Poemas del Che

"Treno"

Qué fiera soledad, cielo de tierra,
la del que muere combatiendo por
la terrena justicia y el amor
que en forma de odio la garganta cierra.
No hay consuelo en el valle ni en la sierra
para tanto abandono clamador
de la forjada al fuego humana flor
por defender la vida que la entierra.
No hay consuelo ni fe que nos aguante.
De sol, ardiendo, el alma se vacía
para ver aquel cuerpo en luz sangrante
(concreta, acribillada poesía),
ocupando en la nada militante
toda la soledad, toda la hombría.
                                              (14 de octubre de 1967)

"La noticia"


Una mañana
usted se asomó a mi celda de trabajo, y dijo,
veladamente:
"el olor de los libros
ya me golpeó
con el polvillo del asma".
Recuerdo el tono, lo indecible.
Yo lo vi
joven, grave,
un poco remoto por lo que estábamos
los dos pensando, sin saberlo:
por lo que tajantemente nos separaba
y nos unía.
Sobrio el encuentro. Palabras, pocas.
La Biblioteca, levemente agreste,
adquiría neblinas como un bosque.
Ahora usted ha caído, dicen,
en el bosque americano
(en la puna, la selva, el palmar,fraternos),
allí donde la muerte suya, la del héroe,
lo estaba esperando, inaplazable.
¡Qué duro es el amor
a lo que no podemos totalmente compartir,
y sin embargo
nos parte el alma, nos divide
el ser!
¡Qué ardiente
el arte del respeto
que yo le rindo, difícil, como nota viva
de una cuerda en tensión!
Es lo que puedo darle, sin engaño,
ahora que, en mi celda de trabajo,
los libros huelen como hojas - tan amargas!
                                                      (11 de octubre de 1967)


"De pie el recuerdo caído en el camino"

De pie el recuerdo caído en el camino,
cansado de seguirme sin historia,
olvidado en un árbol del camino.
Iré tan lejos que el recuerdo muera
destrozado en las piedras del camino,
seguiré siendo el mismo peregrino
de pena adentro y la sonrisa fuera.
Esa mirada circular y fuerte
en un mágico pase de muleta
esquivó en mi ansia toda meta
convirtiéndome en vector de la tangente.
Y no quise mirar para no verte,
sonrosado torero de mi dicha,
invitarme con aire displicente
.
"Autorretrato oscuro"

De una joven nación de raíces de hierba
(raíces que niegan la rabia de América)
vengo a ustedes, hermanos norteños.
Cargado de gritos de desaliento y de fe,
vengo a ustedes, hermanos norteños,
vengo de donde venimos los ‘homos sapiens’,
devoré kilómetros en ritos trashumantes;
con mi materia asmática que cargo como una cruz
y en la entraña extraña de metáfora inconexa.
La ruta fue larga y muy grande la carga,
persiste en mí el aroma de pasos vagabundos
y aún en el naufragio de mi ser subterráneo
–a pesar de que se anuncian orillas salvadoras–
nado displicente contra la resaca,
conservando intacta la condición de náufrago.
Estoy solo frente a la noche inexorable
y a cierto dejo dulzón de los billetes,
Europa me llama con voz de vino añejo,
aliento de carne rubia, objetos de museo.
Y en la clarinada alegre de países nuevos
yo recibo de frente el impacto difuso
de la canción, de Marx y Engels,
que Lenin ejecuta y entonan los pueblos.


