Relatos y notas del segundo viaje: Costa Rica

Al día siguiente perdimos el tren de las 2 de la tarde y debimos conformarnos con el de las 7 de la mañana del otro día, llegar al Progreso y de allí "tirar pata" hasta la cuesta en territorio costarricense donde nos han recibido muy bien. A pesar de mi pie enfermo jugué fútbol.

Partimos por la mañana temprano y tras equivocar el camino, llegamos a la buena senda y caminamos 2 horas en un lodazal, después llegamos al punto terminal del ferrocarril donde apalabramos al inspector que, por casualidad, había querido ir a la Argentina pero no le habían dado bola. Llegamos a puerto y pechamos a la capitanía el pasaje, lo que nos fue concedido pero nos negaron alojamiento. Dos empleados se condolieron de nosotros y aquí estamos instalados en el cuarto de ellos, durmiendo en el suelo y muy alegres.

La famosa Pachuca (que transporta pachucos, vagos) saldrá mañana domingo de este puerto. Ya tenemos cama. El hospital es una confortable casa donde se puede dar una correcta atención médica y cuyas comodidades varían según la categoría de la personal que trabaja allí, en la compañía. Como siempre, se deja ver el espíritu de clase de los gringos.

Golfito es un verdadero golfo, bastante profundo, ya que entran perfectamente buques de 26 pies con un pequeño muelle y las casas necesarias para que se alberguen como puedan los 10 000 empleados de la compañía. El calor es grande, pero el lugar muy bonito. Cerros de 100 metros se levantan casi en la costa, con laderas cubiertas de vegetación tropical que sólo cede cuando el hombre está constantemente sobre ella. También la ciudad está dividida en zonas bien definidas hasta con guardianes que pueden impedir el paso, y, por supuesto, la mejor zona es la de los gringos. Se parece algo a Miami pero naturalmente que los pobres no están en el mismo lugar y se ven impedidos entre las cuatro paredes de sus casas y el estrecho grupo que forman. La comida corre a cargo de un buen muchacho y ya buen amigo: Alfredo Fallas.

Medina es el compañero de pieza y también buen tipo. Uno, tico, es estudiante de medicina, el padre médico; el otro nica, maestro, periodista que se desterró voluntariamente para huir de Somoza.

La Pachuca salió del Golfito a la 1 de la tarde y nosotros con ella. Íbamos bien cargados con comida para los días de viaje. En la tarde se puedo el mar un poco bronco: la "Río Grande", que es su verdadero nombre, empezó a volar. Casi todos los pasajeros incluyendo a Gualo empezaron a vomitar. Yo me quedé afuera con una negrita que me había levantado, Socorro, más puta que las gallinas, con 16 años a cuestas.

Quepos es otro puerto bananero, hoy bastante abandonado por la compañía pues se han debido sustituir las plantaciones de banano por cacao y palma aceitera que da menores dividendos a la compañía. Tiene una playa muy bonita.

Entre quiebros y remilgos de la negrita pasó todo el día, llegando a Puntarenas a las 6 de la tarde. Allí debimos esperarnos buen rato porque se escaparon 6 presos y no los podían encontrar. Fuimos a una dirección que nos había dado Alfredo Fallas con una carta de él para un señor: Juan Calderón Gómez.

El tipo se portó a las mil maravillas y nos dio 21 colones. Llegamos a San José reviviendo la sentencia despectiva de un charlatán porteño: "Centro América son estancias, tiene la estancia Costa Rica, la estancia de Tacho Somosa".

Una carta de Alberto con lujuriosos viajes en la imaginación me vuelve a dar ganas de verlo, según sus planes se va en marzo a Estados unidos.

Aquí iniciamos tiro al aire y al blanco. En la embajada nos dan yerba. Los amigos anotados no parecen servir para un carajo, uno es director y espiquer de radio, un boludo. Mañana trataremos de entrevistarnos con Ulate.

Un día pasado a medio pelo. Ulate no nos podía atender porque estaba muy ocupado. Rómulo Betancourt se había ido al campo. Pasado mañana saldremos en el diario de Costa Rica con fotos y todos y una sarta de macanas enormes. No conocimos a nadie de valor pero nos encontramos con un pico, ex pretendiente de Luzmila Oller que no presentó a otra gente. Mañana tal vez conoceré al leprosorio de Costa rica.

Conocí a dos personas excelentes pero no el leprosorio. Al Dr. Arturo Romero, persona de vasta cultura ya retirado de la dirección del leprosorio por intrigas y al Dr. Alfonso Trejos, investigador de escuela y muy buena persona. Visité el hospital y recién mañana el leprosorio. Tenemos un día bravo. Charlar con un cuentista y revolucionario dominicano: Juan Bosch y con el líder comunista costarricense Manuel Mora Valverde.

La entrevista con Juan Bosch fue muy interesante. Es un literato de ideas claras y de tendencia izquierdista. No hablamos de literatura, simplemente de política. Calificó a Batista de hampón y rodeado de hampones. Amigo personal de Romulo Betancourt, lo mismo que a Prío Socarrás y a Pepe Figueres. Dice que Perón no tiene arraigo popular en los países americanos y que en el año 45 escribió un artículo en que lo denunciaba como el más peligroso demagogo de América. La discusión se llevó a términos generales muy amables.

