jaimito

 


Estaba Jaimito en la casa de su amiga viendo TV, y en eso se cortó la luz; la niña le dice a Jaimito: 
- ¡Jaimito, aprovéchate ahora!
Y Jaimito se llevó el TV.

Jaimito va donde su vecina y le dice: 
- Buenos días, dice mi mamá que si tiene usted un par de tijeras que nos preste. 
- Por supuesto, pero dime, acaso ¿ustedes no tienen una? 
- Sí, pero es que queremos cortar unas latas. 

Jamito ya tenía 5 años y un día estaba con su mamá en la parada del autobús y le dice la mamá al niño:
- Cuando nos subamos al autobús le dices al conductor que tienes 4 años, para que no te cobre pasaje.
Entonces se suben al autobús y le dice el conductor al niño:
- ¿Cuántos años tienes?
- Cuatro.
- ¿Y cuándo cumples los 5 años?
- ¡Cuándo me baje del autobús!

Va la familia de Jaimito en coche por el campo, cuando de repente dice el pequeño:
- ¡Papi, papi, molino!
- Sí, hijo... eso que ves ahí es un molino.
Al cabo de un rato:
- ¡¡Molino, molino!!
- Sí, ya veo que eso es un molino. ¿Te gusta?
Pocos minutos después:
- Papi... meoline.

- Mami, mami. ¡¡¡¡Papá se ha vuelto loco y está tirando todo por la ventanaaaaa aaaa aaa aaaa aaaa!!!!

- ¡Quiero un colt 45, quiero un colt 45!
- Jaimito, ¡basta ya! Eso no es cosa de niños.
- ¡Quiero un colt 45!
- Qué no, además, ¿quién manda aquí?
- Tú, papi; pero si yo tuviera un colt 45...

- Papá, Papá, tengo dos noticias para contarte, una buena y otra mala, ¿cuál te cuento primero?
- La buena.
- La buena es que el airbag del coche funciona perfectamente

- Jaimito, los padres que no se hacen entender por los hijos son unos estúpidos, ¿Me comprendes hijo?
- No, papá. 

- ¿Mamá, ¿en qué mano va este guante?
- En la derecha.
- ¿Y el otro?

El padre lleva a Jaimito a un bar, y le dice al cantinero:
- Dame dos grapas. 
El cantinero los sirve y se los da.
Se toma una y le dice al hijo:
- Tomate la grapa. 
El niño extrañado la bebe e inmediatamente la escupe.
- ¡Ya ves!, Y tu mamá que cree que vengo aquí a divertirme.

Una señora muy pero muy gorda, sube al autobús y Jaimito la mira insistentemente por unos minutos..
- ¿Qué me ves? ¿Nunca habías visto a una mujer como yo?
- GRATIS. NO.

Mirando el álbum familiar, Jaimito mira la foto de un hombre muy apuesto, delgado, de bigotes y pelo negro, entonces pregunta: 
- Mamá, ¿quién es este hombre?
- Ese es tu papá.
El niño mira de reojo a su padre, se le acerca a su mamá y le dice al oído:
- Y este pelado gordo y feo que vive con nosotros ¿quién es?

Una vez Jaimito de cinco años le pregunta:
- ¿Juanita, te quieres casar conmigo?
- No puedo, Jaimito.
- ¿Por qué Juanita, acaso hay otro hombre?
- No, lo que pasa es que en mi familia se casan entre ellos; mí papá con mí mamá, mí tío con mí tía. 

- Oye, ¿Cómo te va con el examen? 
- ¡Mal! Jaimito, ¡Todavía tengo la hoja en blanco! 
- ¡Mira! ¡Yo también! ¡Se van a pensar que nos hemos copiado!

Jaimito está llorando desconsoladamente, entonces llega un amiguito y le pregunta:
- ¿Por qué lloras?
- ¡Es que mi mamá va a comprar un nuevo hermanito!
- Pero eso qué tiene de malo, deberías estar contenta.
- Es que la semana pasada compraron un coche nuevo.
- Y eso, ¿qué tiene que ver?
- ¡Es que el otro lo regalaron!

Jaimito no deja de hacer preguntas, su mamá, ya cansada, le dice:
- Jaimito, basta, recuerda que la curiosidad mató al gato.
El chico se queda pensativo unos segundos y pregunta:
- Mamá, ¿y qué es lo que quería saber el gato? 

Jaimito llama por teléfono a la policía:
- ¡Vengan rápido que le están pegando a mi padre!
En cuanto cuelga el teléfono, cae un patrullero.
- ¿Cuál de los dos es su papá? le pregunta el policía al muchacho.
- No sé... es por eso que se están peleando.

Jaimito pregunta al novio de su tía:
- ¡Oye! ¿Tú eres un pez?
- ¿Qué si soy un pez? No, claro que no. ¿Por qué lo preguntas?
- Es que mi hermana dijo que ya habías mordido el anzuelo.

El padre le dice a Jaimito de doce años:
- Hijo mío, me parece que ha llegado el momento de hablar de hombre a hombre sobre temas sexuales.
- Cómo quieras, papi... ¿qué quieres que te explique?

Preocupada con la cantidad de palabrotas que Jaimito decía, la madre decidió pedirle ayuda al cura de la parroquia.
El padre le dio el siguiente consejo: 

- Lleve éste cuaderno y anote cada vez que su hijo diga una palabrota. A fin de mes descuéntele diez centésimos por cada palabrota y dónelos a la iglesia.
A fin de mes el padre fue a visitar la familia y la primera cosa que hace es llamar a Jaimito para cotejar en el cuaderno. Contó las palabrotas y le dice: 

- Hijo mío, has proferido 99 palabrotas en este mes. ¡Es terrible! Tu mamá te descontará $ 9,90 de tu mesada.
- Está bien; vamos a arreglar eso -dice Jaimito, sin disimular su enojo-. 

