animales


Van dos moscas por la cabeza de un calvo y le dice la madre a la hija:
- Hija, cuando yo era joven como eres tú ahora, esto era todo un bosque. 

Están dos serpientes y una está muy triste, y le pregunta a la otra:
- ¿Somos venenosas?
- Sí, somos la especie más venenosa del mundo. ¿Por qué lo preguntas?
- Porque me acabo de morder la lengua. 

Una hormiga y un elefante comparten una noche de romance. A la mañana siguiente, la hormiga despierta y encuentra al elefante muerto y dice: 
- Carajo... una noche de pasión y paso el resto de mi vida cavando una tumba.

Todos los animales de la selva estaban haciendo fila para ingresar al cine. De repente el león que estaba vigilando que todos se portaran bien, vio que el elefante le pegaba a la hormiga, se acercó, horrorizado y le dijo al elefante: 
- ¿Qué pasa?¿Por qué le pegas? 

El elefante le dice: 
- Y ella, ¿por qué me empuja entonces?

Entre mosquitos 
- ¡Mamá, mamá!, ¿Por qué todos los días venimos a contemplar esta horrible mancha en la pared?
- ¡Más respeto a la memoria de tu padre, hijo mío! ¡Más respeto!

Un grupo de cigüeñas se reúne un viernes a tomar un "traguito" y comentar la semana laboral, una dice:
- Esta semana fue demasiado pesada, me tocó llevar un par de mellizos y unos trillizos, tengo las alas extenuadas.
- Para mí fue más o menos, sólo llevé puros varoncitos, gorditos todos, pero sólo de a uno.
Una tercera agregó:
- Para mí fue súper relajada, llevé 2 niñitas y a un prematuro.
Así cada una contaba su trabajo, hasta que repararon que había una calladita, que nada había dicho, así que la interrogaron:
- Oye, y tú ¿cómo fue tu semana? 
Ella contestó:
- Esta semana no me tocó llevar ninguna criatura, pero hice pasar un susto a una soltera.


Una vaca va completamente borracha, dando tumbos por el desierto. Cuando comienza a recuperarse de la borrachera, mira a su alrededor y totalmente alucinada exclama:
- ¡OH! ¡Me he comido todo el césped!

Había una vez tres elefantes que no tenían nada que hacer y deciden destruir la ciudad y empiezan a correr, y atrás va corriendo una hormiguita. Cuando los elefantes llegan a su destino la hormiguita cansada se da vuelta a ver y dice:
- ¡OH! que desastre hicimos.

Dos ganaderos:
- ¿Por qué tenés esa cara?
- Es que me he gastado tres millones en una vaca y resulta que no le gustan los toros.
- Pues llévala al fútbol.

Va un matrimonio al zoológico, y delante de la jaula de los gorilas la mujer le dice al marido:
- Oye, mira, a ese gorila le voy a hacer burla.
La mujer le enseña la lengua, y el gorila empieza a chillar hecho una furia.
- Bueno, mujer, déjalo que lo estás poniendo nervioso.
- Espera, espera, un minuto quiero ver lo que hace.
La mujer le muestra un dedo, el gorila agarra los barrotes, los dobla, escapa y empieza a perseguir a la mujer. La mujer huye
gritándole al marido:
- ¡Socorro, ayúdame, me quiere matar!
El gorila la alcanza y la mujer grita:
- Pedro, no me quiere matar, me quiere violar, ayúdame.
- Dile lo mismo que a mí. Dile que te duele la cabeza...

Un hombre está en un palco del teatro, con su perro al lado viendo una ópera. Termina la ópera y el perro se pone de pie a aplaudir como un loco y a gritar:
- ¡Bravo, Bravo!
Otro hombre en el palco de al lado alucinando se queda
mirando y le dice:
- ¿Pero usted ha visto? Es increíble.
- Sí, y más asombrado estoy yo, porque cuando leyó esta mañana la crítica en el periódico me dijo que no le iba a gustar nada la obra.

Había una vez unas hormiguitas que estaban cansadas que un elefante les rompiera el hormiguero, cuando éste se acercaba a una planta para comer. Entonces, las hormigas se pusieron de acuerdo, la próxima vez que venga el elefante, nos subimos arriba de la planta y nos tiramos encima de él y lo picamos todo. Así sucedió, vino el elefante y las hormiguitas se subieron a la planta y se le tiraron encima y lo empezaron a picar. El elefante comenzó a sacudirse y se cayeron todas las hormigas, salvo una que quedó enganchada del cuello. Entonces, las otras hormiguitas le gritaban desde abajo:
- ¡Ahórcalo! ¡Ahórcalo! 

A las ocho de la mañana, en un coqueto departamento, suena el despertador.
Una hermosa rubia detiene su marcha, se levanta, se coloca la bata, va a la cocina y enciende la cafetera. Acto seguido, corre las cortinas, le quita la funda a la jaula del loro y entra al baño a ducharse. Cuando sale de la ducha suena el teléfono, atiende y una voz masculina le dice:
- Hola, mi amor. Soy yo, le dije a mi mujer que tenía que viajar de apuro al interior por dos días... En diez minutos estoy ahí.
Al colgar la rubia va a la cocina, apaga la cafetera, cierra las cortinas, le pone la funda a la jaula del loro y se acuesta, mientras el loro dice:
- ¡¡¡Que cosa!!! Los días de invierno están cada vez más cortos, ¿eh?

