. 
Continuaron hacia Valparaíso y llegaron el día 7 de marzo, y de esta ciudad hay un apunte en el diario que dice:

 "...recorrimos la parte más baja del pueblo, hablamos con varios mendigos, nuestras narices inhalan la miseria...".


Tenían intenciones de ir hasta la Islas de Pascua a conocer el leprosario que había allí, pero el próximo barco zarpaba en 6 meses. Estando sin plata y sin vehículo, tuvieron la suerte de caerle bien al dueño de una cantina llamada "La Gioconda", los invitó a cenar en su estadía de esta ciudad.
Querían de cualquier manera evitar de cruzar el desierto que está al norte de Chile.

Estaban estancados y a Mial se le ocurrió la idea de viajar de polizontes a bordo de algún barco que cruzaba hasta Antofagasta.
Desde temprano a la tarde del día 8 estaban en el puerto merodeando para tratar de encontrar alguno de las naves que se encontraban ancladas en el puerto y tuvieron la suerte de encontrar lo que buscaban.
Para entrar al barco sin que nadie los viera, pasaron toda la noche vigilando sin suerte ninguna y lo logran al otro día a la mitad de la mañana, cuando nadie los vio, subieron y se escondieron en los baños. 
El barco zarpó después del mediodía, y a eso de las cinco de la tarde el calor, el hambre y la sed los obligó a presentarse al capitán del San Antonio, que a cambio de trabajo, los alimentó y los llevó a su destino y el barco atracó el día 10 en el puerto de Antofagasta.
Los llevaron hasta la mitad del camino a un poblado llamado Baquedeano, llegaron allí el 12 de marzo.
Al día siguiente, consiguieron que los llevaran hasta Chuquicamata, donde pasaron dos días en la mina de cobre más grande del mundo al aire libre, conocida desde la época precolombina, todavía se la conoce en Chile como "Chuqui", siendo en esos tiempos propiedad de monopolios norteamericanos como Anaconda y Kennecott. 
Consiguieron entrar a visitar la mina donde se estaba preparando una huelga general. Mientras le enseñaban el lugar, Fuser comentó:

 "... gringos imbéciles, pierden millones de pesos al día en una huelga por negarles unos cuantos centavos más a un pobre trabajador".

 
De ahí partieron caminando hacia Arica por el Atacama desierto, caminaron por dos horas pero el calor era tan intenso que tuvieron que parar y volver a la ciudad. Pasaron la noche allí y a la próxima mañana, el camión que proveía los cigarros en la mina los llevó hasta donde tenía que desviarse y de ahí tuvieron que hacer autostop. Continuaron la travesía hasta que llegaron al puerto de Iquique el día 20 de marzo y arribaron en Arica el 22.

El lunes 24 de marzo, cruzaron la frontera y llegaron a Tacna en Perú, país en el que se quedarían más tiempo; para describir la pobreza de la región, Fuser cita en sus notas las palabras de José Martí: 

"Yo quiero unir mi destino al de los pobres del mundo". 
Al salir del poblado, le pidieron a un camionero que los llevara hasta Tarata, se subieron atrás y estaba lleno de Aymará indios y cholos pero cuando les quería cobrar por el viaje, Mial se rehusó a pagar porque pensó que era gratis.
Prefirieron seguir su viaje caminando, al caer la noche estaban cansados y quisieron descansar y dormir, pero hacía tanto frío que tuvieron que seguir caminando. Alrededor de la seis de la mañana encontraron al lado del camino un rancho donde les vendieron pan y un pedazo de queso, descansaron allí y al mediodía consiguieron que un camionero los llevara al poblado de Estaque y en la tarde del 25 llegaron a Tarata.
Como de costumbre, fueron al puesto policial donde les proporcionaron comida y un lugar para descansar hasta las 3 de la madrugada del próximo día, cuando salía un vehículo de pasajeros. Gracias a la intervención de los guardias civiles, los llevaron gratis hasta la próxima destinación.
El día 26 llegaron a Puno y otra vez recibieron alimentos y un lugar para descansar en la guardia civil. 
Visitaron al doctor del pueblo y éste les dio una carta de recomendación para presentársela al Dr Hermosa quien trabajaba con gente enferma de lepra en Cuzco.
Conociendo la catedral del pueblo a la mañana siguiente, entablaron conversación con unos pobladores y uno de ellos viajaba a Cuzco y les ofreció llevarlos.
El 31 de marzo en Cuzco, inmediatamente visitaron al Dr. Hermosa quien conocía a un doctor con quien
Mial había trabajado, eso fue suficiente para que el Dr. Hermosa les ofreciera que fueran sus invitados, los llevó a conocer en su auto el Valle del Inca y para visitar las históricas las ruinas del Machu Picchu, les pagó el pasaje en tren, estuvieron allí los días 4 y 5 de abril y partieron de Cuzco el 7 de abril.
Pasaron en Abancay el 11 de Abril. 
Llegaron a Huancarama el 13.
Los próximos dos días los pasaron en el instituto para leprosos en Huambo y visitaron a los enfermos. Las malas condiciones sanitarias del lugar les causaron una desagradable impresión, el director del lugar llamado Montejo les explicó que esa colonia fue fundada gracias a los esfuerzos del Dr. Pesce. 
Volvieron a Huancarama y partieron el día 16 en un camión a Andahuayalas, llegando allí el mismo día.
Al llegar, Fuser sufrió una fuerte ataque de asma y debió de permanecer dos días hospitalizado y se fueron de este lugar el día 19.
La otra parada importante antes de llegar a Lima fue Ayacucho donde arribaron el día 22.