"Palenque" 

Algo queda vivo en tu piedra
hermana de las verdes alboradas
tu silencio de manes
escandaliza las tumbas reales.
Te hiere el corazón la piqueta indiferente
de un sabio de gafas aburridas
y te golpea el rostro la procaz ofensa
del estúpido "¡Oh!" de un gringo turista.
Pero tienes algo vivo.
Yo no sé qué es,
la selva te ofrenda un abrazo de troncos
y aun la misericordia araña de sus raíces.
Un zoólogo enorme muestra el alfiler
donde prenderá tus templos para el trono
y tú no mueres todavía.
¿Qué fuerza te mantiene
más allá de los siglos
viva y palpitante como en la juventud?
¿Qué dios sopla, al final de la jornada
el hálito vital en tus estelas?
¿Será el sol jocundo de los trópicos?
¿Por qué no lo hace en Chichén–Itzá?
Será el abrazo jovial de la floresta
o el canto melodioso de los pájaros?
¿Y por qué duerme más hondo a Quiriguá?
¿Será el tañir (sic 9) del manantial sonoro
golpeando entre los riscos de la sierra?
Los mayas han muerto, sin embargo}


"Y aquí"

"Soy mestizo", grita un pintor de paleta encendida, 
"soy mestizo", me gritan los animales perseguidos, 
"soy mestizo", claman los poetas peregrinos, 
"soy mestizo", resume el hombre que me encuentra 
en el diario dolor de cada esquina, 
y hasta el enigma pétreo de la raza muerta 
acariciando una virgen de madera dorada: 
"es mestizo este grotesco hijo de mis entrañas".
Yo también soy mestizo en otro aspecto: 
en la lucha en que se unen y repelen 
las dos fuerzas que disputan mi intelecto, 
las fuerzas que me llaman sintiendo de mis vísceras 
el sabor extraño de fruto encajonado 
antes de lograr su madurez el árbol.
Me vuelvo en el límite de la América hispana 
a saborear un pasado que engloba el continente. 
El recuerdo se desliza con suavidad indeleble 
como el lejano tañir de una campana. 


Canto a Fidel 

Vámonos, 
ardiente profeta de la aurora, 
por recónditos senderos inalámbricos 
a liberar el verde caimán que tanto amas.
Vámonos, 
derrotando afrentas con la frente 
plena de martianas estrellas insurrectas, 
juremos lograr el triunfo o encontrar la muerte.
Cuando suene el primer disparo y se despierte 
en virginal asombro la antigua entera, 
allí, a tu lado, seremos combatientes, 
nos tendrás.
Cuando tu voz derrame hacia los cuatro vientos 
reforma agraria, justicia, pan, libertad, 
allí, a tu lado, con idénticos acentos, 
nos tendrás.
Y cuando llegue el final de la jornada 
la sanitaria operación contra el tirano, 
allí, a tu lado, aguardando la postrer batalla, 
nos tendrás.
El día que la fiera se lama el flanco herido 
donde el dardo nacionalizador le dé, 
allí, a tu lado, con el corazón altivo, 
nos tendrás.
No pienses que puedan menguar nuestra entereza 
las doradas pulgas armadas de regalos, 
pedimos un fusil, sus balas y una peña. 
Nada más.
Y si en nuestro camino se interpone el hierro, 
pedimos un sudario de cubanas lágrimas 
para que se cubran los guerrilleros huesos 
en el tránsito a la historia americana. 
Nada más. 


"Cristo te amo"

"Cristo te amo no porque 
bajaste de una estrella
sino porque me enseñaste
que el hombre es un Dios
Y aquél que está a tu izquierda en el Gólgota
el mal ladrón
también es un Dios"
                             (Escrito en ñancahuazú, Bolivia)


"Vieja Maria"

