doctores

- Doctor, me ahogo al respirar.
- Pues no respire, imbécil. 

Un hombre tiene un accidente y pierde los dos testículos. Lo llevan al hospital de urgencia y deciden realizar un transplante lo más rápido posible, pero con la mala suerte que no encuentran donantes. Al ver que la vida del paciente corre peligro, deciden llamar a junta médica.
El Dr. más viejo cuenta el problema y dice que si en el término de 24 hs. no le realizan el transplante, el accidentado morirá. El Dr. más joven del grupo dice que él conoce una técnica, que es implantarle dos testículos que pueden ser de madera o de metal. El Dr. más viejo opina que lo mejor será ponerle uno de madera y otro de metal, por si hay rechazo. De esta forma disminuye el riesgo, ya que si no tolera uno, sí puede funcionar el otro. Realizan la operación y es un éxito, pero por temor a una frustración los médicos no le cuentan nada del implante al paciente. Siete años después, el implantado tiene que ir a revisión y el médico viejo de forma cauta decide averiguar cómo había evolucionado:
- ¿Cómo quedó de la operación?
- Perfecto, no siento ninguna molestia.
- ¿Y sexualmente...?
- Perfecto, tengo relaciones normales con mi mujer.
- ¿Hijos ha podido tener?
- Si, tengo dos.
- ¿Y cómo andan?
- ¡Muy bien! Pinocho entró a jardín de infantes y Robocop pasó a segundo grado... 

Un hombre va al psicólogo: 
- Doctor, doctor, tengo tendencias suicidas, ¿qué debo hacer? 
- Por el momento, pague antes de cada consulta.

Un hombre visita a su médico y se hace un examen muy completo. Vuelve a los pocos días para ver los resultados de los exámenes. 
El médico le dice: 

- Tengo buenas y malas noticias. ¿Cuál quiere saber primero? 
- Primero las malas noticias.
- Tiene cáncer. Estimo que le quedan unos dos años de vida.
- ¡Qué horrible! Eso es espantoso. En dos años mi vida habrá terminado. ¿Qué clase de buenas noticias puede haber después de esto?
- También tiene el Mal de Alzheimer. En unos tres meses usted se olvidará de todo lo que le dije.

En un examen de necroscopia, el profesor le pregunta al alumno:
- ¿Cuál ha sido la causa de la muerte de ese individuo?
El alumno se pone a examinar el cuerpo y ve un cadáver con numerosas puñaladas en el tórax. El alumno responde:
- Ha muerto de muerte natural.
El profesor le dice:
- Cómo que de muerte natural... usted no ha visto las puñaladas...
El alumno le responde:
- Hombre... es que con esas puñaladas lo natural es que se muera.

- Doctor, Doctor, tengo complejo de superioridad. 
- Siéntese y cuentéemelo desde el principio. 
- Pues al principio creé el cielo, luego la tierra ....

- Doctor, mi marido se pasa toda la noche hablando, ¿qué debo hacer? 
- Dejarle hablar durante el día.

- Doctor, vengo a verle porque mi mujer está muy enferma, está grave. 
- ¿Qué le pasa? 
- Que se pone a hablar y después se para por dos horas.

Dos médicos en la maternidad: 

- ¡Vaya niño más feo!
- Pues, si vieras el que acabo de tirar por la ventana.

Un medico se equivoca de persona y le dice a María que su marido ha muerto.
El marido abre los ojos y dice:
- María, que estoy vivo.
- No digas tonterías. Vas a saber tú más que el médico.

- Doctor, vengo a que me osculte. 
- Ráspido en el arsmario. 

- Doctor, tengo complejo de fea. 
- De complejo nada.

- Su mujer está en las últimas. 
- ¿De su enfermedad? 
- No, en la lista de espera. 

- Veo que hoy tose usted mejor. 
- Sí doctor, es que he estado toda la noche entrenándome. 

- Doctor, es que no me decido a operarme. 
- ¿Por qué? 
- Es que es una operación carísima. 
- Y a usted qué más le da, ¡¡si la van a pagar sus herederos!! 

Un médico a un paciente:
- Bueno, se va a tomar en la mañana esta pastilla roja con un vaso de agua; luego al mediodía esta pastilla azul con un vaso de agua, luego en la tarde esta pastilla amarilla con un vaso de agua, y en la noche esta pastilla verde con un vaso de agua.
- Pero doctor, ¿qué tengo?
- Que no toma suficiente agua.

- Doctor, siendo soltera tuve que abortar seis veces, pero ahora que estoy casada no consigo quedar embarazada.
- Evidentemente, usted no se reproduce en cautiverio.