Saca $10,00 de su monedero y se los entrega al padre.
- Pero... -dice el padre- no tengo diez centésimos de cambio, ¿cómo hacemos?
- Ningún problema -dice Jaimito - se va al carajo, y quedamos a mano.

Una vez llega Jaimito con su mama y le dice:
- Mamá, mamá, eres una mentirosa.
La mama le pregunta:
- ¿Por qué dices eso, Jaimito?
- Porque me dijiste que mi hermanito era un angelito.
La madre dice:
- Sí, Jaimito, tu hermanito es un angelito.
- ¡No, no es cierto!
Entonces la madre le pregunta por qué y Jaimito le dice:
- Porque lo tiré por la ventana y no voló.

El profesor de matemáticas: 
- ¡¡Estoy indignado!! ¡Más del 80% de la clase no pasó el examen! 
Jaimito se ríe y dice desde atrás del salón:
- ¡Ja, ja , ja...! ¡si ni siquiera somos tantos...!

La maestra de Jaimito está tan harta de él, que un día le dice: 
- ¡Jaimito! ¡Quisiera ser tu madre por dos o tres días, a ver si puedo mejorar tu educación! 
- ¡Está bien, señorita! Hablaré con mi papá, pero por lo que dice de usted, ¡él estará muy contento! 

- Jaimito, espero no sorprenderte copiando en el examen...
- Yo también, Maestra, yo también...

En clase de biología, el profesor pregunta:
- ¡A ver Jaimito!... ¿cuántos testículos tenemos nosotros?
- ¡Cuatro, profesor! -contesta sin titubear.
- ¿Cuatro? ¿Usted está loco?
- Bueno... por lo menos de los dos míos estoy seguro.

Llega Jaimito donde está su papá y le dice:
- Papi, mis calificaciones.
- Que un 6, tanto que me esfuerzo trabajando para esto; esto se merece una paliza.
- No hay problema, yo te digo dónde vive la profesora.

- A ver Jaimito, 2 pronombres. 
- ¿Quién? ¿Yo?
- Muy bien, ¡Aprobado!

Una profesora de secundaria les recuerda a sus alumnos que el examen final será al día siguiente. Les dice que no habrá excusas admisibles para no presentarse, a excepción de una severa enfermedad, o la muerte de algún familiar directo. Entonces Jaimito, en el fondo del salón, pregunta por lo bajo: 
- ¿No podemos faltar por fatiga sexual extrema? 
La clase entera hace su mejor intento para contener las risas (con poco éxito). Cuando el silencio volvió al salón, la profesora sonrió simpáticamente a Jaimito, sacudió su cabeza, y dulcemente le contestó su pregunta:
- No, no es una excusa, en ese caso, escriba con la otra mano. 

- Jaimito ¿Por qué tan tarde?
- Por las señales de tráfico en la calle.
- ¿Cuáles señales?
- Las que dicen: "Escuela adelante, vaya despacio".

En un examen de matemáticas, Jaimito escribió en el cuello de la camisa todas las tablas de multiplicar...
-Jaimito, ¿cuánto es 6 por 6?
Jaimito mira en el cuello disimuladamente y dice: 
- Son 36.
- ¿Y 7 por 9?
- Son 63.
El profesor desconfiando pregunta:
- ¿Cuánto es 100 por 100?
Y Jaimito desesperado empieza a buscar por todo el cuello hasta que se encuentra con la etiqueta de la camiseta y dice:
- ¡¡¡100 por 100 es algodón!!!

Jaimito vuelve a casa y al entrar, ve a su madre con un hombre que no conoce desnudos en la cama, se esconde en el armario para observar lo que hacen. En esto que el marido de la mujer llega también antes de hora, y la mujer mete a toda prisa a su amante en el armario donde estaba estaba su hijo.
- Está muy oscuro aquí dentro. dice Jaimito.
El hombre contesta sorprendido:
- Sí, así es.
- Tengo un balón de fútbol.
- Ahá, muy bien.
- ¿Quieres comprarlo?
- No, gracias.
- Mi padre está ahí fuera.
- De acuerdo. ¿Cuánto pides por él?
- $ 500.
- Un poco caro, pero de acuerdo.
- Ah, también tengo unos guantes de golero.
- ¿Cuánto pides por ellos?
- $ 500.
- De acuerdo.
Pocos días más tarde, el padre le dice a Jaimito:
- Trae la pelota y los guantes de golero que vamos al jardín a jugar un rato.
- No puedo, los he vendido.
- Por qué precio?
- $ 1000.
El padre contesta:
- Es terrible aprovecharse de un amigo... Ese precio es exagerado. Hoy vamos a la iglesia para que te confieses.
Juntos se dirigen a la iglesia, y una vez allí el padre mete Jaimito en el confesionario.
- Está muy oscuro aquí dentro. dice Jaimito.
Enojado el cura le dice:
- No me vengas de nuevo con ese cuento.

De regreso de un viaje, la mamá le pregunta a Jaimito de cuatro años:
- ¿Y? durante mi ausencia, ¿estuvo todo bien por acá?
- Sí mamá; muy bien; solamente un día, que hubo una tormenta muy fuerte, a mí me dio miedo y papá se vino a dormir con "yo"...
- ¡Conmigo Jaimito! lo corrige la empleada.
- No María; eso fue el sábado; yo estoy hablando del domingo, cuando llovió.

