Un viaje por mi padre. 

The Age, Melbourne
Julio 2, 2003
Reportaje: Sushi Das
Traducción: Urumelb
La hija de Che Guevara quiere resucitar los ideales del hombre cuya fotografía es una de las imágenes más importantes alrededor del mundo.
Treinta y cinco años después de la muerte del Che Guevara, el cuadro que encierra la famosa foto de Alberto Korda, la del joven luchador revolucionario con su barba y la boina negra, la que todavía adorna camisetas, jeans, CD de punk-metal, afiches y hasta en el último video de Madonna. Es una imagen potente que ha inspirado por años a la juventud insatisfecha de todo el planeta, incluso el de esta nueva generación de adolescentes, este luchador y guerrillero legendario es su ídolo. Su imagen resuena con la idea de anti-globalización y alzarse contra el imperialismo americano. Para millones, Guevara representa la libertad, la juventud y la idea de poder rebelarse y cambiar el actual sistema que nosotros vivimos.
 ¿Pero quién era el Che?
 Aleida Guevara, su hija mayor, está recorriendo el mundo para separar el mito del hombre. Es una tarea tanto personal como política.
Ella dice que el cuadro de Korda, tomado mientras el Che estaba en el velatorio de un amigo, se ha explotado comercialmente y ha abaratado su mensaje.
Lo han comercializado en masa y lo han despojado de su ideología Marxista y ella está en una misión de restaurarlo.
Ella tiene un parecido notable a su padre y como él, ha estudiado la medicina. El Che era apasionado sobre el porvenir de la juventud. Aleida, 42, expresa su pasión por la juventud a través de su trabajo como un pediatra en el hospital de niños en La Habana, donde vive.
Ella comparte el idealismo de su padre, de poder crear un mundo libre de la opresión y es una figura prominente en el movimiento del anti-globalización.
Hoy día colabora con el Centro de Estudios Che Guevara en La Habana, del cual su madre es una directora.
Está visitando Australia por primera vez y está promoviendo un nuevo libro, “Che Guevara Reader”, una colección de escritos de su padre.
Le pregunté si ella intenta ser como su padre y Aleida me contestó: "Todos en Cuba tenemos ese compromiso - de intentar de ser como el Che". 
Todos los cubanos están familiarizados con la historia del doctor joven, nacido en Argentina, que se unió a Fidel Castro en 1956 y luchó en la guerrilla que derrocó la dictadura de Batista en Cuba. Después de que Castro tomó el mando del país en 1959, Ernesto Che Guevara perteneció a su gabinete. Guevara era principalmente responsable por la estructura política y económica de Cuba con el bloque soviético. En los años sesenta, estando en una etapa muy alta de su carrera política, desaparece. En octubre de 1966, Che Guevara, a la edad de 39 años, reaparece como el líder de un grupo de guerrilleros en Bolivia y un año más tarde es fríamente ejecutado por las tropas bolivianas apoyadas por EE.UU.
Aleida tenía siete años en ese momento y tiene sólo "recuerdos" muy pequeños de su padre, pero todavía recuerda su cariño, ternura y capacidad de amar. El resto de su imagen está lleno de historias que su madre le relató y también a través de su larga amistad con Fidel Castro a quien ella llama "tío".
Aleida dice que ella realmente no conoció "físicamente o personalmente" a su padre pero ella evoca una de las lecciones que él le enseñó. "Lo más importante es intentar entender al otro ser humano, aunque tú no puedas estar segura de lo qué está pasando. E incluso cuando estés segura, tienes que ser lo más delicada posible con esa persona".
Durante el tiempo en que el Che Guevara desapareció para organizar su viaje a la selva boliviana, él visitó de incógnito sus cuatro hijos, como un "amigo de su padre” temeroso que pudieran descubrir su paradero inadvertidamente. Aleida dice que el Che era extravagante y apasionado como cualquier hombre joven, pero lo que lo cambió fue su dedicación a la causa.