El Sr. Smith fue a la consulta del doctor a recoger los resultados de los análisis de su mujer y la recepcionista le dice: 
- Lo siento muchísimo, Sr.Smith, pero hemos cometido un lamentable error, tenemos un grave problema. Cuando enviamos las muestras de su mujer al laboratorio para proceder a los análisis, se enviaron junto a las muestras de otra Sra. Smith, de tal manera que ahora no estamos seguros de cuáles son los resultados de su mujer. Estamos desolados... 
- ¿Pero qué quiere usted decirme? 
- Bien, escuche. Una Sra. Smith dio positivo en el test de Alzheimer y la otra Sra. Smith dio positivo en el test de SIDA, pero no sabemos cuál de ellas es su mujer. 
- ¡¡¡Es terrible!!! ¿Y qué se supone que tengo que hacer yo ahora? 
- Abandone a su mujer en medio de la ciudad y si ella consigue llegar su casa ... olvídese del sexo.

Reunión semanal del equipo médico del hospital. En la orden del día una acusación de una enfermera contra un doctor, quien se había dirigido a ella en términos groseros. El director habla:
- Este tipo de actitud es inadmisible en este hospital. ¿El doctor tiene algo que decir en su defensa?
El médico responde que está avergonzado por lo ocurrido, pero que hay circunstancias atenuantes:
- Déjeme explicar cómo aconteció: A la mañana, mi despertador no funcionó. Cuando ví la hora, salté de la cama, me enganché el pie en la frazada, caí de cabeza sobre la mesita de luz y rompí el velador. Después, cuando me estaba afeitando, sonó el timbre y me corté; era un vendedor de enciclopedias; para librarme de él, terminé comprándole una de doce volúmenes. Cuando fui a tomar el café, estaba frío y las tostadas quemadas. Fui al garaje y patiné en un charco de aceite de la moto de mi hijo. Fui a darle arranque al auto y estaba la batería agotada; así que tuve que llamar al Automóvil Club, lo que me tomó una hora y...$100. Yo tendría que haber tomado un taxi porque, al llegar al estacionamiento del hospital, terminé rozando a otro coche.
El médico para un momento para recuperar el aliento y continúa:
- Cuando finalmente me senté en el consultorio, la enfermera entra y me pregunta: 
- Doctor, acabaron de llegar 72 termómetros ¿donde quiere que los meta?

Él llega a la casa, se saca el guardapolvo blanco y se sienta en el sofá, pensativo.
Una vocecita que existe dentro de su conciencia, le dice:
- Ser Dr. y tener sexo con las pacientes no es correcto ni ético.
Otra vocecita interna, del otro lado, trata de suavizar las cosas:
- No te preocupes con eso, José, no sos el primero en tener sexo con una paciente y seguro que no serás el último.
A lo que la primera vos le responde, irritada:
- ¡Carajo, José! Tenés que tener en cuenta que sos veterinario!

- Doctor, me sigue doliendo.
- Doliendo, no le sigas.

Un tipo muy cabezón va al medico.
- Doctor me duele la cabeza.
- ¿En que‚ kilómetro?

- Doctor, doctor ¿qué tal ha ido el parto? 
- Bueno, todo muy bien, pero a su hijo le hemos tenido que poner oxígeno. 
- ¿Oxígeno? Con la ilusión que a mí me hacía ponerle Carlitos... 

Una solterona visita a su ginecólogo para que la revise pues dice que no se siente bien. Éste la examina y le dice:
- Señora, felicidades usted va a ser madre.
Ella muy enojada le dice:
- ¡Jamás me ha tocado un hombre en mi vida!
Entonces, el médico se dirige al mueble archivo, de donde toma unos binoculares, y se pone a mirar por la ventana hacia el cielo.
La mujer muy extrañada le dice:
- ¿Qué hace usted mirando por la ventana?
El médico le responde:
- Señora, la última vez que pasó un caso como el suyo, vinieron tres reyes magos y esta vez no me quiero perder el acontecimiento.

- Doctor, mi hija no se encuentra bien. 
- Dígame, ¿su hija es puta y excrementa? 
- Mi hija es lo primero, pero no escarmienta.

- Doctor, no puedo dormir. Si me echo del lado izquierdo se me sube el hígado, y si me echo del derecho se me sube el riñón. 
- Pues, acuéstese boca arriba. 
- Entonces se me sube mi marido. 

- Doctor, entonces ¿no hay más remedio que operarme? 
- Desde luego. 
- ¡¡Pero si no tengo nada!! 
- Mejor, así será más fácil la operación. 

Se encuentra el paciente tendido en la cama, en la misma pieza se encuentra su médico, abogado, esposa, y sus hijos. 
Todos ellos esperando el suspiro final, cuando de repente el paciente se sienta, mira a su alrededor y dice:
- Asesinos, ladrones, mal agradecidos, y sinvergüenzas, y se vuelve a acostar.
El doctor un poco confundido dice:
- Yo creo que está mejorando.
- ¿Por qué lo dice doctor?, pregunta la esposa.
- Porque nos ha reconocido a todos. 