Por la tarde nos entrevistamos con Manuel Mora Valverde, es un hombre tranquilo, más que eso pausado, pues tiene una serie de movimientos de tipo de tics que indican una gran intranquilidad interior, un dinamismo frenado por el método. Nos dio una cabal explicación de la política de Costa Rica en estos últimos tiempos:

"Calderón Guardia era un hombre rico que subió al poder apoyado por la Unitet Fruit y las fuerzas de terratenientes locales. Así gobernó dos años hasta que vino la guerra mundial y costa Rica se puso de parte de la potencias aliadas. La primera medida del Departamento de estado fue exigir que fueran confiscadas las tierras de los terratenientes alemanes dedicados con preferencia al cultivo de café. Así se hizo, vendiéndose posteriormente las tierras, lo que condujo a oscuros negociados en que se vio envuelto parte del equipo ministerial de Calderón Guardia y le restaron el apoyo de todos los terratenientes del país, salvo la United Fruit. El personal de esta compañía, por reacción frente a la explotación, es antiyanqui. Lo cierto es que Calderón Guardia quedó absolutamente sin apoyo de ninguna índole y hasta le era imposible salir a la calle por las rechiflas de que era objeto. En ese momento, el partido comunista le ofreció su apoyo a costa de crear leyes obreras fundamentales y renovar su gabinete. En este ínterin Otilio Ulate, hombre de izquierda por ese entonces y amigo personal de Mora, le avisó y demostró un plan para engañarlo y que Calderón Guardia había previsto. Mora siguió adelante con la alianza y el gobierno de Calderón se rodeó de popularidad al iniciarse las conquistas obreras fundamentales.

Se planteaba el problema de la sucesión del poder pues terminaba el período de Calderón, y los comunistas pusieron un frente único de conciliación nacional para seguir la política obrera del gobierno y propusieron a Ulate; el candidato rival León Cortés se opuso terminantemente presentando su propia candidatura. Por esta época, Ulate comenzó desde su periódico El diario de Costa Rica una fuerte campaña contra las leyes obreras y se produjo el rompimiento de las izquierdas y el viraje de don Otilio.

Las elecciones dieron el triunfo a Teodoro Picado, intelectual pusilánime y estropeado por el whisky, aunque hombre de relativa tendencia izquierdistas y que inició su gobierno apoyado por los comunistas. Continuó su tendencia durante todo su gobierno, aunque el jefe de policía era un coronel cubano, agente del FBI que EU había impuesto.

En las postrimerías, los capitalistas descontentos organizaron una gran huelga de la banca y la industria que el gobierno no quiso romper. Los estudiantes salieron a la calle, se tiró contra ellos y hubo heridos. Teodoro Picado fue presa del pánico, las elecciones se avecinaban y había dos candidatos: Calderón Guardia nuevamente y Otilio Ulate. Teodoro Picado, contra la opinión de los comunistas, entregó la máquina electoral a Ulate y él se reservó la policía. Las elecciones fueron fraudulentas, triunfando las fuerzas de Ulate. Se planteó recurso de nulidad ante el tribunal electoral y se pidió una decisión cualquiera sobre las denuncias presentadas, advirtiendo que se acataría cualquier decisión la denuncia, con el voto salvado de uno de los tres jueces, por lo que se presentaron a la cámara, se aprobaron y se anuló la elección. En este momento se creó el gran pleito y la gente estaba en ebullición. Aquí un paréntesis.

En Guatemala, con la presidencia de Arévalos se había formado lo que dio en llamarse las Repúblicas Socialistas del Caribe. Apoyado el presidente guatemalteco por Prío Socarrás, Rómulo Batancourt, Juan Rodríguez, un millonario dominicano, Chamorro y otros. El plan revolucionario primitivo era desembarcar en Nicaragua y desalojar a Somoza del poder, ya que Salvador y Honduras caerían sin mayor lucha, pero Argüello un amigo de Figueres planteó el problema de Costa Rica, su convulsionada situación interior y Figueres voló a Guatemala. La alianza se llevó a cabo y Figueres se alzó en Cartago tomando rápidamente el aeródromo de las armas, punto necesario para recibir ayuda por aire.

La resistencia se organizó rápidamente y el pueblo asaltó los cuarteles para conseguir armas, pues el gobierno no se las quería dar. La revolución sin apoyo popular, ya que Ulate no se había adherido a ella, estaba condenada al fracaso, pero el triunfo lo lograrían las fuerzas populares acaudilladas por los comunistas, la burguesía y con ellos Teodoro Picado, se sintieron sumamente inquietos con esto. Picado voló a Nicaragua a conferenciar con Somoza para obtener armas, pero allí se encontró con que también estaba en la conferencia uno de los altos funcionarios norteamericanos que le exigió a Picado, como precio de la ayuda, el aniquilamiento del comunismo, garantizando la caída de Manuel Mora y que cada arma iría con su hombre, lo que significaba la invasión de Costa rica.