- Papá los mosquitos no me dejan dormir, ¡me están picando!
- Bueno hijo, apaga la luz y duerme. 
Jaimito apaga la luz y de pronto entra en su habitación una luciérnaga.
- ¡Papá, ahora me están buscando con una linterna!

Un día Jaimito le dice a su papá:
- Papá, dame un vaso con agua.
El papá se lo da, y al poco rato regresa y le pide otro y el padre contesta:
- Pero cómo si ya te he dado cinco con éste.
- ¡Es que se está quemando mi cuarto!

- Papá, papá, vinieron a preguntar si aquí vendían un burro.
- ¿Y que les dijiste, Jaimito?
- Que no estabas.

- Mamá, mamá, en la escuela me dicen que estoy loco.
- ¿Quién hijo, quién?
- Las ardillas mamá, las malditas ardillas.

Jaimito estaba con su mejor amigo y mira el calendario y dice:
- Hace 15 días que mi tío descansa en paz.
Al oír esto el amigo le dice:
- Oye, ¿por qué no me dijiste nada sobre la muerte de tu tío?
- ¡Bueno, mi tío está vivo, la que murió fue mi tía!

Una vez la mamá de Jaimito había tenido gemelos por lo cual su papá le dice:
- Dile a la maestra que no vas a ir está semana a la escuela.
- Sí papá, contestó Jaimito.
Cuando regresó Jaimito de la escuela, el papá le preguntó:
- ¿Qué te dijo la maestra?
- Que muchas felicidades por el bebé.
Por lo que el papá le dice muy enojado:
- ¡Que no le dijiste que eran dos!
- No, guardé el otro para la semana que viene.

La maestra le dice a los niños:
- Vamos a ver qué buenas acciones han hecho durante el fin de semana. Por ejemplo tú, Claudio.
- Bueno maestra, yo ayudé a una viejita a cruzar la calle.
- ¡Muy bien! A ver Ezequiel, ¿tú qué hiciste?.
- Yo le regalé ropas a un mendigo y luego le di de comer.
- ¡Muy bien!, A ver Jaimito, ¿y tú qué hiciste?
- ¡¡Yo le evité una paliza y una violación a una señorita!!
- ¡Bueno, eso está muy bien!, y ¿cómo lo hiciste?
- ¡¡... y al final la convencí hablando...!!

En el consultorio del psiquiatra: 
- Doctor, por favor ayúdeme, mi hijo fuma marihuana. 
- Señora no se preocupe, es frecuente en los adolescentes. 
- Pero doctor, mi hijo tiene 8 años. 
- ¿Cómo? Hágalo pasar de inmediato y Ud. espere afuera. 
Entra Jaimito con una actitud desafiante. 
- ¿Es verdad lo que me dice tu madre? ¿Vos fumas marihuana?.
- Sí. 
- ¿Pero cuándo empezaste?
- La primera vez que tuve relaciones sexuales. 
- ¿Y eso cuando fue?
- Como me voy a acordar. Con la borrachera que tenía. 
El doctor dice: 
- Tú eres un niño muy malo, tremendo, grosero, mal educado, agresivo. 
La madre escucha ruidos muy fuertes en la habitación y sale el doctor con la bata rota, la cara llena de sangre, y lo pregunta: 
- ¿Qué paso doctor? 
- Ya tengo la solución a sus problemas. 
- ¿Cuál es, doctor? 
- Tienen que mudarse de casa hoy mismo. 
- ¿Mudarnos doctor, hoy mismo? 
- Sí, mudarse, pero eso sí, no le digan a su hijo a dónde. 

Llega Jaimito a su casa después del colegio, y su papá le pregunta cómo le había ido.
- ¡Mal!
- ¿Por qué?
- ¡Porque nadie le entiende a esa maestra loca!
- ¿Por qué?, Explícame bien.
- Ella nos dice que hagamos una cosa y después resulta que está mal.
- ¿Cómo es eso?
- Me dijo que escribiera en el pizarrón tres palabras graves.
- Y no pudiste.
- Sí, sí claro que pude, pero dice que eran tan graves que me expulsó del colegio.

- A ver chicos, díganme nombres de ciudades que se puedan comprender con gestos.
Levanta la mano Susanita y empieza a aplaudir, y luego dice:
- Las Palmas.
- Muy bien, Susanita.
Levanta la mano Robertito y empieza a retorcerse como loco y se agarra la panza. Luego se levanta y dice:
- Dolores.
- Muy bien, Robertito, a ver, Jaimito, hace tu demostración.
Jaimito comienza a acariciarse con gestos obscenos.
- Niño, no me digas que con esas obscenidades me vas a decir el nombre de una ciudad.
- Sí, señorita, Saragoza.

La maestra le dice a Jaimito:
- Mira, ¡ya te he dicho muchas veces que la palabra invierno no se acentúa!
- Sí, yo esta mañana escuché en la radio que desde esta misma semana el invierno comenzaría a acentuarse.

Jaimito le dice a su tía "fea", entonces el papá le dice que él no le debe decir así a los mayores y mucho menos a su tía.
- Anda, hijo, y dile a tu tía que lo sientes.
Muy obediente, fue donde su tía y le dijo:
- Tía, lamento que seas fea. 

- Juancito, dime una frase con rima. 
- Sí profesor. Ayer fui a juntar almejas y me llegó el agua hasta las orejas. 
- Muy bien, a ver, ahora tú Jaimito. 
- Ayer fui a juntar mejillones y me llegó el agua hasta las rodillas. 
- Pero, muchacho, eso no rima.
- ¡Sí! espere a que suba la marea. 

La profesora a Jaimito: 
- ¿Podrías ir de Montevideo a Canelones en coche y volver en 3 horas? 
- No. 
- ¿Por qué? 
- Porque no tengo coche. 