- Doctor, doctor, desde que mi mujer me dejó no puedo dormir.
- ¿Por que?¿La extraña?
- No. Es que se llevó la cama.

Va un paisano al dentista y dice:
- Hola, ¿es aquí donde sacan muelas gratis?
- La primera vez sí.
- ¿Y la segunda?
- No lo sé, porque no ha vuelto nadie todavía.

En mitad de la noche, la mujer llama por teléfono, desesperada, al médico: 

- Doctor, venga por favor, que mi hijito acaba de comerse un preservativo.
Muerto de sueño pero fiel a su juramento de médico, el doctor comienza a vestirse, cuando suena nuevamente el teléfono:
- Doctor, ya no hace falta que venga; mi marido encontró otro.

En el consultorio, el médico trata de consolar a su paciente: 

- No se preocupe con esa enfermedad. Yo mismo la tuve hace mucho tiempo y quedé completamente curado.
- Yo sé, doctor, pero su médico era otro.

- Doctora, doctora, yo tengo la eyaculación muy precoz..
- ¿Está Ud. seguro?
- Sssííí.... Ah, ah, ah, ah....

- Doctor, doctor, ¡que tengo paperas!
- Pues tome unas monedas más y ya tiene para manzanas.

- Lo siento, pero tendrá usted que dejar el alcohol, el tabaco y el sexo, porque le queda poco tiempo de vida.
- ¿Y así viviré más, doctor?
- No, pero los días se le harán larguísimos.

- Doctor, doctor, quisiera unos lentes con vallas.
- ¿Con vallas?
- Si, es que tengo los ojos saltones. 

Dos enfermeras se cruzan por un pasillo en un hospital:
- Susi, ¿qué haces con ese termómetro en la oreja?
- ¡OH! Al menos sé quién tiene mi lápiz!

Dos enfermos en sus camas:
- ¿Tú eres nuevo, no?
- Sí.
- Ves esa maquina que hace pi-pi-pi-pi.
- Sí. 

- Pues mira, lo más importante es que si la maquina se apaga, tu continúes haciendo el ruido con la boca, porque si no, vienen los médicos y te pegan una paliza.....

Jesucristo se pone a hacer sustituciones como médico en un hospital. Un inválido entra en la consulta pidiendo ayuda.
- ¿Qué le ocurre?
- Que no puedo caminar. 
- Levántese y ande.
- ¡Que no puedo!
- He dicho que se levante y ande ¡YA!
El hombre se levanta y se va andando muy enfadado de la consulta. Al salir, otros pacientes asombrados le preguntan:
- ¿Qué tal? ¿Cómo es el nuevo médico?
- Igual que todos, ¡ni me ha revisado! 

- Doctor, doctor, veo elefantes azules por todas partes.
- ¿Ha visto ya a un psicólogo? 
- No, sólo elefantes azules.

En la consulta del psiquiatra:
- Doctor, cada noche tengo el mismo sueño: empujo una puerta con una palabra escrita encima. Empujo, empujo y empujo, pero nunca consigo abrirla.
- ¿Y qué hay escrito en la puerta?
- "Tirar". 

- Doctor, doctor, dígame la verdad. Después de la operación ¿podré tocar la guitarra?
- Sí hombre, perfectamente.
- ¡Qué bien! Porque antes no sabía. 

- Doctor, doctor, el hombre invisible está esperando.

- Dígale que no puedo verle y haga pasar al siguiente.

- Doctor, doctor, el pelo se me esta cayendo, ¿me puede dar algo para conservarlo?
- Sí, claro, aquí tiene una caja de zapatos.

- Doctor, doctor, me he roto el brazo en varios sitios.
- Pues yo de usted no volvería a esos sitios.

- Doctor, doctor, mi mujer cree que es una gallina.
- Bueno, pues tráigala a ver si la curo.
- ¿Esta loco? ¡Con la falta que nos hacen los huevos! 

Un hombre va a un hospital a que le curen una uña que se le ha clavado en el dedo gordo del pie, una enfermera se lo lleva a un vestidor y le dice que se ponga una bata del hospital.
- Esto es absurdo! Pero sí es solo una uña!
- Ya, pero las normas del hospital...
- ¡No! ¡yo me niego! 
Y una voz desde el vestidor de al lado dice:
- Cállese no le va a servir de nada; fíjese, yo llevo bata ya, y venía solo a leer el contador del gas. 

Un hombre tiene ardor cuando orina va al médico y este le dice:
- Usted tiene una enfermedad venérea.
- ¡Pero eso es imposible!
- Hombre, ya me imagino que esto es una sorpresa para usted, pero créame, yo llevo 30 años en este negocio.
- Que no, que es imposible, sepa que yo siempre he tomado precauciones antes de hacer el amor.
- Ah, ¿sí? ...hmmm... dígame, ¿qué precauciones?
- Siempre doy nombre y dirección falsos.