En un Zoo, donde tenían a un ejemplar de gorila hembra en un estado de profunda desolación. Los encargados no sabían qué hacer para animarla. Hasta que el director piensa en conseguirle un macho.
Llaman al Zoo de Sydney nada... en el Zoo de Francia que hay uno, lo traen, pero no se entiende con la gorila... tras muchos intentos y ya desesperados se le ocurre a un ayudante:
- Yo conozco a un amigo, que es muy bruto pero muy macho y si le damos $5.000 no tendrá problemas en hacerle un favor a la gorila.
- Bueno, llámalo, no tenemos nada que perder.
Por lo que el ayudante va a lo de su amigo y le dice:
- En el zoo tenemos una gorila y queremos que le hagas el amor, mira que son $5.000.
- Es un montón de dinero, pero, ¿qué es una gorila?
- Es un bicho muy feo lleno de pelos.
- Está bien, no importa, tú dijiste $5.000 ¿verdad?
El amigo lleva a Pepe a ver la gorila y habla con el director.
- Bueno, de acuerdo, pero con tres condiciones:
1)Yo no le doy un beso en la boca porque te llena de pelos y me parece muy asquerosa.
2)De los hijos... no quiero saber‚ nada, eso es muy complicado y luego no quiero problemas.
- De acuerdo, le dice el director, no se preocupe de nada, ahora dígame cuál es la 3° condición.
- Lo de los $5.000, me parece bien, pero quiero que me dejen pagarlo en 5 cuotas mensuales.

Estaba un pollito afuera de una rosticería.
- ¿Qué haces, pollito?
- Estoy esperando que mi mami se baje de la rueda gigante. 

- ¿Qué es una onomatopeya? 
- Cuando un pollito cruza la calle y lo van a atropellar y dice "O no ma topeya".

El lobo feroz va caminando por el bosque: 
- ¡Buenos días, Caperucita Verde!
- ¡Buenos días, lobo daltónico! 

Cierta ancianita entró en una tienda de animales domésticos y vio un loro encantador. 
- Quisiera comprar ese pájaro. 
- No le gustará -replicó el empleado. -Es muy mal hablado. ¿Por qué no se lleva un perrito, o un gato? 
- ¡Quiero ese loro! -insistió la anciana, al tiempo que colocaba unos billetes en el mostrador. 
El vendedor se encogió de hombros e hizo la venta. Ya en casa, la anciana empezó a jugar con su nuevo amigo; al acariciarlo y alisarle las plumas, el loro empezó de pronto a proferir palabrotas. La mujer se disgustó tanto, que en seguida lo sacó de la jaula y lo metió en el refrigerador. Pasado un rato, lo sacó y advirtió al tiritante pajarraco que cada vez que hablara así lo encerraría en ese lugar. El ave parlante se comportó a las mil maravillas durante varios días; pero una mañana, el gato metió la pata en su jaula para atraparlo, y él se enfureció; y volvió a gritar tremendas palabrotas. La anciana sujetó entonces al loro y lo metió en el congelador. Al estar allí, tiritando, el delincuente pajarraco vio junto a él un pavo congelado, y chilló el loro. 
- Y vos, ¿qué dijiste? 

Un elefante y una hormiga en el registro civil. Titubeando, el elefante:
- Señor juez, este, es que nos queremos casar.
La hormiga lo interrumpe y, recriminándole entre dientes, dice:
- ¡No, no queremos! ¡Nos tenemos que casar! 

En un acto de desesperación, un desempleado fue al circo a ver si había algún puesto vacante. Allí le dijeron que necesitaban un equilibrista, pero que tenía que caminar por la cuerda floja sin la protección de una red, pasando sobre la jaula del león y disfrazado de mono. Como no estaba para ponerse exigente, el hombre aceptó el trabajo, se puso el disfraz y se encaramó en la cuerda ante la azorada multitud. Comenzó a avanzar con suma cautela, pero de repente perdió el equilibrio y cayó en la jaula del león. 
- ¡Socorro! -gritó, viendo al animal abalanzarse sobre él. 
- ¡Me va a comer! 
- ¡Cállate! -rechistó el león, muy enojado. -¿Quieres que nos corran a todos?

Dos pulgas salen de un baile y le pregunta la una a la otra:
- ¿Nos vamos brincando o esperamos que pase un perro? 

Un pollito en la Antártica: 
- Que, que, que...
Un pingüino le pregunta: 
- ¿Por qué dices que, que, que, si los pollitos dicen pío, pío?
- ¡Qué, qué, qué fríooo que, queee hace aquí!