Picado en el momento no aceptó puesto que significaba la traición a los comunistas que lo habían apoyado todo el tiempo, pero la revolución estaba agonizante y el poder de los comunistas asustó tanto a la gente reaccionaria del gobierno que éste boicoteó la defensa hasta que los invasores llegaron a las puertas de San José y entonces abandonaron la capital estableciéndose en Liberia cerca de Nicaragua. Al mismo tiempo, el resto del ejercito tomaba todo el parque disponible y se entregaba con él a los nicaragüenses. Se hizo entonces un pacto con Figueres, siendo garante de él la embajada mexicana ante quienes depusieron las armas las fuerzas del pueblo. Figueres no cumplió el pacto pero la embajada mexicana se vio imposibilitada de hacerlo sentir porque su enemigo era el Departamento de Estado Americano. Mora fue deportado y el avión en que iba ametrallado, salvando la vida por casualidad. El avión aterrizó en la zona norteamericana de Panamá y, preso por la policía yanqui fue entregado al jefe de policía de Panamá, en esa época el Coronel Remón. Los periodistas yanquis fueron expulsados cuando pretendieron interrogarlo y entonces tuvo un altercado con Remón que lo mandó al calabozo. De allí fue a Cuba donde Grau San Martín también lo afueró hasta que se trasladó a México y pudo volver al país en el tiempo de Ulate.

Figueres se vio abocado al problema de que sus huestes estaban constituidas por sólo 100 ticos y unos seiscientos hombres que constituirían la Legión del Caribe y aunque al principio notificó a Mora que su programa era 12 años y no pensaba entregar el poder luego de componer la maquinaria electoral a su antojo y hacer una represión organizada y cruel. Pasado ese lapso, Ulate tomó el poder y lo conservó los cuatro años que le correspondían. Su gobierno no se caracterizó por la garantía de las libertades instituidas y el respeto a las leyes progresistas conseguidas en los gobiernos anteriores; salvo la derogación de la ley de represión de los terratenientes, llamada ley de los parásitos.

Las elecciones fraudulentas dieron el triunfo a Figueres sobre el candidato que representaban al Calderonismo, ya que éste, proscripto y vejado, está en México. La opinión del S. Mora sobre Figueres es que éste es un hombre con una serie de buenas ideas sin base científica alguna por lo que se pierde en divagaciones. Que desdoblan a EE.UU. en dos. El Departamento de Estado (muy justo) y los trust capitalistas (los pulpos peligrosos). Cuando Figueres se desengañe sobre la bondad del Departamento de Estado viene la incógnita, ¿luchará o se someterá? Así está el dilema y veremos que pasa".

Día sin huella, aburrimiento, lectura y charlas insulsas. Roy, un viejito pensionista de Panamá, cayó a que lo atendiera pues se sentía morir a consecuencia de una tenia. Tiene salteritis crónica.

La entrevista con Rómulo Betancourt no tuvo las características de lección de historia que nos diera Mora. Me da la impresión de ser político con algunas firmes ideas sociales en la cabeza y el resto ondeante y torcible para el lado de las mayores ventajas. En principio está firmemente con Estados unidos. Falseó el Pacto de Río y se dedicó a hablar peste de los comunistas.

Nos despedimos de todo el mundo y especialmente de León Bosch, un pendejo macanudo y nos largamos en ómnibus hasta Alajuela y de allí a dedo. Tras de diversas pericias llegamos esa noche a Liberia, la capital de la provincia de Guanacaste, que es un pueblito infame y ventoso como los de nuestra provincia de Santiago de Estero.

Un jeep nos llevó hasta donde el camino lo permitía y de allí empezamos nuestra caminata bajo un sol bastante fuerte. Después de caminar más de 10 kilómetros nos encontramos con otro jeep que no alzó llevándonos hasta el pueblito de la Cruz donde nos invitaron a almorzar. A las 2 de la tarde seguimos vieja para hacer 22 kilómetros, pero a las 5 ó 6 ya la noche se nos venía encima y yo andaba con la pata a la miseria. Dormimos en una batea para arroz y peleamos toda la noche por la manta.

Después de caminar hasta las 3 de la tarde y rodear como 12 veces un río llegamos a Peñas Blancas donde nos tuvimos que quedar debido a que ya no había más carros que fueran hasta la vecina ciudad de Rivas.

Amaneció lluvioso el día y ningún camión apareció hasta las 10, de manera que decidimos desafiar la llovizna y lanzarnos a lo que fuera rumbo a Rivas. En ese momento apareció el gordo Rojo en un coche con patente de la universidad de Boston. Pretendían cruzar a Costa rica, cosa imposible porque el sendero barroso donde nosotros nos quedamos empantanados, a veces, era la carretera panamericana. Rojo iba acompañado por los hermanos Domingo y Walter Beberaggi Allende. Fuimos hasta Rivas y allí, cerca de la ciudad, nos mandamos un asado con mate y cañita, una especie de ginebra nicaragüense. Era un poco de Argentina trasladada a la "estancia de Tacho". Ellos siguieron a San Juan del Sur para embarcar a Puntarenas en coche, y nosotros tomamos el ómnibus para Managua.