Vieja Maria, vas a morir; 
quiero hablarte en serio: 
Tu vida fue un rosario completo de agonias, 
no hubo hombre amado, ni salud, ni dinero, 
apenas el hambre para ser compartida; 
quiero hablar de tu esperanza, 
las tres distintas esperanzas 
que tu hija fabricó sin saber como. 
Toma esta mano de hombre que parece de niño 
en las tuyas pulidas por el jabón amarillo. 
Restriega tus callos duros y los nudillos puros 
en la suave vergánza de mis manos de médico. 
Escucha, abuela proletaria: 
cree en el hombre que llega, 
cree en el futuro que nunca verás. 
Ni reces al dios inclemente 
que toda una vida mintió tu esperanza. 
Ni pidas clemencia a la muerte 
para ver crecer a tus caricias pardas; 
los cielos son sordos y en ti manda lo oscuro, 
sobro todo tendrás una roja venganza, 
Lo juro por la exacta dimensión de mis ideales 
tus nietos todos vivir n la aurora, 
muere en paz, vieja luchadora. 
Vas a morir, vieja María; 
treinta proyectos de mortaja 
dirán adiós con la mirada 
el día de estos que te vayas. 
Vas a morir, vieja María 
quedarán mudas las paredes de la sala 
cuando la muerte se conjugue con el asma 
y copulen su amor en tu garganta. 
Esas tres caricias construidas de bronce 
(la única luz que alivia tu noche) 
esos tres nietos vestidos de hambre, 
aorar en los nudos de tus dedos viejos 
donde siempre encontraban alguna sonrisa. 
Eso ser todo, vieja María. 
Tu vida fue un rosario de flacas agonías, 
no hubo hombre amado, salud, alegría, 
apenas el hambre para ser compartida, 
tu vida fue triste, vieja María. 
Cuando el anuncio de descanso eterno 
enturbia el dolor de tus pupilas, 
cuando tus manos de perpetua fregona, 
absorban la ultima ingenua caricia, 
piensas en ellos... y lloras, 
pobre vieja María. 
­No, no lo hagas! 
No ores al dios indolente que toda una vida 
mintió tu esperanza 
ni pidas clemencia a la muerte, 
tu vida fue horriblemente vestida de hambre, 
acaba vestida de asma. 
Pero quiero anunciarte, 
en voz baja y viril de las esperanzas, 
la mas roja y viril de las venganzas 
quiero jurarlo por la exacta 
dimensión de mis ideales. 
Toma esta mano de hombre que parece de niño 
entre las tuyas pulidas por el jabón amarillo, 
restriega los callos duros y los nudillos puros 
en la suave vergánza de mis manos de médico. 
Descansa en paz, vieja María, 
descansa en paz, vieja luchadora, 
tus nietos todos vivirán la aurora, 
LO JURO 
                                 (México, diciembre 1954)


"De pie el recuerdo caído en el camino"

De pie el recuerdo caído en el camino,
cansado de seguirme sin historia,
olvidado en un árbol del camino.
Iré tan lejos que el recuerdo muera
destrozado en las piedras del camino,
seguiré siendo el mismo peregrino
de pena adentro y la sonrisa fuera.
Esa mirada circular y fuerte
en un mágico pase de muleta
esquivó en mi ansia toda meta
convirtiéndome en vector de la tangente.
Y no quise mirar para no verte,
sonrosado torero de mi dicha,
invitarme con aire displicente.


"Autorretrato oscuro"

De una joven nación de raíces de hierba
(raíces que niegan la rabia de América)
vengo a ustedes, hermanos norteños.
Cargado de gritos de desaliento y de fe,
vengo a ustedes, hermanos norteños,
vengo de donde venimos los ‘homos sapiens’,
devoré kilómetros en ritos trashumantes;
con mi materia asmática que cargo como una cruz
y en la entraña extraña de metáfora inconexa.
La ruta fue larga y muy grande la carga,
persiste en mí el aroma de pasos vagabundos
y aún en el naufragio de mi ser subterráneo
–a pesar de que se anuncian orillas salvadoras–
nado displicente contra la resaca,
conservando intacta la condición de náufrago.
Estoy solo frente a la noche inexorable
y a cierto dejo dulzón de los billetes,
Europa me llama con voz de vino añejo,
aliento de carne rubia, objetos de museo.
Y en la clarinada alegre de países nuevos
yo recibo de frente el impacto difuso
de la canción, de Marx y Engels,
que Lenin ejecuta y entonan los pueblos.