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Biografía del Che (8°)

 

Ya había unos 50 revolucionarios activos dentro de la organización, la mayoría de ellos eran cubanos y estaban divididos en grupos de 4 o 5 personas. 
Para los recién llegados, principalmente desde Cuba, la organización tenía alquiladas varias casas por alrededor de la ciudad.
El trabajo de los dos enviados de Batista dio su fruto cuando Fidel, yendo en la noche del 20 de junio a una de las casas en la calle Copérnico a levantar unos compañeros, fue detenido junto a otros siete compañeros, y fueron llevados a la Cárcel Migratoria, de la calle Miguel Schultz N° 27.

Al día siguiente, a las 11 de la mañana, allanaron la casa de María Antonia, arrestando a ella y a 2 compañeros más que se encontraban en ese momento en la vivienda. 
Y ese mismo día trasladaron de la Cárcel Migratoria a la sexta delegación de la Dirección Federal de Seguridad de México a Cándido González, Julio Díaz y Guillén Zelaya, cuales los pusieron en celdas individuales y por días fueron torturados físicamente y negados de recibir agua o alimentos. 
Entre las varias torturas que les aplicaron se encontraba el "submarino", este inhumano castigo consiste en sumergir la cabeza del detenido y mantenerla así hasta que pierda casi el conocimiento.
El día 23 allanaron otra casa y detuvieron a otro de los revolucionarios.
En el rancho Santa Rosa, ignorando la situación creada en la ciudad, continuaron normalmente sus actividades, pero las autoridades mejicanas lo allanaron el día 24 y arrestaron a sus ocupantes que era un grupo de 13 revolucionarios, entre los que se encontraba el Che.
El 25 arrestaron a otro, finalizando el 3 de julio cuando detuvieron a los dos últimos.
Por suerte para el movimiento, Raúl Castro (foto) no fue detenido y él, con la ayuda de amigos mejicanos, 

contrató a dos abogados mejicanos para defender a los detenidos, los nombres de estos dos abogados eran Ignacio Mendoza Iglesias y Alejandro Guzmán Gutiérrez.
Alejandro Guzmán tomó la presentación del grupo ante la justicia federal y presentó un documento solicitando que la incomunicación de los detenidos fuera levantada y se le entregó al juez Miguel Lavalle Fuentes. Este el 2 de Julio suspendió la detención y evitó que los cubanos fueran deportados. Ordenó su libertad y le comunicó a la Dirección de Población que los detenidos fueran liberados dentro de las 24 horas siguientes, pero el Ministerio de Gobernación le respondió que no tenían ninguna obligación de seguir ninguna orden aunque viniera de un juez.
Al difundirse artículos en la prensa mejicana que Batista exigía la extradición de los cubanos detenidos,

intervinieron en favor de estos, estudiantes, sindicatos intelectuales, el ex-presidente de Méjico Lázaro Cárdenas (foto), su ex-Ministro de la fuerza naval Heriberto Jara y el líder político del Partido Laboral de Méjico Lombardo Toledano, también se opusieron a la extradición por creerla injusta David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, dos artistas mejicanos muy famosos de esos tiempos.
La publicación de la noticia de las torturas a las que fueron sometidos los dos cubanos por agentes del Servicio Secreto, también fue denunciada al Procurador General de la Republica el día 27 de junio por los abogados.
Esto influyó enormemente, porque el día 6 de julio recuperó la libertad uno de los detenidos, tres días más tarde lo siguieron otros 20, el día 10 del mismo mes uno más, a Fidel lo liberaron el día 24, el 26 salió otro de los detenidos y el 31

 de julio el trabajo de los abogados exitosamente finalizó cuando salieron libres los dos últimos. 

 Estos eran el Che y Calixto García (foto), cuales estuvieron presos por 37 días.
Después de estar libres en precaución por seguridad personal de cada integrante y de la organización en sí, se separaron en pequeños grupos y se fueron a diferentes ciudades de Méjico para seguir sus actividades sin levantar las sospechas de las autoridades mejicanas y evitar los espías de Batista.

Unos días después de salir en libertad el Che, les envió una extensa carta a sus padres para hacerles saber realmente lo involucrado que estaba en ese momento con los revolucionarios cubanos.
Él para no ponerlos nerviosos, siempre había mantenido en secreto a sus padres de todas las actividades revolucionarias en la cual se había comprometido y también en esa carta les informó de su separación de su esposa, Hilda. La unión de la pareja tenía que llegar a su fin, el matrimonio no llegó a durar un año.

El tiempo apremiaba y se necesitaba una forma de transporte para llegar a Cuba.
La organización compró en EE.UU. una nave torpedera pero tuvieron problemas de conseguir un permiso para trasladarla fuera del país; por esa razón se malogró la adquisición de la nave.

Un día, Fidel caminando junto al Cuate, descubrieron en un pequeño embarcadero cerca del pueblo

de Tuxpan, varado en el río del mismo nombre, un yate de color blanco que estaba a la venta; era el Granma (abuela, en inglés).
Era una nave de 13.25m de eslora 4.79 m de manga, con un tonelaje bruto de 54.88 y neto de 19.23 y una capacidad máxima de 25 personas.
Este necesitaba reparaciones, porque en el año 1953 permaneció sumergido en las aguas por un período de tiempo, éste naufragó a causa de un ciclón. Inmediatamente se contactaron con su dueño, un norteamericano llamado Robert B. Erickson, y se lo compraron usando el nombre del Cuate.
Chuchu Reyes, un integrante del grupo que tenía conocimientos básicos de mecánico, fue el encargado de ponerla en funcionamiento y éste contrató obreros mejicanos para llevar adelante tal tarea.

