Inocencio y Venancio

 

 


Inocencio y Venancio se dedicaban a las mudanzas. Un día iba Inocencio con un armario muy grande a hombros. 
Lo ve la persona que los contracto y pregunta: 
- Pero, ¿no eran dos Uds.?
- Sí, Venancio está dentro sujetando las perchas.

- Inocencio ¿por qué te sentás siempre en la última fila cuando vas a ver películas cómicas?
- Porque mi padre me dijo que el que ríe último, ríe mejor.

- Venancio, tuvimos varón.
- ¡Qué bien! ¿y dónde anotaste al recién nacido?
- En ingresos brutos.

Un hombre estaba cortando el césped en el jardín frente a su casa cuando Venancio, su vecino, salió de su casa y se dirigió al buzón de correos. Lo abrió, lo volvió a cerrar y regresó a su casa.
Un poco después, volvió a salir de la casa, se dirigió otra vez al buzón, lo abrió y lo cerró con un golpe. Hecho una furia, regresó a la casa.
El hombre estaba terminando de cortar el césped cuando vio que Venancio salía de nuevo, iba al buzón, lo abría y lo cerraba con todas sus fuerzas.
Intrigado por sus acciones, el hombre le preguntó: 
- Oiga vecino... ¿le pasa algo?
- ¡Claro que me pasa algo! Mi estúpida computadora me sigue dando un mensaje que dice "tenés correo". 

- Inocencio, ¿por qué nunca te dejastes los bigotes?
- Una vez me los dejé, pero me parecía mucho a mi madre.

Un árabe le pidió dinero prestado a un judío. Sucede que el árabe jamás había pagado una deuda y el judío jamás había perdido un sólo centavo en alguna transacción.
Pasó el tiempo y el árabe había estado escondiéndose del judío y éste nunca había logrado agarrarlo para que le pagara.
Hasta que un día, ellos entraron en el bar de Inocencio. Ahí comenzaron a discutir. El árabe acorralado no encontró otra salida. Sacó una pistola, la puso sobre su cabeza y dijo:
- Podré irme al infierno pero no pagaré esta deuda.
Y apretó al gatillo, cayendo muerto de inmediato.
El judío no quiso hacer menos, así que agarró la pistola del tipo, la puso sobre su cabeza y dijo:
- Voy a recibir este dinero aunque sea en el infierno.
Y apretó el gatillo cayendo muerto.
Inocencio, que había observado todo, tomó el mismo revólver, lo puso sobre su cabeza y antes de disparar dijo:
- ¡Yo por nada del mundo me pierdo esta pelea!

- Oye, Inocencio, ¿sabes cómo se llaman los habitantes de Colombia?
- No todos, todos no.... 

Inocencio y Venancio en moto:
- Oye Inocencio, ¡te estás rascando la cabeza con el casco puesto!
- ¿Y qué? ¿Acaso cuando te pica la nalga te bajas los pantalones?

- Inocencio, ¿por qué le pones azúcar a la almohada?
- Eso es para tener sueños dulces.

- Venancio, ¿por qué acompañas a tu hijo todos los días a la escuela?
- Porque ya me alcanzo de grado. 

- Inocencio, hace más de una hora que estás mirando ese envase de jugo de naranja.
- Sí, es porque aquí tiene escrito "Concentrado".

- ¿Por qué Inocencio compra dos boletos cuando viaja en autobús?
- Porque él cree que su estupidez es pasajera.

- Venancio, tráeme un vaso de agua, por favor.
- No puedo.
- ¿Por qué?
- Porque cada vez que entro a la cocina hay un recipiente que dice "sal".

- Inocencio ¿por qué te pusiste un salvavidas sobre tu ropa?
-¿No has sentido en el informativo? Que se desató una ola de violencia. 

- Ayer te vi que gateabas en el supermercado. 
- Ah, estaba buscando los precios más bajos. 

- Oye Inocencio, ¿te enteraste que se murió Venancio?
- ¡Oh pobrecito! ¿Pero cómo sucedió?
- Fue a tirar el cigarrillo por el balcón y olvidó soltarlo. 

- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy cocinando para esta noche.
- ¿Cocinando con las hornallas apagadas? 
- Sí, porque estoy preparando platos fríos.

El hijo en el teléfono con Inocencio:
- Perdí el tren, salgo mañana a la misma hora.
- No sea tonto hijo, no salgas a la misma hora, que vas a volver a perder el tren. 

- Inocencio, ¿juegas un partido a las damas?
- No, yo no juego a eso.
- ¿Por qué no juegas a las damas?
- Es que no me gusta vestirme de mujer.