- Doctor, tengo un problema tremendo. Estoy perdiendo la memoria. 
- ¿Cuánto tiempo hace? 
- ¿Cuánto tiempo hace de qué? 

Un tipo sufre un accidente, cuando recobra la conciencia después de una larga operación, el médico le dice: 
- Amigo, tengo que darle una buena y una mala noticia, ¿cuál le digo primero? 
- Bueno, dígame la mala primero. 
- Bien... tuvimos que amputarle las piernas. 
-¡OH!... ¿y la buena cual es? 
- Que ahora tiene un pene que le llega hasta el piso. 

- Dígame, Doctor. ¿Qué puedo hacer para que, este año, durante las vacaciones, mi mujer no quede embarazada? 
- Llévesela con Ud.

Una mujer de mediana edad sufre un ataque al corazón. Mientras está en la mesa de operaciones tiene una experiencia cercana a la muerte. Ella ve a Dios, y le pregunta si en verdad se va a morir.
- No, vas a vivir 30 o 40 años más - respondió Dios.
Ella se recupera y decide aprovechar que ya está en el hospital y hacerse una cirugía estética, tratamiento de várices y todas esas cosas para rejuvenecerse. Ella piensa que si va a vivir 30 o 40 años más, mejor que se la vea bien. Cuando sale del hospital luego de su última operación, cruza la calle y la atropella una ambulancia. Ahora si, ¡se muere! Llega otra vez frente a Dios y pregunta:
- ¡Pero cómo! ¿no era que iba a vivir 30 o 40 años más?
- Sí, es verdad, ¡pero te juro que no te reconocí!

- Mamá, tienes que llevarme a un doctor que sea ginecólogo y psiquiatra.
- ¿Por qué, hija?
- Porque ni bien me tocan me vuelvo loca.

El paciente muy peludo le pregunta al médico:
- Doctor, dígame, ¿qué padezco?
- Uzted ze padeze un mono azquerozo.


Suena el teléfono y el doctor lo atiende:
- ¿Bueno?
- Hola Mario, somos tres y nos falta uno para una partida de naipes.
- Entendido, voy para allá.
Su esposa le pregunta.
- ¿Es grave? 
- ¡Sí!, es muy grave, imagínate tres médicos ya están allá.

- Doctor, ¿qué puedo hacer para vencer mi insomnio? 
- ¿Ha probado a mirar los programas de televisión? 

- Ho-o-ol-a do-c-torr.
- Sí, señor, tome asiento, cuénteme, ¿en qué puedo ayudarlo?
- Qui-e-e-rro dd-ee-j-j-ar de s-er ta-ta-ta...
- Sí señor, ya lo entiendo. Por favor, cuénteme cómo es un día rutinario de su vida.
- Bu-eno, la ver-da-d que me le-van-to a la ma-ñana y ha-go el a-mor c-on mi mu-jer, al me-diod-ia con mi sec-ret-aria, a la tar-de c-con mi am-ante, y a la no-ch-e de nue-vo con mmi mmujjjer.
- Bueno señor, acuéstese en esa camilla, que lo voy a revisar.
- ¡Aquí está su problema! Le voy a tener que operar y extraer una de estas glándulas, con lo cual su problema quedará solucionado definitivamente.
Al mes:
- ¡Hola doctor! Mire, ¡estoy curado! Mire que bien que hablo, que fluido! Pero no sabe cómo disminuyó mi vida sexual. ¡Yo quiero que me devuelva mi glándula!
- E-e-eso eesss immmpo-po-sibb-le.

- ¿Se encuentra usted mejor? 
- No doctor, eso que seguí las instrucciones al pie de la letra. 
- ¿Y cuáles eran? 
- Mantener el frasco bien cerrado y en un sitio fresco. 

Un señor le pregunta a la secretaria: 
- ¿Este es el consultorio del doctor Ternera? 
- No, ahora es del doctor Vaca. 
- ¡Qué cosa! ¡Cómo pasa el tiempo! 

- Doctor, tengo delirios, ¡me creo perro!
- Ajá. ¿y cuándo hace que tiene es eso?
- Creo que desde cachorrito.

- Doctor la tos que tengo me va a matar.
- Abra la boca y tómese esta medicina.
- ¡Huuuggg! ¿Qué me dio?
- Un purgante.
- Pero eso no me va a curar.
- No, ¡pero toser tampoco!

Una atractiva mujer va al doctor y le dice: 
- Doctor, déme algo para que mi marido se ponga como un toro. 
- Bueno... pues vamos a comenzar por los cuernos. 

Un señor muy preocupado por una vieja dolencia, decide ir al doctor y espera los resultados pacientemente. De momento entra el doctor con un sobre y se sienta pesadamente en el sillón:
- Perdón señor, por curiosidad, ¿qué signo es usted?
- Cáncer, ¿por qué?
- Mire nada más que coincidencia.