Llega un ratón a un edificio y entra al ascensor; el ascensorista le pregunta:
- ¿Qué piso?
- ¡Mi cola!, le responde el ratón. 

- En qué se parece una vaca a 50 pesos?
- En que la vaca hace muuuuuuuuu y los 50 pesos hacen muuuuuuuucha falta.

Un caminante entra a una granja, se acerca al granjero y comienza a hablar con él.
- ¿Cómo le va?
- Qué lindo caballo que tiene. ¿Habla su caballo?
- No, cómo va a hablar.
- Si me permite, dice el caminante y se pone a conversar con el caballo haciéndole un sinfín de preguntas personales acerca de su dueño, cuando finaliza el granjero se piensa que el caminante es ventrílocuo, pero cuando éste le pide para poder hablar con su perro y el perro le contesta todas las preguntas sin ningún problema y casi todas ellas son acerca de la vida del granjero. El caminante se está despidiendo cuando ve que hacia ellos se acerca una chancha y dice:
- Qué linda chancha que tiene Ud. ¿Habla la chancha?
- Por favor, no le pregunte nada, porque esa chancha es una mentirosa.

Era una pulga, tan rica, pero tan rica, que tenía su propio perro. 

Un caracol se encuentra a otro caracol y lo saluda:
- ¡Hola, caracol!
- ¡Hola, cara repollo! 

En el Polo Norte estaba una osa polar sentada en el hielo y se le acerca el osito polar y le pregunta:
- Mamá, mamá, yo soy 100% oso polar, ¿verdad? 
Y su madre le contesta:
- ¡Sí hijo, eres 100% oso polar!
El osito se va, al rato vuelve y le hace la misma pregunta:
- Mamá, mamá, yo soy 100% oso polar, ¿verdad?
Y la madre le contesta lo mismo.
Al ver un poco preocupado al osito, la madre le pregunta por qué le hace esa clase de pregunta y el osito le responde:
- ¡Es que tengo frío! 

Un vendedor de insecticidas le vende un producto para terminar con las hormigas a una señora, al día siguiente la dama regresa a reclamarle al vendedor del producto ya que no obtuvo ningún resultado.
- Oiga, usted me ha estafado, las hormigas se ríen de mí.
El vendedor le pregunta:
- ¿Cómo ha usado el producto, señora?
Esta le responde que lo ha rociado sobre ellas. 
Entonces el vendedor le contesta:
- Lo siento señora, pero usted no ha leído las instrucciones, el producto es inyectable. 

- ¿Qué le dijo un piojo a otro piojo?
- Vámonos al bigote, porque la cabeza ya la pavimentaron.

- ¿Qué es más rápido, un elefante o un caballo?
- El elefante, porque va en el BMW.
- ¿Cuántos elefantes caben en un BMW?
- 5, dos adelante y tres atrás.
- ¿Cómo sabes que hay 5 elefantes en un cine?
- Porque afuera del cine, está estacionado el BMW. 

- ¿Adónde van las pulgas cuando se mueren?
- Al pulgatorio.

Va caminando un erizito ciego por el desierto y se topa con un cactus y le dice: 
- ¿Mamá, mamá, eres tú? 

- ¿Qué es blanco-negro, blanco-negro, blanco-negro, blanco-negro, ROJO...?
- Un pingüino cayéndose por las escaleras.

- ¿Tú sabías que se utilizan 6000 elefantes cada año para hacer teclas de pianos?
- No sabía, que a los elefantes se pueden amaestrar para que hagan de todo. 

- ¿Sabes por qué los elefantes se pintan los pies de amarillo?
- Para esconderse dentro de los tarros de mostaza. ¿Has visto alguna vez un elefante en un tarro de mostaza?
- No.
- ¿Ves como funciona? 

El loro vio al pingüino y le dijo:
- ¿Por qué no me avisaron que había que venir vestido de etiqueta? 

- ¿Qué pasa si cruzas un elefante con un canguro?
- Que llenarías Australia de agujeros. 

- ¿Qué le darías a un elefante con diarrea?
- Mucho, mucho espacio. 

- ¿Cómo sacarías a un elefante de un río?
- Mojado. 

- ¿Cómo matarías un elefante azul?
- Con un rifle para matar elefantes azules. 

- ¿Cómo matarías un elefante rojo?
- Le estrangulas hasta que se ponga azul y entonces le disparas con el rifle para elefantes azules. 

- ¿Cómo matarías un elefante verde?
- Le cuentas chistes obscenos hasta que se ponga rojo, le estrangulas hasta que se ponga azul y entonces le disparas con el rifle para elefantes azules. 

- ¿Cómo matarías un elefante amarillo?
- Idiota, no hay elefantes amarillos. 

- ¿Qué hace una mosca cuando pasa derecho?
- Se hace abogada.

- ¿Qué hace una rata en una esquina?
- Esperando un rato.

- ¿Cuál es el animal más elástico?
- El cauchodrilo.

- ¿Por qué los perros llevan el hueso en la boca?
- Porque no tienen bolsillos.