Venancio entra a un baño público y el encargado le pregunta:
- ¿Necesita papel?
- No hombre!, yo lo hago de memoria. 

Un día Inocencio y Venancio están de vacaciones en Inglaterra y se suben en un bus de dos pisos y Venancio dice:
- Vamos para el piso de arriba. 
- No, yo no voy, porque el piso superior no tiene chofer. 

- ¿Por qué llevas la batidora al estadio?
- Porque quiero batir los récords. 

- Inocencio, te llamo por el martillo.
- ¡Qué increíble! ¡Lo bien que se escucha! 

Un tipo le da su número de teléfono a Inocencio 34-69-78 y ve que anota muchos números, se acerca y ve la anotación:
444 999999 88888888 

Inocencio le dice a Venancio: 
- ¿A ti te gusta la pintura? 
- Sí, pero más de un litro hace mal.

Estaba Venancio leyendo el directorio telefónico.
En eso Inocencio pregunta:
- ¿Qué estas haciendo, che?
- ¡Estoy leyendo una novela!
- ¡Pero eso no es una novela, es la guía telefónica!
- ¡Con razón ya me parecían que eran muchos los personajes!

Inocencio entra en la cama, y ve algo raro y le pregunta a la esposa: 
- ¿Por qué hay seis pies mi amor? 
- Estás equivocado, bájate y cuéntalos bien. 
Se baja y atentamente cuenta los pies y dice:
- Tenías razón mi vida, son 4.

Inocencio entra a una casa de deportes totalmente desnudo, menos los pies que llevaba zapatos de fútbol.
Se acerca al mostrador y le pregunta al vendedor:
- ¿Cuánto cuesta esa bicicleta?
- $400, señor.
- Claro, entonces son $200.
- No, le dije $400.
- Sí, entiendo... $200.
El vendedor enojado le pregunta:
- ¿Por qué dice que son $200 si yo le digo que son $400?
- Mire en la puerta de su negocio tiene un cartel grande, que dice "50% de descuento en pelotas y zapatos de fútbol".

- ¿Para qué querés poner una escalera la orilla del mar? 
- Para que suba la marea, hombre.

- Mira Venancio, me compré un reloj. 
- ¿Qué marca? 
- La hora, qué querés que marque.

- Inocencio, ¿por qué querés las ventanas redondas?
- Para que pueda entrar el sol.

- ¿Por que Uds. siempre van en grupo de 19 personas al cine?
- Porque la película es prohibida para menores de 18.

- Inocencio ¿por qué pusiste una estufa sobre el monitor de tu computadora?
- No ves que se congeló la imagen.

- ¿Qué hacés en el estadio vacío a medianoche? pregunta el guardia a Inocencio.
- Estoy viendo el juego de las estrellas.

Inocencio y Venancio van por primera vez a la ciudad. Entran a un edificio y ven el ascensor. Venancio sugiere que suban a ver más cosas en el ascensor. A Inocencio no le gustó la idea de meterse en ese aparato, después de un buen rato se convence y cuando entran el ascensorista les pregunta:
- ¿A cuál piso?
E Inocencio responde a gritos:
- ¡A él, a él! ¡Que él fue el de la idea!

- Inocencio, ¿por qué estás preparando tantas tazas de té?
- ¿No has visto los carteles que dicen: "Cristo viene, prepárate"?

Inocencio subido en los hombros de Venancio espía por la tapia de un campo nudista.
- ¿Qué ves?
- Un montón de gente.
- ¿Hombres o mujeres?
- No sé, están todos desnudos.

- Venancio, ¿por qué te abanicas con un serrucho?
- Porque me dijeron que el aire de la sierra es más sano.

Inocencio entró al hospital con las dos orejas quemadas.
El médico preguntó:
- Pero, que le pasó?
- Sonó el teléfono y por error cogí la plancha caliente en lugar del auricular.
- Bueno, ¿pero cómo se quemó la otra oreja?
- Ah, eso fue cuando llamé a la ambulancia.

Un ventrílocuo estaba contando chistes en une fiesta en la casa de Venancio, todo fue bien hasta que cuenta uno de relajo, y ofendido Inocencio dice:
- Mira, che, que ésta es una casa de familia. 
- Perdón Venancio no quise ofender....
- Con vos no estoy hablando, le estoy hablando al enano que tenés en las rodillas.

Inocencio y Venancio tienen que medir un poste. Uno lo sostiene y el otro trata de treparse, cinta métrica en mano, pasa un curioso y les pregunta:
- ¿Por qué no lo acuestan en el suelo?
- No, porque lo que queremos es medirlo de lo alto, no de lo ancho. 

- Inocencio, ¿por qué guardas esa botella vacía en la heladera?
- Por si acaso llega algún invitado que no beba.