En una carta desde Lima, expresó su indignación al ver el estado deplorable en que vivían los indígenas de la región: 
"...el estado social del habitante de la Sierra es realmente lamentable, es un simple esclavo de su patrón que por centavos diarios lo tienen como bestias de carga y le roban sus cosechas sin el menor remordimiento".

Pasaron por varios pueblos antes de llegar a la capital peruana el día jueves 1° de mayo.
Al llegar, visitaron al doctor Hugo Pesce, simpatizante comunista y profesor de Medicina Tropical de la Universidad de San Marcos de Lima, la más antigua de América del Sur. 
El médico les consiguió a los jóvenes alojamiento gratis en el Hospital de Guía para enfermos del mal de Hansen (lepra).
Durante su estancia de tres semanas en Lima, aprovecharon todo ese tiempo para conocer la ciudad. 

El Dr. Pesce gestionó y les obtuvo una referencia para que ambos pudieran trabajar en
"San Pablo", un  instituto peruano para enfermos del mal de Hansen, la mayor colonia de leprosos de  toda Latinoamérica.

El sábado 17 de mayo continuaron su itinerario a bordo del barco, La Cenepa. 

El sábado7 de Junio llegaron al instituto en la provincia de Loreto en el corazón del Río Amazonas, cerca de Iquitos, Perú.


Al momento de llegar, tuvieron un incidente con las administradoras del lugar que eran monjas, ellas tenían una regla que todos los habitantes de la colonia tenían que ir a misa, ellos no acataron la orden y le cortaron las raciones, 

"... pero los muchachos nos ayudaron y nos conseguían algo todos los días. Fuera de esta pequeña guerra fría la vida transcurría sumamente placentera..."

Exactamente una semana más tarde de llegar al instituto, Fuser cumplió 24 años; para celebrar su cumpleaños se animó y nadó en el Amazonas y después hizo de arquero en un partido de fútbol. 
Por la noche, fueron invitados a cenar y tomar pisco, el licor nacional peruano. El director de la Colonia doctor Bresani brindó por ellos y Fuser (como él dijo) “pisqueado”, elaboró más o menos lo siguiente:
"...Creemos, y después de este viaje más firmemente que antes, que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es completamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza que desde México hasta el estrecho de Magallanes presenta notables similitudes etnográficas. Por eso, tratando de quitarme toda carga de provincialismo exiguo, brindo por Perú y por América unida... Grandes aplausos coronaron mi pieza oratoria. La fiesta, que en estas regiones consiste en tomar la mayor cantidad posible de alcohol, continuó hasta las 3 de la mañana, hora en que plantamos la bandera." (finalizar, terminar)

Las dos semanas que pasaron allí, los jóvenes descubrieron una nueva y cruda experiencia, nunca pensaron que pudiera en la realidad existir un lugar así. Se marcharon de allí el 21 de junio.

A los pacientes igual que a la personal de la colonia, les impresionó que dos jóvenes fueran
a  un lugar tan distante a convivir con ellos, jugando al fútbol, pescando, yendo en excursiones por los alrededores; sus actitudes cariñosas los inundaron de gratitud y en un acto recíproco organizaron una emotiva despedida en honor a ellos.
Demostrando su agradecimiento, les dieron como regalo una balsa que construyeron los enfermos y el personal del lugar para ellos, pero aparte de eso estaba atestada de regalos comestibles del personal de la colonia y de los enfermos que rivalizaban en darles la pifia más grande, la papaya más dulce, o el pollo más gordo.