Llegaba una hormiguita golpeada, lastimada y una de sus amigas le pregunta muy asustada:
- ¿Pero qué te pasó?
La hormiguita responde sin pensar dos veces:
- Me pegó el elefante.
- ¿Te pegó el elefante? , ¡Eso no puede ser!
- ¿No me crees? Ahí esta, pregúntale, a ver lo que te dice.
- ¿Es verdad que usted golpeó a mi amiga?
- Sí, le pegué porque ella me hizo trompezar.

Va un cocodrilo caminando y se cruza con un perro:
- ¡Adiós bolsa de pulgas!
Y el perro, enojado le contesta:
- ¡Adiós bolsa de mano! 

El papá de los tres chanchitos tenía que ir de compras y les dice a sus hijos:
- Si el lobo llega a tocar la puerta, uno de ustedes dice con voz gruesa: "¿Quién toca la puerta?"
A los 10 minutos que el papá se había ido, el lobo toca la puerta. Entonces, el cochinito mayor toma la responsabilidad y dice: 
- ¿Quién toca la puerta?
El lobo, creyendo que era la voz del papá, sale corriendo, pero vuelve a los 5 minutos y toca la puerta aún más fuerte. Esta vez le tocó al cochinito del medio, quien con fuerza grita:
- ¿Quién toca la puerta?
Y el lobo al igual que la vez anterior se va pero vuelve a los pocos minutos y vuelve a tocar la puerta. Esta vez el cochinito más pequeño, con el temor puso la voz más gruesa que pudo y preguntó:
- ¿Quién toca la peta?

En medio del campo, se descompone el coche y su ocupante tiene que bajar a revisarlo, comienza a inspeccionar las partes eléctricas, de pronto un caballo llega al lugar y observa al hombre y le dice:
- ¡Yo creo que es el carburador! 
Sorprendido el hombre comienza a correr hacia una casa que se veía a lo lejos.
- No me va a creer, pero mi coche se descompuso y mientras intentaba arreglarlo, un caballo se me acercó y me dijo que estaba mal el carburador.
- ¡No me diga..!, ¿Era un caballo blanco con una mancha en la frente? 
- Exacto, ¡ese mismo! 
- ¡Ahhh!, No le haga caso, no sabe nada de mecánica. 

Iba un motociclista a 150 kph por una carretera y de pronto no alcanza a esquivar a un loro. Sin poder contener el remordimiento ecológico se regresó a recogerlo. El pajarito estaba inconsciente, como muerto. El conductor compró una jaulita y lo dejó en la casa asegurándose de poner un poquito de pan y agua para el accidentado. Al día siguiente, el pajarito recuperó la conciencia y al despertar se vio encerrado como en una cárcel y exclamó en voz alta:
- ¡Dios mío, maté al de la moto! 

Era de un lorito que vivía en un prostíbulo, cansado de ver a la misma gente mirando de un lado hacia el otro siempre diciendo: 
- Las mismas mujeres... Los mismos clientes...
Todos los días sucedía lo mismo hasta que un día hay un terremoto y derrumba la casa, quedando el perico entre las ruinas. Unas monjas lo ven y llevan al inconsciente animal a vivir con ellas, cuando despertó lo primero que hizo fue mirar hacia los lados y decir al ver las monjas:
- ¡Mujeres nuevas..! -y al otro lado ve a los padres-... Los mismos clientes. 

Un pequeño ratoncito sale de su cueva, cuando de pronto un murciélago pasa volando muy bajo:
- ¡Mamá, mamá, ven!
- ¿Qué pasa?
- ¡Mamá, acabo de ver un angelito!

El rey convoca a todo el reino a un concurso para saber quién tiene la boca más pequeña. Como es de esperarse todos los animales se prepararon y el hipopótamo no podía ser la excepción. Frente a un espejo repetía mientras cerraba lo más posible sus labios:
- Yo soy el hipopótamo y tengo la boca más pequeña... yo soy el hipopótamo y tengo la boca más pequeña...
En eso estaba cuando un cocodrilo que pasaba por la casa del hipopótamo al verlo le pregunta:
- ¿Qué haces hipopótamo?
- Estoy practicando para el concurso de la boca más pequeña.
- Pero si fue la semana pasada.
El hipopótamo abriendo a más no poder la boca exclama:
- ¿En serio? Entonces me perdí el primer premio.

Un día el león, que es el rey de la selva, invitó a cenar a todo el reino animal. Al terminar la cena el león dice:
- Ante de que se me vayan, ¿quién va a lavar los platos?
Entonces se oyó una voz que dijo: 
- ¡Que los lave el más feo!
Todos los animales se miran unos a otros y después de un segundo, se escucha que una hiena le dice al buitre:
- ¡No nos hagamos los inteligentes! Yo los lavo... y tú los secas. 

Resulta que en un zoológico se muere el elefante. La gente se aglomera para ver al enorme cadáver del paquidermo en el medio de la arena. Arrodillado, justamente en la arena, un hombre vestido con ropa de trabajo lloraba desconsoladamente. 
- Me imagino cuánto lo debía querer ese hombre- dijo un visitante a uno de los guardias. 
- ¿Querer? ¡Nada de eso! -contesta el guardia- ¡A él le toca cavarle la fosa!