La organización había crecido en número, y la mayoría de los integrantes no tenía ninguna experiencia en el manejo de armas. En Octubre se consiguió alquilar al ingeniero Pablo Villanuevo su propiedad Maria de los Ángeles que se encontraba cerca del pueblo Abesolos en el estado de Tamaulipas; era otro lugar propicio para continuar con los ejercicios.

Estaba todo funcionando bien hasta el día jueves 21 de noviembre, en el rancho Maria de los Ángeles se descubrió la fuga de dos integrantes del grupo; estos eran Fernando Armas y Reinaldo Hevia. 
Teniendo temor a ser delatados, por precaución el resto de los ocupantes del rancho inmediatamente lo abandonaron y se le dio aviso a Fidel de la situación creada en ese momento.
También para agravar la situación, unos días atrás, las autoridades federales allanaron una de las casas que estaba situada en Sierra Nevada N° 712 de la ciudad de Méjico y confiscaron algunas armas y detuvieron a los dos ocupantes que se encontraban en la vivienda en esos momentos.

La seguridad se veía amenazada, el plan y la organización podían derrumbarse.
Inmediatamente Fidel tomó una decisión y dio la orden que partirían el domingo próximo. Esa noche informó a cada grupo y Fidel envió un telegrama en clave a los dirigentes del M26-7 en la Costa de Oriente en Cuba diciendo solamente: "Obra pedida agotada".
En su último viaje de Cuba a Méjico, a Pedro Miret (foto) la dirección del M-26-7 le entregó una carta náutica y mapas con información y datos generales de la costa cubana. 
Todo estos documentos se le fueron entregados a Onelio Pino, quien era el capitán del Granma.
En Veracruz había fuertes vientos y llovía intensamente el domingo 24 de Noviembre, y las autoridades prohíbieron terminantemente la navegación de embarcaciones menores a través de la bahía por "ser viento de norte" como los mejicanos llamaban este fenómeno atmosférico.
Igual bajo la coposa lluviosa, todos los integrantes de la organización que habían llegado desde diferentes puntos del país se encontraban en Tuxpan febrilmente haciendo los últimos preparativos.
Desoyendo las órdenes de las autoridades mejicanas, a las 01.30 de la madrugada desde el río Tuxpan partió

el Granma con las luces apagadas y con 82 patriotas cubanos a bordo, entre ellos había un argentino, un mejicano, un italiano y un dominicano, todos estaban ansiosos de cumplir el juramento de liberar al pueblo cubano del yugo del tirano, aunque la vida tuvieran que pagar por lograr su cometido.
Después de media hora de viaje, salieron sin ser vistos por las autoridades a través de la desembocadura del río Tuxpan, pero al dejar las aguas tranquilas, el Granma comenzó a sentir el azote del fuerte viento reinante y con la sobrecarga que llevaba, parecía que iba a irse de pique al fondo de la bahía.
La inexperiencia y la falta de costumbre de navegar y los tumbos del Granma hizo que la mayor parte de la tripulación comenzara a sentirse enferma. El Che finalizó su segundo diario cuando abordó el Granma, y entre los comienzos del Pasajes de la Guerra Revolucionaria escribió:
"...hombres con la angustia reflejada en el rostro, agarrándose el estómago. Unos con la cabeza metida dentro de un cubo u otros tumbados en las más extrañas posiciones, inmóviles y con las ropas sucias por el vómito..."
Cuando estuvieron lo suficientemente alejados de la costa, se encendieron las luces y todos los ocupantes espontáneamente cantaron el Himno Cubano y La Marcha del 26 de Julio terminando con las frases:
"Viva la Revolución" y "Abajo la dictadura de Batista".
Al anochecer del segundo día, cuando cruzaron el Faro Triángulo, que estaba situado en un islote cerca de la costa del Yucatán, se dieron cuenta que no estaban viajando a la velocidad esperada de 10 nudos, el yate sólo estaba navegando a un promedio de 7.2 nudos a la hora. El plan de desembarcar en las costas cubanas el día 30 de noviembre al amanecer no se lograría debido a la diferencia en la velocidad de crucero del Granma. 
El M-26-7, como estaba planeado, el 30 de Noviembre inició un levantamiento popular dirigido por Frank País, en varias regiones de la isla, para de esta manera distraer las fuerzas represivas del régimen; éste fue un éxito político pero la superioridad de las fuerzas represivas se hizo sentir y la revuelta no duró el tiempo necesario, el retraso del desembarco debido a la sobrecarga en el número de tripulantes, pertrechos, el mal tiempo y uno de los motores que no le funcionó por dos días enteros.
Hecho nunca esperado por los organizadores del levantamiento, agravó enormemente la seguridad de los tripulantes del Granma.
El comando de las fuerzas armadas se dio cuenta de la situación y ordenó al ejercito, a la fuerza aérea y naval 

que incrementaran la vigilancia de la costa, ya tenían la información que un yate blanco llamado Granma había desaparecido de la costa del río Tuxpan y aumentaron más la vigilancia aérea, usando entre sus otros aviones los F47 (foto).
El día 2 de diciembre en la madrugada el Granma estaba dentro del canal de Niquero en la provincia del Oriente, y al llegar a las boyas se dieron cuenta que estaban en un sitio en que no deberían estar y había que tomar una decisión de inmediata y se optó marchar hacía la costa. 
El Granma navegó hasta quedar varado en el barro. 
Habían llegado a Los Cayuelos a 2 Km. de la playa La Colorada al Noroeste de Cabo Cruz.
Eran alrededor de las 6 de la mañana cuando los expedicionarios comenzaron a desembarcar.

                                                                                                                                                                       (sigue...)