Jaimito le pregunta a la mamá: 
- ¿Mami, a mí quién me trajo a este mundo?
- ¡La cigüeña mi amor!
- ¿Decime y a ti quién te trajo a este mundo?
- ¡La cigüeña!
- También, ¿a la abuela la trajo la cigüeña?
- Sí, mi amor.
- Decime, ¿cuántos años hace que en esta familia no tienen relaciones sexuales?

Jaimito y Luisito mirando un parto por TV. están viendo cuando el doctor saca al recién nacido y le da una palmada para hacerlo llorar.
- Jaimito, ¿viste cómo le dio el doctor al bebe? 
- ¿Qué querés? ¿no viste dónde estaba escondido?

Era vísperas de navidad, su madre recién volvía de hacer las compras cuando va Jaimito y le dice a su madre:
- Mamá, cuando te fuiste a hacer las compras, papá se fue al cuarto de la criada, se bajó los pantalones y entonces la..
- Espera, hijo, lo que vas a hacer es contarlo esta noche durante la cena, cuando también esté tu padre y toda la familia presente.
Esa noche está toda la familia presente alrededor de la mesa prontos para la cena de navidad, cuando la mamá se para y dice:
- ATENCIÓN, ATENCIÓN, que Jaimito quiere decir algo.
Los abuelos, tíos y tías pensaron que Jaimito iba a contar chistes, o cantar.
- Esta mañana, cuando mi mamá se fue a hacer las compras, papá se fue al dormitorio de la criada, se bajó los pantalones y entonces la ...la ... este la..., mamá, ¿cómo se llama eso que haces todos los días con el vecino de enfrente cuando papá está trabajando?

- Jaimito, ¿cuánto es 5+4?
- ¡¡¡¡¡OCHO!!!!!
- ¿Cómo ocho? 
- Pero bueno, ¿Ud. qué quiere? ¿Velocidad o precisión?

- Abuelita, abuelita, mostrame el pie que papá dice, que casi tenés en el cementerio.

- Mami, una niña como yo... ¿puede tener hijitos?
La mamá sonríe por la ingenuidad de su hija y responde:
- No hijita, claro que no.
- ¡Que suerte!, Jaimito tenía razón. 

En la clase de ciencias naturales, la maestra les enseñaba a los niños las partes de la flor, cuando el director de la escuela entra y pide permiso para quedarse a ver cómo daba la clase la maestra. Encuentra un lugar junto a Jaimito y se sienta. La maestra continuó dando la clase y Jaimito como siempre estaba haciendo de las suyas. La maestra muy molesta le dijo:
- ¡A ver Jaimito!. Ya estuvo bien, si no sabes cómo se llama la flor de la que estoy hablando te sales...
- ¿Esa maestra?
- Sí. Esta.
- Le puedo decir las que quiera maestra.
- Qué me digas esta...
Al agitar la flor ésta cae al piso, la maestra se agacha y la recoge.
- Entonces Jaimito ¿sabes o no?
- Sí maestra. Se llama ¡qué flor de piernas!
- ¿Quééé? ¡Jaimito!, eres realmente un grosero.
Jaimito se da vuelta, mira al director de la escuela y le dice: 
- ¡Si no sabe! ¿Para que sopla?

Los padres de Jaimito ya estaban cansados de que el pequeño les interrumpiera en los momentos más inoportunos mientras hacían el amor. Al fin, al padre se le ocurre una solución: 
- Mira, Jaimito, tu mamá y yo vamos a hablar de nuestras cosas aquí al lado, en nuestra dormitorio. Sé un niño bueno, asómate a la ventana y vete contándonos lo que veas, ¿sí?
El nene comienza: 
- Hay una señora paseando a su perro... un autobús rojo está pasando... los vecinos de enfrente están teniendo sexo otra vez.
- ¿Cómo sabes tú eso?
- Es que su hijo pequeño también está asomado a la ventana ¡haciéndose el tonto como yo! 

Jaimito se puso una moneda en la boca y por accidente se le atoró en la garganta, desesperado y ahogándose dice: 
- ¡Llamen al Pastor!, ¡Llamen al Pastor!, ¡Háblenle al Pastor!
La madre inmediatamente telefonea al Pastor y éste viene de inmediato. Ve lo que está pasando y aprieta el estómago de Jaimito y la moneda sale. Luego el Pastor pregunta: 
- Jaimito, ¿estabas tan asustado que me mandaste llamar a mí? 
- No es que mi mamá dice que los pastores son buenísimos para sacar dinero a la gente. 

- Gracias, tío, por tu regalo. 
- Eres muy atento, Jaimito, pero no vale la pena. 
- Es lo que yo decía; pero mamá me ha dicho que te diera las gracias de todas formas. 

- Abuelita, cierra los ojos.
- ¿Y por qué quieres que cierre los ojos, Jaimito?
- Porque papá dijo que, cuando vos cierres los ojos, seremos felices.

Va pasando una carroza fúnebre y Jaimito corre detrás llorando y gritando:
- ¡Papá, espérame, por qué te fuiste, espérame que yo me quiero ir contigo!
Y la gente comentaba: 
- Pobre niño, quedó huérfano, qué lástima, pobrecito, qué dolor.
El niño seguía gritando: 
- ¡Papá, papá llévame contigo, papito no me dejes!
En eso la carroza fúnebre se detiene y se baja el chofer muy enojado y grita: 
- Jaimito, apúrate y súbete antes que te dé un golpe. 

- Tía, ¿no trajiste tu cacatúa?
- No Jaimito, yo no tengo ninguna cacatúa.
- Entonces, ¿por qué mi papá le dijo a mi mamá, siempre vendrá la cacatúa de tu hermana? 