- Es maravilloso que el león y el chimpancé estén en la misma jaula. dijo el visitante de un zoológico. ¿Cómo se llevan? 
- Por lo general, bien -respondió el guardián del zoológico. Claro que de vez en cuando riñen, y entonces tenemos que conseguir otro chimpancé.

- ¿Qué es una hipoteca? 
- Es una discoteca para hipopótamos. 

- Me he comprado cien palomas. 
- ¿Mensajeras? 
- No, no te exagero nada.

- ¿Alguna vez viste a un elefante esconderse atrás de una frutilla? 
- No. 
-¿Viste qué bien que se esconden? 

- ¿Por qué las jirafas tienen el cuello tan largo? 
- Para que les llegue a la cabeza. 

Esto es un hombre que está paseando al gato y le pregunta una joven:
- ¿Araña?
- No, gato.

Un señor paseando un pato por París le va mostrando los distintos monumentos.
- A la derecha tienes el Arco de Triunfo.
- ¿Cuac?
- El Arco de Triunfo, te dije. Y mira delante tienes la Torre Eiffel, ¡qué bonita!
- ¿Cuac?
- LA TORRE EIFFEL. Te repito.
- ¿Cuac?
- Mira ya me has cansado, mañana te vas a quedar en casa y sacaré a pasear al cerdo.
Llegan a casa y dice el señor:
- Cerdo, mañana saldrás tú a pasear en vez del pato.
- ¿Oink?
- HOY NO, ¡¡MAñANA!! 

Un pollo le dice al otro: 
- Oye... oye... ¿vamos al supermercado?
- ¿A qué?
- ¿Cómo que a qué? A ver las minas desnudas. 

Una tortuguita comienza penosa y lentamente a subirse a un árbol.
Después del gran esfuerzo, cuando llega a la punta, se lanza al vacío y se da un feroz golpe en el suelo. Al rato, la misma tortuguita vuelve a hacer el esfuerzo y lentamente, trepando como puede, llega de nuevo casi a la punta, se lanza y se vuelve a dar otro golpazo.
Nuevamente, testaruda, hace otro tremendo esfuerzo y después de mucho rato y muchos jadeos, va llegando a la punta del árbol cuando se resbala, se vuelve a caer, agita sus patitas y se pega nuevamente un gran golpe en el suelo. En el mismo árbol en el extremo de una rama, había una pareja de palomas mirándola con lástima... Entonces la paloma hembra le dice al palomo macho:
- Oye, querido, ¿No te parece que ya es tiempo que le digamos a la tortuguita que ella es adoptada? 

- ¿Por qué los días de sol las hormigas no salen a la calle?
- Porque el hormigón está caliente. 

Entra un perro a una oficina con un periódico en la boca. Cuando intentan sacarlo, pone el periódico en el suelo y señala con una pata un anuncio que dice: "Solicitamos empleado que sepa escribir a máquina, conozca el lenguaje Visual Basic, y hable varios idiomas. Igualdad de oportunidades: no importa raza, edad o sexo."
Entendiendo que el perro viene a buscar trabajo, lo llevan con el jefe de personal. Este le dice:
- ¿Este...? ¿Sabes? Nosotros teníamos en mente a alguien distinto.
- ¡Guau! - Dice el perro, señalando con su pata la parte del anuncio que dice "Igualdad de oportunidades".
- Bueno, pero es que el aspirante debe saber escribir a máquina.
El perro se dirige al escritorio en el que está la computadora, se sube a una silla, y empieza a teclear con las patas. En pocos minutos sale de la impresora una carta de negocios perfectamente redactada, y sin una sola falta de ortografía.
- Está bien, pero es necesario que el aspirante conozca Visual Basic, dice el jefe de personal.
El perro pone una pata sobre el mouse, utilizando la otra para teclear, y en pocos minutos termina una base de datos perfectamente estructurada, y sin un solo error. El jefe de personal, desesperado, le dice al perro: 
- Es que sucede que el aspirante debe hablar varios idiomas.
El perro se acerca al jefe de personal, y le dice: 
- Miau. 

Entra un chorro a una casa, estaban las luces apagadas. Mientras busca cómo encenderlas, siente una voz que dice: 
- Jesús te está mirando.
No le dio corte, le pareció producto de su imaginación, al rato: 
- Jesús te está mirando.
Ya un poco más asustado enciende las luces, se da vuelta, y se encuentra con un loro.
- Jesús te está mirando.
- Eras vos el que hablaba, y ¿cómo te llamas?
- Pedro.
- Qué nombre raro Pedro para un loro.
Y el loro le dice:
- Más raro es el nombre Jesús para un doberman. 