Al día siguiente, zarparon hacia la ciudad colombiana de Leticia. Viajaron en una balsa bautizada

con el curioso nombre de "Mambo-Tango".


Unos años atrás, Alberto Granado explicó a través de una entrevista el por qué del nombre de la balsa:
"...en Perú el mambo estaba muy de moda, y nosotros únicamente podíamos pagar con nuestro tango."


Por tres días, aunque el rumbo era correcto, estuvieron a merced de la fuerte correntada del
río.  Cuando llegaron a su destino, no pudieron maniobrar la balsa y se pasaron de largo, hasta que uno de los pobladores los remolcó de vuelta a cambio de la balsa y las provisiones. 
En Leticia recibieron como de costumbre alojamiento y comida de la guardia civil del lugar. 
Se celebraba un campeonato relámpago de fútbol en esa ciudad y los jóvenes lograron ser contratados a dirigir y jugar por el equipo local el Independiente Sporting. 
Como siempre, por su asma Fuser jugaba de guardametas y Mial de delantero, al que los colombianos por sus cualidades apodarán "Pedernerita" por Adolfo Alfredo Pedernera, uno de los jugadores de fútbol más famoso de todos los tiempos, nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1918.
Con la suma del dinero obtenida por los servicios, les fue suficiente para abonar el importe de dos boletos hasta Bogotá y volaron en el "Catalina", avión de las fuerzas armadas de Colombia.
El miércoles 2 de julio, arribaron a la capital colombiana y estuvieron albergados en un hospital. La comida corrió a cargo del comedor estudiantil de la universidad.
Días más tarde, tuvieron un incidente con un agente policial que los arrestó.
Fuser en una carta le explicó a su madre como pasó: 
"...cuando por culpa del cuchillito de Roberto que yo saqué en la calle para hacer un dibujo en el suelo tuvimos tal lío con la policía que nos trató en una forma vejante..."

Estando detenidos, tuvieron un fuerte argumento con el agente policial. 
Una vez libres, les contaron a los estudiantes lo que pasó y estos aconsejaron que se fueran del país lo más rápido posible, que no era seguro para que ellos se quedaran, ya que el agente policial era un sujeto con antecedentes de ser muy peligroso. 
Con la ayuda de sus amigos y algunos dólares que tenían, viajaron en un ómnibus hasta el límite con Venezuela, en Cúcuta.


El lunes 14 de julio, atravesaron el Puente Internacional que une Cúcuta con la ciudad de
San Cristóbal. Consiguieron que alguien los llevara y después de tres días de viaje en camioneta, llegaron a Caracas el jueves 17, por suerte esta vez sin ningún inconveniente.
Al llegar se hospedaron en una pensión de la ciudad. Luego se trasladaron a un albergue de la Juventud Católica. 
En la ciudad Mial encontró a un médico que conocía de tiempo atrás, quien ofreció una posición en un laboratorio clínico de un hospital de leprosos cerca de la capital venezolana. 
Cuando en una carta de su madre se enteró que un avión que transportaba caballos de carrera de su tío Marcelo salía en unos días de Buenos Aires y hacía una escala en Caracas, Fuser decidió volver a Buenos Aires y terminar sus estudios.
Iba a ser un viaje largo y pesado, pero no había otra solución inmediata, el trayecto a realizar el avión sería: Caracas-Miami; Miami-Maracaibo; Maracaibo-Buenos Aires.
El sábado 26 de julio de 1952 abordó el avión pensando que las aventuras se habían finalizado. Al llegar a Miami, un problema técnico demoró la nave debido a una avería en el motor y no había más remedio que quedarse allí. La reparación llevó un mes.

En ese mes, pasó serias dificultades económicas, no tenía dinero; pidió en un pequeño hotel que lo dejaran estar y que cuando llegara a Buenos Aires, él les pagaría y así hizo; frecuentaba las bibliotecas en las que leía, estaba abrigado y no necesitaba estar caminando por las calles; regularmente se alimentaba con café con leche y bocados. Un día hizo amistad con el propietario de un café-restaurante, y éste le ofreció a cambio de comida un trabajo como lavacopas y mozo del bar. 

Cuando despegó el avión del aeropuerto de Miami, supo que se terminó de tener que trabajar hombreando bolsas, de marinero, polizonte, médico o fregador de platos para no pasar hambre, estaba decidido a continuar sus estudios y terminar su carrera de medicina.
                                            

                                (sigue...)