Jaimito se tragó una moneda y no paraba de llorar pensando que se iba a morir. Su papá tratando de calmarlo, acercó su mano a la oreja del niño, hizo un gesto como de magia y con una moneda en la mano le dijo:
- Mira, ya la saqué.
Jaimito asombrado, rápidamente le arrebató la moneda de la mano y se la tragó diciéndole:
- ¡¡¡Hazlo de nuevo papi!!! ¡¡¡Hazlo de nuevo!!! 

- Papá...
- ¿Hummmm?
- ¿Cómo es el femenino de sexo?
- ¿Qué?
- El femenino de sexo.
- No tiene.
- ¿Sexo no tiene femenino?
- No.
- ¿Sólo hay sexo masculino?
- Sí. Es decir, no. Existen dos sexos. Masculino y femenino.
- ¿Y cómo es el femenino de sexo?
- No tiene femenino. Sexo es siempre masculino.
- Pero tú mismo dijiste que hay sexo masculino y femenino.
- El sexo puede ser masculino o femenino. La palabra "sexo" es masculina. El sexo masculino, el sexo femenino.
- ¿No debería ser la sexa?
- No.
- ¿Por qué no?
- ¡Porque no! Disculpa. Porque no. Sexo es siempre masculino.
- ¿El sexo de la mujer es masculino?
- Sí. ¡No! El sexo de la mujer es femenino.
- ¿Y cómo es el femenino?
- Sexo también. Igual al del hombre.
- ¿El sexo de la mujer es igual al del hombre?
- Sí. Es decir... Hay sexo masculino y femenino, ¿cierto?
- Sí.
- Son dos cosas diferentes.
- Entonces, ¿cómo es el femenino de sexo?
- Es igual al masculino.
- ¿Pero no son diferentes?
- No. Sí. Pero la palabra es la misma. Cambia el sexo, pero no cambia la palabra.
- Pero entonces no cambia el sexo. Es siempre masculino.
- La palabra es masculina.
- No. La palabra es femenina. Si fuera masculino sería el palabra.
- ¡Basta! Anda a jugar.
El muchacho sale y la madre entra. El padre comenta:
- Tenemos que vigilar al gürí...
- ¿Por qué?
- Sólo piensa en gramática.

Una chica se pintaba delante de un espejo y Jaimito le pregunta: 
- Tía, ¿por qué haces esto? 
- Para estar más linda.
- ¿Y cuándo hace su efecto? 

La mamá reprende a Jaimito:
- ¿Por qué le diste una pedrada a Rubencito? Me hubieras hablado a mí.
- ¡Nooo mamá!, Tú tienes muy mala puntería.

- Jaimito, ¿le cambiaste el agua a los peces? 
- ¡No! porque todavía no se terminan de tomar la que les puse la semana pasada.

La maestra la pregunta a Jaimito:
- ¿Cómo mató David a Goliat?
- Con una moto.
- ¿Pero qué dices Jaimito?,¡Fue con una onda!
- Ah, ¿pero quería usted saber la marca?

- ¿Jaimito, ¿quién fue la madre de Moisés?
- La hija del Faraón.
- Te equivocas, ella tan sólo lo encontró en el Nilo, flotando en una canasta y lo adoptó.
- ¿Usted también se va a creer el cuento que inventó ella?

Jaimito vuelve de la escuela:
- ¡Papá, papá, hoy casi me saco un 10!
- ¡Bárbaro!... pero ¿por qué 'casi'?
- Porque se lo pusieron al nene del banco de al lado. 

Jaimito hablando con un amigo suyo:
- ¿Que le vas a pedir a los Reyes Magos?
- Un tren eléctrico, un coche de juguete... ¿vos?
- Un tampax.
- Y eso, ¿qué es?
- Bueno, no sé exactamente, pero tiene que ser alucinante, porque podes correr, nadar, saltar, caerte... y no te pasa nada. 

En la escuela Jaimito presume ante sus amiguitos de saber quién inventó los preservativos.
- ¿Quién inventó los preservativos?
- Los reyes magos.
- No puede ser.
- Sí, mi papá me dijo que los reyes llegaron con regalos y con dones.

Un día Jaimito vuelve del colegio y dice a su mamá:
- Mami, hoy en el colegio me castigaron por algo que no hice.
La mamá exclama:
- Pero eso es terrible. Mañana voy al colegio a hablar con tu maestra por esto. A propósito, ¿qué es lo que no hiciste por lo que te castigaron?
- Mis tareas.

- Jaimito, ¿cuáles son los reyes godos?
- Isabel y Fernando, señorita.
- ¿Y entonces los reyes católicos?
- Melchor, Gaspar y Baltasar.
- Y entonces ¿los reyes Magos?
- Los padres, señorita, los padres.... 

La profesora reparte las notas, y Jaimito protesta :
- Pero bueno, ¿por qué me suspende a mí y le pone un sobresaliente a mi compañero, si los dos tuvimos nueve preguntas iguales en el examen?
- Sí, Jaimito, la diferencia está en que tu compañero contestó en la décima pregunta "no sé", y tú pusiste "yo tampoco". 

- Jaimito, dame un ejemplo de dilatación debido al calor.
- Hummm.... en verano los días son más largos. 

El compañero de Jaimito se ha quedado dormido, y el profe le dice:
- Jaimito, despierta a tu compañero.
- Anda ya, usted le ha dormido, usted le despierta... 

- Jaimito, dime, ¿qué es un tren? 
- Una cosa muy larga y con pelos.
El profesor extrañado le dice: 
- ¿Y cómo es eso?
- Es que mi madre dice siempre que coge el tren por los pelos...