Un guitarrista fue a dar un concierto en Mozambique, tomó el avión y cuando estaba llegando a destino éste se estrelló en medio de la selva, sólo sobrevivieron el guitarrista y su guitarra. Al rato, se le acercó un león con cara de hambriento y luego otro y otro... En ese momento, él se acordó que había leído que la música calmaba a los animales y muy nervioso se puso a tocar una canción. Los leones se calmaron y acostaron a su alrededor, y el músico se tranquilizó pensando que se había salvado de morir, cuando de repente, de entre los árboles salió un león furioso y se comió al guitarrista, y uno de los primeros leones le dijo a otro: 
- Siempre igual, ¡el sordo envidioso siempre nos arruina el concierto! 

Suena el teléfono a las cuatro de la madrugada. Luis Miguel descuelga el aparato absolutamente dormido. Del auricular sale una voz ronca que se entiende con dificultad. 
- Ho... la... Ya... sé... ha... blar... 
- ¡No me diga! Yo también sé hablar y no molesto a los demás a las 4 de la madrugada... 
- Pe... ro... yo... soy... u... na... va... ca... 

Se encuentran por el bosque 2 animales. Uno le dice al otro:
- Oye, ¿tú qué eres?
- Un perro-lobo.
- Y eso, ¿cómo?
- Sí hombre, mi padre era perro y mi madre loba. Entonces, yo soy un perro-lobo. Por cierto, ¿tú qué eres?
- Yo soy un oso hormiguero.
- ¡Vale, vale! Y yo me lo creo.

El rey León reinó a todos los animales, y les dijo que cada uno tenía que hacer reír a la tortuga y aquel animal que no lograba ese objetivo, sería decapitado. Comenzó el mono, él saltaba, contaba chistes y la tortuga ni se inmutaba. El león ordenó matar al mono. Le tocó el turno a la jirafa, ella se movía de un lugar a otro todo un espectáculo, todos los animales se carcajeaban a rabiar y con la tortuga no pasaba nada, por lo tanto el león mandó decapitarla. Fue la oportunidad para el lagarto, empezó a contar su chiste cuando de pronto la tortuga comenzó a reír de manera incontrolable, y exclamó: 
-¡Qué buen chiste que hizo el mono! 

Esta historia se desarrolla en plena selva. Sucede que había problemas de superpoblación al igual que nos sucede a los humanos en las grandes ciudades. El León, como máximo gobernante y Rey que es, convoca a una reunión muy especial a todos los animales de la selva. 
Cumplidos los requisitos de "quórum", el Rey abre la sesión dando una breve explicación de las razones que lo habían impulsado a llamar a esa asamblea extraordinaria. Básicamente el problema era que el alimento disponible ya no era suficiente para todos. Tristemente, había que decidir cuáles eran los habitantes que sobraban y de alguna manera exterminarlos. 
Muy acongojado, el León le da la palabra para oír sugerencias. 
Alguien levanta la mano, pide la palabra y propone que todos los hipopótamos sean muertos. La razón es que son muy grandes y con lo que come un hipopótamo podrían comer muchos otros animales pequeños. 
El Sapo, que estaba en la primera fila, grita con todo lo que le da su vozarrón: 
- ¡¡¡Sí, sí, que los maten!!! ¡Que los maten! 
El León pide orden y se apresta a escuchar otra opinión. Alguien más propone que los exterminados sean los vacunos y los caballares; con todo el pasto que estos animales consumen se podrían alimentar muchos animales más pequeños. El Sapo sigue en la primera fila y apoya la moción del compañero: 
- ¡¡¡Sí, sí, que los maten!!! ¡¡¡Que los maten!!! ¡¡¡Que los maten!!! 
Alguien más pide la palabra. Luego de pedir orden nuevamente, el León llama a votación y gana la sugerencia de que se mate a todos los que tienen BOCA GRANDE. 
Con mucha congoja se oye nuevamente la potente voz del SAPO: 
- ¡¡¡Pobrecito el COCODRILO!!! 

Era un día de fiesta en la selva, y los animales estaban reunidos divirtiéndose, cuando de repente se acabó el licor. Todos discutían quién iría a comprar más. Pero ninguno quería ir. Decidieron enviar a una tortuguita que estaba en la fiesta. Le preguntaron a la tortuguita y ella aceptó encantada:
- Está bien, yo voy.
Contentos los animales siguieron bailando, cuando de repente ven el reloj y ya había pasado una hora desde que habían mandado a la tortuguita y empezaron a comentar entre ellos mismos: 
- Yo no sé quién inventó mandar a esa tortuga, si ella es muy lenta. Hubiera ido yo, mejor. 
Y así, todos se quejaban de la tortuga. Cuando de repente aparece la tortuguita y los escuchó murmurando y les dice: 
- Conque hablando de mí, eh, ahora no voy nada. 

Dos ladrones se preparan para entran a una casa y uno de ellos escucha ladrar perros y dice al otro:
- Hay perros en esa casa. 
Y el otro le responde: 
- "Perro que ladra no muerde." 
Y el otro entra y en eso, ¡¡Ah!! y sale todo destrozado. 
Entonces el otro todo preocupado le pregunta: 
- ¿Qué pasó? 
El otro le responde: 
- Esos perros no sabían el refrán.