En 1965 él escribió a sus niños: "Si alguna vez tienen que leer esta carta, será porque yo no esté entre ustedes. Casi no se acordarán de mí y los más chiquitos no recordarán nada. Su padre ha sido un hombre que actúa como piensa y, seguro, ha sido leal a sus convicciones".
Finalizó su carta con un último consejo a sus hijos: " Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo". 
Ésta pasó a ser su última carta a sus niños antes de que lo asesinaran en 1967. Los restos del Che se encontraron cerca del pueblo boliviano de Vallegrande en junio del 1997 y devueltos a Cuba.
Después de su muerte, Aleida ha mantenido una relación afectuosa con Castro. "Está como una relación de un padre e hija; cualquier cosa que yo no entiendo, yo le pido que me explique. . . yo exijo que él explique".
El presidente cubano de 76 años ha estado en el poder por 44 años. Durante mucho de ese tiempo el embargo americano ha afectado enormemente la economía de la isla. El gobierno americano quiere imponer una reforma económica y política en Cuba y el establecimiento de demandas legales.
Aleida dice que los cubanos se resistirán al cambio deseado por el régimen de EE.UU.
Ella es sensible sobre preguntas que relacionan al sucesor de Castro, su padre se pudo haber rebelado contra gobernantes en varios países, pero Aleida se mantiene furiosamente fiel a su "tío" en Cuba. Ella es una devota miembro del Partido comunista cubano y no cuestiona la dirección de Castro.
"La mayoría de las personas piensa que Cuba hace lo que hace solo porque existe Castro. . . toda la resistencia que nosotros hemos puesto durante todos estos años, no es sólo porque un hombre existe, nosotros somos un pueblo que está realmente convencido de lo que estamos haciendo".
Con la excepción de Corea Norte, Cuba es el último de los regímenes revolucionarios izquierdistas establecidos en los años cincuenta.
En un claro mensaje a la Administración de Bush que Cuba no tolerará los esfuerzos de EE.UU. en construir un movimiento disidente en Cuba, el gobierno de Castro este año sentenció a 36 disidentes a por lo menos 27 años cárcel, la sentencia política más drástica en décadas.
Según el grupo de los Derechos Humanos, el gobierno cubano ha llevado a cabo una ofensiva en gran escala contra los disidentes, periodistas y abogados de los derechos humanos.
Aleida desmiente las imputaciones de violaciones de los derechos humanos en Cuba, diciendo que el código penal del país es aceptado por su pueblo. Ella también niega que los disidentes encarcelados fueran periodistas o defensores de los derechos humanos.
"Los EE.UU. gasta en Cuba millones de dólares con personas que llevan a cabo actos de sabotajes contra el gobierno cubano. Usted puede llamarlos “disidentes” si usted desea, pero para nosotros no es lo que ellos son, porque ellos son pagos y apoyados por los EE.UU." nos dice.
Aleida está enfadada porque los disidentes han recibido toda la atención mundial mientras que cinco cubanos encarcelados en Miami con cargos de conspiración y espiar permanecen completamente ignorados, y que no se les dio un juicio legal y justo, y ella exige que este se debe de llevar a cabo otra vez o dejarlos en libertad.
Aleida está comprometida a llevar adelante la lucha de su padre por la libertad de los oprimidos y enseñar a la gente del mundo el "real" Che Guevara.
Al final de otra entrevista, un fotógrafo de uno de los medios de comunicación de Melbourne, le pide a Aleida que pose delante de un cuadro del famoso retrato de Alberto Korda. Pero ella lo rechaza. "No. Ése no es mi padre. Ése es sólo un momento de su vida," ella dice.
Implícito en su negativa está el deseo de ser libre del comercialismo, del lado del padre que ella apenas conoció.
Ella muestra una fotografía diferente de su tenencia, ahí esta el padre con un puro entre sus dedos, caqui militar desgastado y una sonrisa ancha. "Éste es mi padre, yo lo recuerdo siempre sonriendo. Yo lo recuerdo como un ser humano."