- Pero Venancio, ¿qué te pasa? Tienes las orejas llenas de heridas, ¿qué te ha sucedido?
- Nada, estoy tratando de aprender a tocar el piano de oído. 

Un tipo va a trabajar cuando le pregunta Inocencio:
- Oiga, por favor, ¿me podría decir qué autobús me lleva hasta el hospital?
- Sí, aquí mismo, es el número 14.
Al mediodía, el hombre vuelve del trabajo para ir a comer y se encuentra que está todavía Inocencio esperando en la parada.
- ¿Pero qué hace todavía aquí? ¿No le dije que tomara el 14?
- Claro! Pero sólo han pasado 12.

Venancio a la secretaria:
- ¿Ha comprado usted los sobres redondos?
- ¿Para qué, señor alcalde?
- ¡Para mandar las circulares!

Venancio compra su primer teléfono celular y ese mismo día, resuelve ir a un motel con su secretaria. Cuando están en la cama, suena el teléfono...
Era la mujer de Venancio y este muy asustado le dice:
- ¡Hola querida!... ¿cómo supiste que estaba en el motel?

Venancio coge el avión a Londres con un pasaje en clase turista. Cuando llega al avión busca su asiento y de repente se encuentra con los asientos de primera clase. Viendo que parece que estos son mucho más grandes y confortables, decide sentarse en el primer asiento vacío que ve.
La azafata comprueba su billete y le dice Venancio que su asiento es de clase turista.
- Yo lo vi primero, y voy a sentarme aquí hasta llegar a Londres.
Frustrada, la azafata va a la cabina e informa al capitán del problema. 
El capitán va a hablar con Venancio y este inmediatamente se levanta y dice:
- Muchísimas gracias, abraza al piloto y se va a sentar a su asiento de clase turista.
La azafata, que estaban observando alucinada la escena, corre a preguntarle al piloto qué había dicho.
- Simplemente la informé de que los asientos de primera clase no van a Londres.

Dos sujetos están conversando con Venancio, sobre la violencia en el mundo actual.
Uno de ellos muestra una cicatriz en el mentón y dice:
- ¡New York City!
El otro muestra una cicatriz en la pierna y dice:
- ¡Atlantic City!
Entonces Venancio se levanta la camisa, muestra una
cicatriz en la barriga y dice:
- ¡Apendi City!

Venancio es llevado a un hospital de emergencia con un ataque de asma.
- Rápido, rápido, ¡pónganle la mascarilla! ordena el doctor. 
- ¡Nooo! ¡La más baratilla, por favor! grita su mujer.

Un día, Inocencio, aburrido por la monotonía de 25 años de casado, le propone a su mujer: 
- ¿Qué tal si fingiésemos que somos amantes y no casados?
La mujer encontró la idea genial, muy excitante.
Se encontraron en un motel y cuando estaban en lo mejor la mujer se entusiasma y usando su fantasía sexual comienza a gritar:
- ¡Mi marido...mi marido...!
Inocencio salió corriendo y se tiró por la ventana desde el 5º piso.

Un medico tiene que salir por unas horas y le pide a Venancio que lo ayude. 
Venancio le dice: 
- ¿Estás loco?, ¿Cómo puedo reemplazarte si no soy doctor? 
- Es muy fácil. Si alguien viene y te dice que le duele la cabeza, le das una aspirina y lo envías a un neurólogo.
Si alguien te dice que le duele la pierna, lo mandas al ortopedista. 
Si te dicen que le duele el estómago lo mandas al endocrinólogo y así sucesivamente... 
Venancio acepta y el medico se va de vacaciones. 
A su regreso le pregunta cómo le fue y Venancio le contesta:
- Realmente muy bien, vino sólo un paciente y fue una mujer hermosa y joven, entró al consultorio, cerró la puerta, se desnudó, se acostó en la camilla y me dijo: 
- Doctor, hace meses que no veo un hombre.
- ¿Y qué hiciste?- le pregunta el médico .
- Nada. ¡La mandé al oculista!

Inocencio hablando con 2 amigos.
El primero dice: 
- Yo tengo un perro que hace guau.
- Y yo tengo un gato que hace miau, dice el segundo
- ¡Sí!, y yo que tengo un tarro que dice azúcar, dice Inocencio.

- Venancio mira, un ligarto. 
- Pero mira que eres bruto, ¿eh? Se dice legarto. 
- ¡Qué se va a decir legarto! Es ligarto. 
- Mira, ahí está Tomasito, que es un hombre de mundo, vamos a preguntarle a él. 
- Tomasito, queremos preguntarle cómo se llama ese bicho verde que hay encima de esa piedra, ¿es ligarto o legarto?
- Pues se dice ligarto o legarto andistintamente, pero la palabra tésnica es sirpiente.