En el colegio de Jaimito había un cura al que le gustaba hacer alguna pregunta de religión a los niños que se iban a confesar, para que además de confesarse aprendiesen algo. Un día va Jaimito con un amigo suyo a confesarse, y el cura le dice:
- Oye, Jaimito, ¿tú sabes dónde está Dios?
Entonces Jaimito se levanta, echa a correr, y al pasar al lado de su amigo le dice:
- Oye, vámonos, que el confesor ha perdido a Dios y le quiere echar la culpa a alguien... 

- A ver, Jaimito, ¿qué me dices de la muerte de Napoleón?
- Que lo siento mucho, señorita....

La mamá de Jaimito le dice: 
- Jaimito, ¡aléjate de la jaula del león!
- No te preocupes, mamá. No le voy a hacer nada.

- Jaimito, ¿serías tan amable de decirme cuál es la diferencia entre la ignorancia y la indiferencia? 
- ¡¡No sé y no me importa!!

Están en el colegio Jaimito y sus amigos todos en la misma aula y llega el profesor de arte diciendo: 
- Alguien dígame cómo se hace el verde. 
- Muy fácil, mezclando el azul y el amarillo. 
- Muy bien, Susana, a ver Pedrito, ¿cómo se hace la púrpura? 
- Fácil profesor, mezclando el rojo y el azul. 
- Bien. Bueno la campana suena en unos minutos, así que veamos, Jaimito tú no te me escapas, dime como se hace el café? 
- Muy fácil profesor, con agua hirviendo y azúcar a gusto. 

En la clase la profesora manda a los alumnos escribir una carta como si fueran el presidente, todos se ponen a escribir excepto Jaimito. La profesora le pregunta: 
- Jaimito, ¿Por qué no estás escribiendo la carta?
- Porque estoy esperando a mi secretaria.

La maestra en clase de anatomía le pregunta a Juanito: 
- Dime 2 partes del cuerpo humano que empiecen por la letra c. 
- Cara, y cuello. 
- Albertito, dime 2 partes del cuerpo humano que empiecen por la letra p.
- Pues, piernas y pelos. 
- Jaimito, dime 2 partes del cuerpo humano que empiecen por la letra z.
- ¿Con la letra z ? ¡Ya sé! Las zuñas y las zejas.

- Jaimito, ¿cómo has salido en el examen?
- Pues creo que muy bien. Contesté todo.
- ¿Y cómo era tu examinador?
- Delgado, alto calvo y muy piadoso; una buena persona.
- ¿Y por qué dices que era piadoso?
-P orque cada vez que yo respondía, levantaba los ojos al cielo y decía con todo sentimiento: "¡Señor! ¡Señor!"

- Jaimito, si en un bolsillo tienes $1.000 y en el otro $850, ¿qué es lo que tienes en total?
- ¡Bueno! tendré los pantalones de otro.

En clase le dice la profesora a Jaimito:
- A ver, Jaimito. Dime el presente de indicativo del verbo "nadar".
A lo cual responde el niño gritando:
- YO NADO, TU NADAS, EL NADA...
- Jaimito, más bajo, más bajo...
- Yo buceo, tú buceas, él bucea...

Es el primer día de colegio de Jaimito, y como estaba muy nervioso su madre le dice que diga lo siguiente:
- Cuando te pregunte cuántos años tienes le dices que 6 añitos, cuando te pregunte el nombre le dices Jaimito, y si te pregunta si sabes leer, le dices que un poquito.
Jaimito ya está en el colegio y la profesora le pregunta:
- ¿Cómo te llamas?
Y Jaimito muy nervioso contesta en el orden que le había dicho su madre, responde:
- 6 añitos.
- ¿Cuántos años tienes?
- Jaimito.
- ¿Me estás tomando el pelo?
- Un poquito. 

La profesora está hablando a sus alumnos:
- Voy a hacer dos preguntas, pero el que conteste bien la primera, no deberá contestar la segunda. A ver, ¿cuántos pelos tienen los caballos en el lomo?
Y Jaimito responde rápidamente:
- Sesenta y dos mil, quinientos treinta y cinco.
- ¿Y tú cómo puedes saberlo?
- ¡Ah! No vale, esa es la segunda pregunta. 

Jaimito va con su madre a casa de una amiga de ésta para ver a su hijo que ha nacido sin orejas. La madre, temerosa de su hijo le advierte que no meta la pata. Jaimito no dice ni una palabra hasta que la amiga de su madre le pregunta:
- Jaimito, ¿por qué tú no dices nada?
- Pídale a Dios que Juancito no quede ciego.
- No, él no tiene nada en su vista, será el oído, ¿no?
- No, la vista, porque si se queda ciego, dónde se cuelga los lentes. 

Jaimito sabía que el profesor era un bebedor, y un día, el profesor estaba haciendo preguntas sobre los valores nutritivos de los alimentos:
- José: nombre algún alimento.
- La pera, profesor.
- Bueno, más o menos. 18 puntos. A ver María, nombre algo de bastante alimento.
- La carne vacuna.
- Muy bien. 30 puntos. Jaimito, dime algo que alimente bastante a uno.
Y Jaimito, responde:
- La cerveza, profesor.
- Muy bien, 29 puntos. ¡Y no te pongo 30 porque te faltó decir que tenía que estar bien fría! 

- Jaimito, lávate bien que esta noche viene a cenar tu abuela.
- ¿Por qué, si no me van a cocinar a mí?

- Mama, Jaimito me ha mordido la oreja. 
- Jaimito, deja en paz la oreja de Anita. 
- ¡¡Jaimito!! ¡¡Dejala en paz, te digo!! Muy bien, Jaimito, ¡¡dame esa oreja!!