- Pues me compré un par de zapatos de cocodrilo, pero tuve que devolverlos. 
- ¿Por qué? 
- Es que mi cocodrilo tiene cuatro patas. 
  
Un pescadito a la madre: 
- Mamá mamá mamá. 
– No me molestes justo ahora, apúrate que tenemos que llegar. 

Después de un rato otra vez el mismo pececito: 
- Mamá mamá mamá. 
- Te dije, que no molestes. 
Diez minutos más tarde: 
- Mamá mamá mamá. 
- Está bien, ¿qué querés? 
- Mamá, tengo sed. 
 
Doña Juana al sacerdote: 
- Padre, tengo un problema. Tengo dos cotorritas que sólo saben mala palabras... 
- ¿Qué es lo que dicen? 
- Sólo saben decir "Hola, somos prostitutas. ¿Quién quiere divertirse con nosotras?" 
- ¡Oh, no eso no puede ser ! -exclamó el cura-, pero tengo la solución para ese problema. Tráigame a sus cotorritas a mi casa y las pondré con mis dos loritos parlanchines, a quienes les enseñé a orar y leer la Biblia. Mis loritos enseñarán a sus loritas a dejar de decir esa horrible frase y aprenderán en cambio a rezar y adorar a Dios. 
- Muchas gracias, padre. 
Al día siguiente la mujer llevó a sus loritas a la casa del cura. Los loritos sostenían sus cuentas del rosario y rezaban en su jaula. 
Cuando la señora puso a las loritas en la jaula junto con los parlanchines del cura, ellas -como de costumbre- parlotearon a coro: 
- Hola, somos prostitutas, ¿quieren divertirse? 
Entonces uno de los loritos miró al otro y exclamó: 
- Soltá el rosario. ¡Nuestras oraciones fueron escuchadas! 
  
Va una gamba llorando por la playa. Un cangrejo la ve, y le dice: 
- ¿Qué te pasa, gambita? 
- Sniff, ¡es que mi mamá se fue ayer a un cóctel y aún no ha vuelto! 
  
Están jugando al futbol el equipo de los perros contra el equipo de los gusanos. Faltan diez minutos para finalizar el partido y van ganando los perros por 5-0. De repente anuncian un cambio por el equipo de los gusanos y entra el ciempiés. Cuando quedaban cinco minutos para el final el ciempiés mete un gol tras otro y al final del partido ganan los gusanos 7 a 5. El capitán de los perros se le acerca al de los gusanos y le pregunta: 
- ¡Que jugador que tienen! ¿Por qué no lo pusieron antes? 
- Es que estaba terminando de atarse los cordones. 
  
Era tiempo de Navidad y un chanchito trataba de entrar a la casa de esta familia que ya tenía la cena de Navidad lista para comer. 
Fue a las ventanas y estaban cerradas, fue a la puerta de atrás y estaba cerrada. 
De repente llegó uno de los familiares invitados a la cena y al abrírsele la puerta el cerdito aprovechó la oportunidad y entró corriendo a la casa, fue directo a la cocina, abrió el horno de la cocina y exclamó entre lágrimas en los ojitos:
- ¡Feliz Navidad Mamá! 
  
- Vecino, lo siento pero mi perro mató a su perro... 
- ¿Cómo? si mi perro es un doberman y el suyo un chihuahua! 
- Por eso, se quedó atorado en la garganta! 
  
- José, mi gato mató a tu perro.
- ¿Qué? Si mi perro es un pastor alemán entrenado. 
- Sí, pero mi gato es hidráulico.
  
Entra un hombre en una tienda de animales y dice: 
- Hola, buenas, quisiera un perro. 
- ¿Pequinés? 
- Bueno, es pa mi madre, que le gustan mucho los animales. 
  
Una hormiga le dice a un elefante: 
- Oye, sale un momento de la piscina. 
El elefante le pregunta: 
- ¿Qué pasa? 
La hormiga responde: 
- Nada, sólo quiero ver si te has puesto mi traje de baño. 
  
Un ratón estaba esperando que el gato se fuera y escucha: 
- Guauauauauauauau. 
Mira que nadie estuviera allí, sale y lo caza el gato. 
Y dice el ratón: 
- Yo escuché a un perro. 
- Es que en este país hay que saber hablar otro idioma para poder comer. 
  
- ¿Qué le dijo un jaguar o otro jaguar?
- Jaguar you.

Un tipo llega de un viaje a África, y va a pasar por la Aduana a chequear su equipaje. Detrás de él viene un elefante con un pedazo de pan en cada oreja. Cuando está frente al inspector, éste le pide que declare lo que lleva y el tipo le entrega un bulto. Luego de revisado el bulto, el inspector le pregunta:
- ¿No tiene nada más que declarar?  
- No, eso es todo.
El inspector molesto porque sabe que le están mintiendo, pregunta:
- ¿Cómo que eso es todo? ¿Y ese elefante que viene con Ud.?
- ¿Y desde cuándo uno tiene que declarar un sándwich?