Venancio es atropellado por un auto; mientras se encontraba quejándose decía:
- ¡Inclínenme, inclínenme! 
Como es de suponer, la gente le ponía de un lado y luego de otro lado y Venancio seguía:
- Inclínenme, inclínenme!!
Por suerte Inocencio llega y ve lo que pasa y les dice a los que trataban de ayudar:
- ¡Ignorantes!... ¿que no ven que el señor está pidiendo que le internen en una clínica?

Venancio va caminando por la calle cuando otro lo para y le pregunta:
- Señor, ¿tiene hora?
- No, hombre, se la acabo de dar al señor que va por la otra esquina.

Un instructor le dice a los nuevos paracaidistas:
- No bien salgan del avión tiren de una cuerda. Si el paracaídas no se abre, intenten con la otra más finita. Cuando lleguen al piso los estará esperando un camión para llevarlos de regreso.
Inocencio salta del avión, tira de una cuerda sin suerte; prueba con la otra y tampoco se abre el paracaídas. Entonces dice entre dientes:
- ¡OH no, lo único que falta ahora es que abajo no esté el camión!

- Oye Inocencio, aquí hay demasiada luz, ¿por qué no desenroscas un poco la bombilla?

Va Inocencio por la calle con un pedazo de carne y una receta para cocinarla, en eso se le cae la carne y un perro la toma y se la lleva y Inocencio le grita:
- Perro idiota, de nada sirve que te lleves la carne si la receta la tengo yo.

El hijo de Venancio haciendo los deberes:
- Papi, contéstame estas dos preguntas ¿Cómo se hace para sacar leche en polvo?
- Pues rayando las vacas.
- ¿Cómo se hace para sacar leche cultivada?
- Esa es fácil, enterrando las vacas.

La mujer está leyendo un libro y le dice a Venancio:
­ ¡Qué descaro! ¿Puedes creer, que un tal Mario Benedetti ha publicado un libro copiando las poesías que me escribiste cuando éramos novios?

Inocencio peleando con su motocicleta:
- Arranca te digo, que arranques... Bueno hasta que no arranques no te echo gasolina.

- Hola, Venancio, ¿qué te pasa que estás tan serio?
- Es que he prestado a un amigo $200.000 para que se hiciese la cirugía estética, y ahora no le reconozco.

- Hola María, ¿cómo te va?
- Más o menos. 
- ¿Por qué? 
- Por Venancio.
- ¿Qué le pasó?
- Le dieron a manejar una máquina nueva hasta que le agarrara la mano.
- ¿Y... ?
- Y... se la agarró nomás.

- Inocencio, si me adivinas cuántas gallinas tengo dentro de esta bolsa, te regalo ambas.

- Oye, Venancio, ¿dónde has ganado esa copa? 
- En un concurso de matemáticas, de la forma más fácil. Nos preguntaron cuánto son 7 y 7, dije 12, y quedé el tercero.

-Oye Inocencio... yo no sabía que está más lejos la luna que Bs. As.?
Inocencio piensa por unos segundos y contesta:
- ¡Si serás tonto!, te mintieron ¿acaso ves Bs. As. desde aquí? 

Va Inocencio por una calle oscura. De repente salen tres asaltantes a robar a Inocencio, y en un momento justo aparece un hombre a caballo vestido de negro, con antifaz negro, sombrero negro, capa negra, con una Z dibujada en la espalda, una Z dibujada en el sombrero y una Z en el pecho. Baja, les pega con su espada a los ladrones, los hiere, les dibuja una Z en las ropas a cada uno, y los pone en retirada. Inocencio, agradecido, se tira a sus pies y le dice:
- ¡Gracias Zuperman! 

Estaban Inocencio y Venancio trabajando, cuando Inocencio se corta la oreja con una sierra eléctrica y dice:
- ¡Ayúdame a buscar mi oreja!
- ¿Cómo? ¡Te cortaste tu oreja!
- Sí, ¡ayúdame!
Unos momentos después...
- ¡He encontrado tu oreja!
- ¡No hombre, esa no es! La mía tenía un lápiz. 

Inocencio consigue un trabajo en una granja.
- Una de sus tareas es que cada huevo que recojas de las gallinas debes de ponerle la fecha en que lo has recogido.
Un mes más tarde regresa el granjero y revisa los huevos y todos decían "hoy".

Cuando Inocencio envía un fax confidencial, lo dobla antes de pasarlo por la máquina. 

Venancio corre alrededor de la universidad todas las tardes porque quiere hacer una carrera universitaria.