- Doctor, discúlpeme que le llame a esta hora, pero no soporto el dolor, ¿me podría atender ahora?
- ¿Ahora?, Señor, son las 3 de la mañana, espere a mañana y lo atenderé en mi consultorio.
- Pero doctor, no lo aguanto.
- Mire, tómese dos calmantes y repita en voz baja: "Esta muela no me duele... esta muela no me duele... esta muela no me duele" y verá qué rápido desaparece el dolor. La mente puede más que el cuerpo.
El tipo sigue las instrucciones del doctor: "Esta muela no me duele... esta...". Como por arte de magia, el dolor desaparece y al ver a su mujer, le entran unos deseos tremendos de hacerle el amor. A los 20 minutos, interrumpe el proceso y va al baño, regresando enseguida, a darle otros 30 minutos de amor, nuevamente entra el baño y regresa por una hora más, su mujer extrañada pero contenta, no se explica por qué su marido interrumpe y entra al baño, así es que en una de esas, lo espía por la cerradura y ve que él repite frente al espejo:
-¡Esta mujer, no es mi mujer..., esta mujer no es mi mujer!

Un señor muy preocupado se dirige al doctor en tono serio:
- Fíjese doctor, que tengo una vida sexual muy activa; lo primero que hago al despertarme es hacerle el amor a mi esposa, luego después de desayunar nuevamente le hago el amor, al mediodía me escapo de la oficina y a la hora de la comida antes y después de ésta, le vuelvo a hacer el amor, ya por la noche cuando regreso, antes y después de la cena. En fin, para no cansarlo, todos los días le hago el amor a mi mujer entre 6 y 8 veces, y así todos los días, ¿eso es malo?
- No señor... ¡es mentira!

El doctor al paciente:
- Mucho me temo que Ud. tiene la enfermedad de McFerson.
- Caramba! ¿Y eso es grave?
- Todavía no lo sabemos, Sr. McFerson. 

- Cuénteme, ¿qué lo trae por aquí?
- Doctor, nunca nadie quiere escuchar lo que yo digo.
- Cuénteme, ¿qué lo trae por aquí?

Dos psicólogos se encuentran a las diez de la noche luego de una ardua jornada de trabajo en el ascensor del edificio. Uno de ellos va todo deshecho, cansado, agotado, el otro, impecable, lleno de buen humor, sonriente y relajado. 
- Oye no me lo creo de verte así, ¿cómo haces para estar en esta forma luego de 14 horas de consulta con los pacientes? 
- ¡¡¡No me digas que tú los escuchas!!!

Un hombre va a la consulta del médico y le dice:
- Doctor, ¡me he caído y me duelen mucho las piernas!
El doctor lo examina, le receta unas pastillas y le dice:
- No se preocupe, no es nada. Dentro de unos días ya estará Ud. trabajando.
- Caramba, doctor, ¡qué maravilla! Además de curarme ¿me dará trabajo?

- Doctor, yo quiero que Ud. me quite 30 años. 
- Señora, lo que Ud. quiere yo no puedo hacer. Aquí está la dirección de un señor que quizá puede ayudarla. 
-¿Es otro cirujano plástico? 
- No, falsifica partidas de nacimiento.

- Doctor, doctor... ¡estoy nervioso, es la primera operación de mi vida!
- ¡Tranquilícese, ¡qué éste es mi primer empleo como cirujano!

- Doctor, doctor...¿qué clase de médico es usted para decirme hace un año que sólo tenía 12 meses de vida?
El doctor saca un revólver y le pega dos tiros.
- ¡Que pase el siguiente!

- A mí me salvó la vida el famoso Dr. Ramírez...
- ¿Ah, sí? ¿Y cómo fue? 
- Entró al bar y dijo: "Basta muchachos, no lo maten a patadas."

Estaban operando a un paciente de los riñones, cuando el doctor grita: 
- ¡Detengan todo! ¡Detengan todo! ¡Que ha habido un rechazo!
- ¿Un rechazo? ¿El riñón transplantado o los injertos, doctor?
- ¡El cheque! El cheque no tiene fondos.

Conversación entre médicos: 
- Hola, ¿cómo estás? 
- Un poco aburrido. 
- ¿Qué estás haciendo? 
- Aquí sentado matando el tiempo.
- ¡Ah, ¿te has quedado sin pacientes?

El doctor llega a ver al paciente, que se revuelve en la cama víctima de una elevada fiebre: 
- ¡Adorada mía! -dice el enfermo-, ¡mi bella esposa, hermosa mujer, guapa compañera, tan linda, tan bonita!
El médico se vuelve hacia la señora y le pregunta: 
- Por favor, ¿cuánto tiempo hace que su esposo está delirando?

- ¿En qué se parece el número 111 a un médico? 
- En que empieza con uno, sigue con uno y acaba con uno.