Un transportista llevaba una partida de pingüinos hacia el zoológico, cuando a medio camino se le estropea el camión refrigerado. Ve venir un camión repartidor de leche y consigue que se detenga. Entonces le dice al lechero: 
- Mira, te voy a dar $500 para que me hagas el favor de llevar estos pingüinos al zoológico.
El lechero toma el dinero y se lleva con gusto los pingüinos en su camión refrigerado. Mientras tanto, el transportista logra arreglar el daño, y de inmediato enfila hacia el zoológico.
En cuanto llega, ve salir al lechero, con los pingüinos detrás de él, en fila. El chofer le pregunta al lechero:
- ¿A dónde vas con los pingüinos?
El lechero en seguida le responde:
- Mira, ya los llevé al zoológico, pero como me sobró dinero, los voy a llevar al cine...

En la selva del África un leoncito se encontró a un misionero y empezó a corretearlo rugiendo con deseos de matarlo, a esto cuando la leona madre alcanza a ver a su pequeño cachorro y le grita: 
- Niño, no juegues con la comida.

El cazador está desarmado y perdido en el medio de la selva y de pronto aparece un león hambriento, y el cazador comienza a correr y correr hasta que llega a un lugar sin salida. 
Sin esperanza ninguna se arrodilla y reza:
- Señor, mi Dios, por favor haz que este león se vuelva cristiano, que se vuelva cristiano, por favor.
El león también se arrodilla y se pone a rezar:
- Gracias, Señor, por estos alimentos.

Un caballo y un burro iniciaron una conversación trivial que poco a poco fue adquiriendo calor, hasta que surgieron las rivalidades. 
- Sí, dijo el burro; tú eres de raza muy noble, pero estás en decadencia. El motor acabará un día por suplantarte. En cambio, no lo dudes, en el mundo siempre habrán burros.

Un señor le dice a otro: 
- Cuando me vendió el gato, me aseguró que era maravilloso para los ratones. ¡Pero ni siquiera se les acerca!
- Bueno... ¿No le parece eso maravilloso para los ratones?

Un papá mosco le dice a su hijo:
- Cuando seas grande puedes dedicarte a lo que quieras, pero no al mundo del espectáculo ni de las artes dramáticas.
- ¿Por qué, papá?
- Porque tu abuelo murió de un aplauso.

- ¿Cómo se llama el pez que se cayó de un décimo piso?
- El aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa tún.

Un hombre ve un hermoso loro que tiene una cuerda roja amarrada a la pata izquierda y una verde amarrada a la derecha. Va hacia el dueño y le pregunta la razón de aquello.
- Es que es un loro muy bien amaestrado, explica el dueño. Si usted tira de la cuerda roja, habla francés, y de la verde, habla español.
- ¿Y qué pasa si tiro de las dos al mismo tiempo? 
- ¡Me caigo de la rama, animal! -gritó el loro. 

Un cerdito le pregunta a su mamá:
- Mamá, ¿por qué tengo un agujero debajo de la colita?
- Porque si lo tuvieras en la espalda serías una alcancía.

Los romanos y los cartagineses llevaban muchos años luchando en una batalla en la que ninguno de los dos bandos conseguía ganar. 
Un día, el jefe romano llama al cartaginés y le dice:
- Llevamos años peleando sin conseguir nada. ¿Que te parece si organizamos una pelea entre dos perros? y el ejército cuyo perro gane, se queda con el territorio.
- Bueno, no está mal.
- De acuerdo entonces, dentro de un mes quedamos en esta misma explanada, cada uno con su perro.
Pasa el mes y se presentan los romanos con un doberman negro gigantesco, con los ojos rojos inyectados en sangre, echando espuma por la boca... una bestia. 
Y llegan los cartagineses con un perro salchicha muy grande. 
Los romanos al verlo se empiezan a partir de risa. 
Se da una señal y empieza el combate. 
El doberman sale corriendo y cuando llega al otro, el salchicha mueve la cabeza, y de un bocado se zampa al doberman. 
Los romanos, agobiados, se retiran, pero antes el jefe habla con el cartaginés.
- Si tú vieras lo que nos ha costado entrenar a esa bestia y...
- Y nosotros, lo que sufrimos para hacerle la cirugía estética al cocodrilo.

- ¿Qué hace un elefante sobre una pata? 
- Dejar viudo al pato.

El nene cocodrilo le pregunta a su papá cocodrilo:
- Dime papá ¿algún día tendré mucho dinero?
- Sí, hijo.
- ¿Cuándo, papá?
- Cuando seas billetera.

Un hombre, después de insistir mucho a un empresario de circo que tenía todas las plazas cubiertas consigue que acepte ver una demostración de su número. Saca un ratón del bolsillo, un piano pequeño y un loro; el ratón se pone a tocar el piano al tiempo que el loro canta ópera. 
- ¡Fantástico! pero oiga, aquí entre nosotros, ¿esto tiene un truco, verdad? 
- Sí, bueno, el loro no canta, es que el ratón es ventrílocuo.