- Jaimito, ¿vos rezas antes de comer?
- No, maestra. Mi mamá no cocina muy bien, ¡pero no es para tanto!

- A ver, Jaimito. Si yo digo "estoy buscando marido", ¿en qué tiempo estoy hablando?
- En tiempo perdido, maestra. 

Una vez la maestra estaba escribiendo en la pizarra y se le cae la tiza. 
Se agacha a recogerla y, como tiene una mini-falda, los alumnos se ríen.
La maestra dice:
- Quien haya visto algo estará suspendido. 
Mira a uno y le pregunta:
- Tú, ¿qué viste?
- Yo vi las pantorrillas.
- Un mes suspendido! Fuera!
A otro estudiante:
- Tú, ¿qué viste?
- Yo vi los muslos.
- Dos meses suspendido! Fuera!
A otro estudiante:
- Tú, ¿qué viste?
- Yo vi una parte de una nalga.
- Tres meses suspendido! Fuera!
A Jaimito:
- Y tú, Jaimito, ¿qué viste?
- Bueno, muchachos, nos vemos el año que viene.

- Maestra, cuando termina de hacer el amor con su novio, ¿le da las gracias?
- Ay, Jaimito... que cosas decís...
- ¿Le da las gracias o no?
- Bueno... no, no le doy las gracias.
- Entonces, ¿qué es educación sexual?

En el colegio: 
- Jaimito, conjuga el verbo andar. 
- Yo, yo,...., yo, ..... yo ando....Tú, .. esto, tú andas..... 
- ¡Más deprisa! 
- El corre, nosotros corremos, ellos corren. 

Un día Jaimito le dice a su padre:
- Papá, cuando yo sea grande quiero ser p....
- No hijo, cuando seas grande lo más conveniente es que te cases con una mujer y formes una familia.
- No papá, yo cuando sea grande quiero ser p..., insiste el hijo.
- No hijo, yo me casé con una mujer y formé una familia, tu abuelo se casó con una mujer y formó una familia, vos tenés que hacer lo mismo,- le replicó el padre un poco más impaciente.
- Pero papá, yo quiero ser p..., seguía insistiendo el hijo.
- No hijo, vos no vas a ser p..., le gritó el padre perdiendo la paciencia.
- Sí papá, quiero ser p..., yo voy a ser p..., le seguía diciendo el hijo.
Y el padre pierde la paciencia y le da una paliza terrible con el propósito de sacarle esas ideas al hijo.
Y cuando termina el pobre Jaimito le dice:
- Bueno papá, ¿entonces puedo ser el pato Donald? 

Jaimito le pregunta al abuelo:
- Abuelito, ¿Susanita puede quedar embarazada?
- ¡Jaimito!, ¿Cuántos años tiene Susanita?
- Como yo, cuatro.
- Pero no, mijo, como va a quedar embarazada.
- ¡Con el verso del aborto me hizo vender el triciclo! 

En una escuelita rural, todos los alumnos llegan tarde a clase. La maestra les pregunta:
- A ver Jorgito, ¿por qué llegaste tarde?
- Y, porque cuando venía, mi caballo se tropezó con una piedra y se cayó y tuve que venir caminando.
- ¿Y vos Pedrito?
- Y, yo venía en el caballo y apareció una piedra y...
- ¿Y vos Raulito?
- Lo mismo, señorita.
- ¿Y vos Jaimito?, y no me digas esa del caballo porque yo sé que vos no tenés caballo.
- No señorita, a mí me trajo mi papá en auto, pero con tantos caballos tirados por el camino... 

Jaimito estaba escribiendo una carta al niño Jesús en vista de la proximidad de la navidad:
"Estimado niño Jesús, me he portado muy bien este año, por favor haz que me regalen una bicicleta y un videojuego. Atentamente, Jaimito."
Dobla la carta, la pone en un sobre, la lleva a la sala para ponerla debajo del árbol de navidad, junto al árbol se encontraba una pequeña estatuilla de la Virgen María. Cuando va a poner la carta, Jaimito mira la estatua, se arrepiente, da la vuelta y regresa a su cuarto. Rompe la carta y escribe una nueva:
"Estimado niño Jesús, es cierto que no me he portado tan bien este año pero creo que por las acciones buenas me merezco un videojuego y una bicicleta. Atentamente Jaimito."
Nuevamente dobla la carta la pone en un sobre y se va hacia la sala a ponerla debajo del árbol navideño, al llegar ve a la estatua de la virgen, da la vuelta y regresa a su cuarto, rompe la carta y vuelve a escribir una tercera versión de la misma:
"Estimado niño Jesús: es verdad me he portado mal este año pero yo sé que si me regalas un videojuego y una bicicleta, será suficiente incentivo para portarme bien el próximo año, Atentamente Jaimito."
Dobla la carta va a la sala y nuevamente mira fijamente a la estatua, da la vuelta y regresa a su cuarto, muy enfurecido destroza la carta, de pronto los ojos se le iluminan de felicidad, sale corriendo del cuarto hacia la sala, toma la estatua de la Virgen María, la trae de regreso a su cuarto, le cubre los ojos y la boca con cinta adhesiva, la envuelve con trapos, la ata con cadenas, la mete en un baúl, se sienta muy cómodamente con una sonrisa encima del baúl y escribe nuevamente una carta que dice así:
"Niño Jesús, si querés volver a ver a tu madre con vida, dame un videojuego y una bicicleta, Jaimito." 

- A ver Jaimito, ¿qué vas a hacer cuando seas tan grande como yo?
- Supongo que dieta, mamá. 