El psiquiatra entrevistando a un paciente nuevo:
- ¿Así que su esposa lo envió a verme por su afición a las medias?
- Así es doctor, me encantan las medias de lana...
- Pero eso es normal, hombre. A mí también me gustan las medias de lana.
- ¿Sí, doctor? ¡Qué bueno! Y dígame, ¿Ud. las come con aceite y vinagre o con limón?

- Doctor, ¿podríamos cambiar los supositorios por gotas?
- ¿Por qué?
- Porque se me pegan en los dientes.

- Doctor, en cuanto me duermo, empiezo a roncar.
- ¿Son fuertes sus ronquidos?
- ¡Sí!, Mucho.
- ¿Y le molestan a su esposa?
- No estoy casado.
- ¿Así que duerme solo? Entonces no creo que eso sea un problema.
- ¿Que no es un problema? ¡Me han despedido de cinco empleos a causa de ello!

- Tengo que darle una mala noticia.
- ¿Qué pasó, doctor?
- Al operarlo hemos dejado, sin querer, una pinza dentro de su abdomen, tenemos que volver a operarlo.
- ¡Pero, doctor! ¿Por qué no se compra otra?

- Doctor, tengo complejo de superioridad.
- A ver amigo, siéntese, aquí lo vamos a ayudar.
- ¡Qué me vas a ayudar tú, doctorcillo de pueblo!

Está la señora en la sala de espera muy nerviosa, después de una hora sale el médico y ella le pregunta:
- ¿Doctor, se salvó mi esposo?
- ¿Cómo, no era una autopsia?

- Fui al médico y me ha quitado el tabaco, el whisky y las drogas.
- Pero bueno, ¿de dónde vienes, del médico o de la aduana?

- Doctor, dígame la verdad, sé que estoy mal, ¿cuánto me queda de vida? 
- Te quedan diez...... 
- Por favor doctor, diez meses, diez semanas, ¿¿¿qué??? 
- Diez, nueve, ocho... 

Pues mi doctor me dijo que en dos semanas estaría caminando.
- Y, ¿lo consiguió?
- Ya te digo, tuve que vender el coche para poder pagarle. 

Se levanta un tipo después de la operación y dice:
- Doctor, doctor, entiendo que se vista de blanco, pero ¿por qué hay tanta luz?
- No soy el doctor, hijo mío, soy San Pedro.

Después de examinar a un paciente alcohólico crónico, el médico le dice:
- No encuentro la razón de sus dolores de estómago, pero francamente creo que esto se debe a la bebida.
- Bueno doctor (hic), no se preocupe, volveré cuando usted esté sobrio.

- Doctor, doctor, ¡Hay que operar de urgencia al paciente de la 109!
- ¿Sí? ¿Qué tiene?
- ¡Mucha plata!

- Doctor, doctor, ¿cómo se encuentra mi hijo, el que se tragó una moneda de cincuenta centavos?
- Sigue sin cambio. 

Un eminente médico anuncia a la audiencia:
- Existen tres síntomas con los que se detecta la vejez: El primero es la pérdida de la memoria. De los otros dos ya no me acuerdo.

- Doctor, doctor, me gustaría vivir mucho tiempo. 
- Hmm... veamos, ¿usted fuma? 
- Sí. 
- Bueno, pues nada de eso, se ha acabado el fumar para usted. 
Este tipo asiente. 
- ¿Usted bebe? 
- Sí. 
- Nada de beber. Sólo agua. Sin excepciones. 
El pobre hombre lo comprende. 
- ¿Usted esta casado? 
- Sí. 
- Bueno, pues según salga usted de la consulta va a comprar dos camas pequeñas y no vuelva a tocar a su esposa. Nada de sexo en lo sucesivo. 
El tipo pone cara de preocupado. 
- ¿Y que tal come?
- Pues lo normal...
- Na, eso le sienta fatal. Le voy a recetar una dieta basándose en verduras que... 
- Oiga, pero ¿todo esto realmente hará que viva más? 
- Pues no, la verdad, pero lo que le quede de vida le parecerá una eternidad. 

Un tipo va al psicólogo y le dice:
- Doctor, vengo a verlo porque tengo un problema de doble personalidad.
El doctor lo mira fijo y le dice:
- Siéntese mi amigo, que entre los cuatro lo vamos a resolver.

- Doctor, Doctor, ¿me dijo libra o géminis?
- CÁNCER, le dije, CÁNCER.

Un anciano adinerado había tenido problemas de oído desde hacía un buen número de años. Fue con un médico especialista que le recomendó unos aparatos especiales que tenían extraordinarios resultados y que le permitieron recuperar su oído al 100%.
Después de un mes el anciano regresó con el doctor. 
Tras examinarlo, el doctor le dijo:
- Su audición es perfecta. Su familia debe estar muy contenta de que usted pueda escuchar otra vez.
- OH, la verdad es que todavía no le he dicho nada a mi familia. Sólo me siento por allí y escucho sus conversaciones. ¡En este mes he cambiado mi testamento tres veces!

