A su padre:

A comienzos de enero de 1967
Don Ernesto:
Entre el polvo que levantan los cascos del Rocinante, 
con la lanza en ristre para atravesar los brazos de los gigantescos enemigos 
que me enfrentan, dejo este papelito con su mensaje casi telepático, conteniendo 
un abrazo para todos y el deseo ritual de un feliz año nuevo. Que la señorita (su hermana) cumpla los quince (*) rodeada del calor familiar y se acuerde un poco de este galán ausente y sentimental y que pueda verlos pronto (en un plazo menor que el transcurrido) son mis deseos concretos y se los confié a una estrella fugaz que debe haber puesto un Rey Mago en mi camino.
Arrivederchi.
Si non te vedo piu.
(*) Se refería a su querida tía Beatriz que realmente cumplía años