Yo no me fío de los cirujanos; son expertos en manejar cuchillos, se ponen máscaras para que no los reconozcan, y usan guantes para no dejar huellas.

- Víctor, te veo preocupado, ¿qué te pasa?
- Es que ayer me encontré a mi mujer en cama con AMIGDALITIS... 
- Esos griegos no respetan a nadie.

Entra el cliente corriendo a una farmacia y dice: 
-Rápido, déme algo para la diarrea. 
El dueño de la farmacia, que era nuevo en el negocio, se pone un tanto nervioso y le da unas pastillas. Momentos después se da cuenta de que por error e inexperiencia le ha dado al cliente unas pastillas para calmar los nervios. 
Horas después vuelve nuevamente el cliente, a lo que el farmacéutico le dice:
-Mil disculpas señor, fíjese que por error le di un medicamento para los nervios en lugar de antidiarreico, dígame, ¿cómo se siente usted? 
y el otro responde: 
-Tengo los pantalones sucios ¡ahhh, pero siento tan tranquilo!

- Sí, al final me he hecho la vasectomía. 
- Decime, debió ser una decisión muy difícil. 
- Ya te digo, hice una votación entre mis hijos y perdí por 17 a 18.

- Doctor, creo que mi madre no fue una persona muy respetable que digamos, además, ¡una gran masa de gente me lo dice! 
- Pero cálmese, a ver, para empezar, ¿en qué trabaja Ud.? 
- Soy árbitro...

Está una mujer en el hospital pariendo gemelos. 
El doctor saca a un bebé, y le pega las consabidas palmadas: 
¡PLAS! ¡PLAS! Hasta que el niño se pone a llorar. 
El doctor dice: 
- Bueno, ya está. 
- ¡Pero si iban a ser gemelos, doctor! 
- ¿Está Ud. segura? 
- Sí, completamente. 
- Pues... a ver... hmmm... no sé... yo no veo nada... 
- Se lo aseguro, yo misma he visto a los dos en las ecografías. 
- Bueno, espere y vuelvo con un experto. 
Se va el médico, y entonces asoma la cabeza el segundo bebé y dice: 
- Mamá, ¿se ha ido ya el de las palmadas?

- Doctor, doctor, ¡que mi mujer se cree que es una cortadora de césped! 
- ¿Y por qué no la trajo para examinarla? 
- Es que se la presté al vecino...

- Mi médico es un matasanos. Imagínate que estuvo tratando a mi esposa del hígado durante 20 años y al final se murió del corazón. 
- Pues el mío es mejor; si te trata del hígado, puedes apostar a que te mueres del hígado.


                          Grabación de la contestadora del Instituto de Salud Mental: 
- Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental, su más sana compañía en sus momentos de mayor locura.
Si usted es obsesivo y compulsivo, presione repetidamente el 1. 
Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que presione el 2 por usted. 
Si usted tiene múltiples personalidades, presione el 3, 4, 5 y 6. 
Si usted es paranoico, nosotros sabemos quien es usted, sabemos lo que hace, y sabemos lo que quiere. Espere en línea mientras rastreamos su llamada. 
Si usted sufre de alucinaciones, presione 7 y su llamada será transferida al departamento de Elefantes Rosados. 
Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente, y una pequeña voz le dirá cual número presionar.
Si usted es depresivo, no importa cuál número pulse. Nadie le va a contestar. 
Si usted sufre de amnesia, presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cédula, fecha de nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre. 
Si usted sufre de estrés post-traumático, presione lentamente la tecla de # hasta que alguien se apiade de usted. 
Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje luego de escuchar el pitido... o antes del pitido... o después del pitido... o durante el pitido. En todo caso, espere el pitido... 
Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9. ...Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9... Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue.
Todos nuestros operadores están ocupados atendiendo a personas importantes.

En un chequeo médico: 
- A ver señorita, desnúdese por completo.
- Pero si otro colega suyo me ha chequeado hace cinco minutos y me ha dicho que estoy muy bien. 
- A mi también me lo ha dicho, ¡por eso quiero comprobarlo!

Un señor con aspecto enfermizo va al médico y le pregunta:
- ¿Cómo está mi corazón?
- Podía estar mejor, pero no es para desanimarse: durará tanto como usted. 

El doctor está examinando a un paciente y le dice: 
- Usted debería haber venido a verme antes. 
- Sí... bueno, en realidad fui a ver a un curandero. 
- Ya. Y ¿qué estupidez le dijo ese curandero? 
- Que viniese a verle a usted.

Uno que va al dentista y ... 
- A ver, abra la boca. 
- ¡AAAHHHHhh! 
- Pero no la abra tanto...
- ¿No me tiene que meter Ud. las pinzas? 
- Si, ¡pero yo me quedo fuera!

Una mujer que va al ginecólogo. 
- Doctor, doctor, vengo a que me revise.
- Bien, desnúdese y tiéndase allí. 
- ¿Dónde dejo la ropa? 
- Aquí, al lado de la mía.

- Doctor, doctor, cuando tomo café no duermo. 
- ¡Qué curioso, a mí me pasa justo al contrario! Cuando duermo, no tomo café. 

Un doctor: 
- Hmmm... veo en su ficha que usted es soltero. ¿Tiene usted actualmente alguna relación monogámica?
- Sí... bueno, en realidad tengo varias.

El doctor llama por teléfono a su paciente:
- Verá, tengo una noticia buena y otra mala. 
- Bueno... dígame primero la buena.
- Los resultados del análisis indican que le quedan 24 horas de vida.
- Si eso es la buena noticia, entonces ¿cuál es la mala? 
- Que llevo intentando localizarle desde ayer. 

La hermana María va al doctor porque tiene un hipo increíble
- ¡Hip!, ¡hip! ¡hip! ¿Tiene algo para el hipo?
- Déjeme que la examine. Pero hermana María, ¡usted está embarazada!
Y la monja sale corriendo, al cabo de un rato viene la superiora. 
- ¿Usted le ha dicho a la hermana María que está embarazada? 
- Sí, pero no es cierto, sólo era para que se llevase un susto y se le quitara el hipo. 
- Pues el susto se lo ha llevado el cura que se ha tirado de la torre del campanario.

- Doctor, doctor, todo el mundo me ignora.
El doctor va hacia la puerta y dice:
- El que sigue... 

El paciente se empieza a recuperar de la anestesia y pregunta:
- Doctor, doctor, ¿ha sido usted capaz de conservarme la mano?
- Sí, aquí la tiene, en un frasco de formol... 

En la sala de espera del médico, dos pacientes conversan y uno le dice al otro:
- Sabes que hace un mes me operaron del apéndice, y el médico se equivocó. Me dejó una esponja adentro.
- ¡Una esponja! -dice el otro-. ¿Y te duele mucho?
- No, ¡pero me da una sed!

Un señor va al doctor, y le dice:
- Doctor, yo tengo graves problemas, pues resulta que tengo líquido en la rodilla, tengo cataratas en los ojos, y para colmo me da la gota.
El doctor le responde:
- ¿Para qué viene a verme a mí? Ud. debe de ir a un plomero.

Un médico visita al paciente y emite su diagnóstico:
- A menos que haya complicaciones, está a punto de morir.

- Doctor, doctor, mi esposa cree que es un refrigerador.
- No se preocupe. Ya se le pasará.
- Sí, pero mientras tanto yo no puedo pegar un ojo en toda la noche, porque ella duerme con la boca abierta y la luz me da en la cara. 

Llega una señora a la oficina del doctor y le dice:
- Doctor, fíjese que mi esposo tiene una pierna como 5 centímetros más corta que la otra! ¿Qué haría usted en su caso?
- Pues probablemente también cojearía! 

Dos amigos en el oculista:
- ¿Qué tenés?
- Cataratas.
- ¡Uh... ! ¿Y te vas a operar?
- ¿Sí, porque no puedo hacerles promoción turística.

- Doctor, tengo un problema. Yo hablo conmigo mismo.
- Esto no es problema. Mucha gente habla consigo misma.
- Sí, doctor, ¡pero yo soy tan aburrido!

- Felicitaciones Sr. Gómez, usted está en perfecta forma para un hombre de 60. Lástima que sólo tiene 40.

Una señora en el ginecólogo, y dice el especialista:
- Señora, está usted embarazada.
- ¿Otra vez?
- ¿Es que su marido no toma precauciones?
- El sí, pero los otros no. 

Un hombre enfermo fue a ver a un doctor al que nunca había visitado. Al entrar en el consultorio, vio un letrero que decía: "Primera consulta $200; consultas subsecuentes, $100". A fin de ahorrarse unos cuantos pesos, saludó al doctor con mucha familiaridad: 
- ¡Qué gusto volver a verlo otra vez!
El médico respondió a su saludo con una inclinación de cabeza y procedió a examinarlo. A medida que lo auscultaba, su expresión se iba tornando cada vez más grave. 
-¿ Qué tengo, doctor? Preguntó el paciente. -¿Qué debo hacer? 
-Bueno,- respondió el médico - continúe haciendo exactamente lo mismo que la última vez que vino a verme. 

- En los próximos meses, nada de tomar ni de fumar, nada de trasnochar ni de ir a comer fuera, nada de vacaciones ni de viajes. 
- ¿Hasta que me recupere doctor? 
- No, hasta que me pague todo lo que me debe.

- Señora, si en 10 minutos no llora, Ud. tenía un tumor.