El padre de Jaimito le regala, para su cumpleaños, un carrito de bomberos.
El niño se pone a jugar y ata el carrito a la cola de su perrito.
El padre, viendo semejante injusticia dolorosa, le dice:
- Jaimito querido, si ataras el carrito al cuello del perro, seguramente llegarías más rápido a apagar el fuego.
- Sí, pero... ¿y la sirena? 

Jaimito y su papá van caminando por la calle y se encuentran un billete de lotería.
- Papi, ¿qué pasa si ganamos? -pregunta Jaimito muy alborotado.
- ¡París! ¡Champagne! ¡Mujeres! -se entusiasma el padre.
- Papá... ¿ y si no ganamos?
- Montevideo, cerveza... tu mamá.

Están en clase y la maestra le pregunta a Jaimito, 
- Jaimito, ¿por qué estas a favor del socialismo?
y Jaimito le responde, 
- Porque el socialismo está a favor de una sociedad sin clases.

Jaimito llega feliz del colegio y le dice a su mamá:
- Mamá, mamá, ¡aprendí a escribir!
La mamá le dice:
- ¿Y qué escribiste?
Jaimito responde:
- Cómo voy a saberlo, si todavía no he aprendido a leer.

Está Jaimito en su casa y su papá lo manda a comprar dos botellas de ginebra. Cuando va camino a la venta se encuentra con un desfile de modas, corre a su casa y le dice a su papá:
- ¡Papá, papá!, Acabo de ver un desfile de moda, y estaba miss Venezuela y era linda, y estaba miss Puerto Rico y era linda, y miss Guatemala era hermosa...
Y le dice su padre:
- ¿Y mis ginebras?
- ¡Esa no la vi!

Viene la mama de Jaimito y muy enojada le dice: 
- ¿Por qué le pegaste a tu hermana con la silla?
- Porque el sofá era muy pesado.

Regresa Jaimito de la iglesia con cara de preocupación, su mamá lo ve por lo que le pregunta:
- ¿Pero Jaimito qué te pasa?
- Es que vengo de confesarme, y el padre me ha pedido de penitencia rezar 3 padres nuestros.
- ¿Y cuál es el problema?
- ¡Es que solo me sé uno!

La profesora dice:
- Pablito venía para la escuela, pisó una cáscara de banana y se cayó y se quebró una pierna.
- ¿Qué hay que aprender de esto, Jaimito?
- ¡Que no hay que venir a la escuela!

Jaimito estaba en el salón de clase con sus compañeros, como la profesora no llegaba, todos los alumnos comenzaron a hacer alboroto. Cuando llegó la profesora vio el desorden que había y comenzó a interrogar a los niños.
- Juanita, ¿Qué has hecho tú?
- Yo dibujé en la pizarra.
- Pedrito, y tú, ¿Qué hiciste?
- Yo tiré mi pupitre contra el suelo.
- Jaimito, y tú, ¿Qué hiciste?
- Yo tiré serpentina por la ventana.
- Caramba, aprendan de Jaimito que no es un malcriado como ustedes.
Pero al pasar unos minutos, tocan la puerta de la clase y entra una niña toda golpeada, la profesora le pregunta: 
- ¿Quién eres?
- Yo me llamo Serpentina.

- Jaimito, ¿por qué haces los números tan pequeños? 
- Para que se noten menos los errores, maestra.

Iba Jaimito paseando por la calle con un tarro de mermelada en la mano y se encuentra con un amigo:
- Hola Jaimito, ¿me das un poco de mermelada?
- No puedo, porque una mitad es mía y la otra de mi hermano. 
-P ues dame de la tuya.
- No es posible, porque la mía es la de abajo.

Jaimito le escribe la carta a Santa Claus, y le dice: 
-Santa Claus, este año te voy a pedir una bicicleta como te la pedí el año pasado, pero esta vez te voy a especificar bien la dirección de mi casa, porque el año pasado se la dejaste al muchachito del frente de mi casa y tuve que agarrarlo a patadas para quitársela. 

En la escuela, le dijo el maestro a Jaimito: 
- ¿Cómo se llamaban los primeros habitantes de la tierra? 
- Gómez y Pérez. 
- ¿Cómo dices? 
- Sí, porque en el paraíso terrenal dijo la serpiente: "Si Gómez de este fruto, Perezerás". 

- Jaimito, ¿qué es el arte? 
- Helarte es morirte de frío. 

Jaimito, muy serio, anuncia a sus padres: 
- Me voy de caza. 
- ¿Sin escopeta? 
- No, me voy de caza para ziempre. 

- Mamá, hoy en el colegio hemos aprendido a hacer explosivos. 
- Muy bien, Jaimito. ¿Y mañana qué aprenderás en el colegio? 
- ¿Qué colegio? 

En la clase de Jaimito estaban estudiando el sentido de diversas frases hechas. Tras explicar el significado del refrán "Madre hay una sola". El maestro, para ver si los alumnos lo han entendido, dice: 
- A ver, Pedrito. Haz una breve narración que incluya la frase "Madre hay una sola". 
- Estaba yo enfermito en la cama, con mucha fiebre, y vino mamá, me dio un vaso de leche caliente con una aspirina, me besó en la frente, y yo pensé: "Madre hay una sola". 
- Muy bien. Ahora tú, Carlitos. 
- El pasado domingo, mi mamá me llevó a la playa, jugó conmigo, construimos juntos un castillo en la arena, mientras yo pensaba: "Madre hay una sola". 
- Excelente, ahora tú, Jaimito. 
- Estaba solo en casa, como siempre, cuando llegó mi madre borracha, como siempre, acompañada de un amante distinto, como siempre, y me gritó: "Eh hijo, tráenos dos cervezas". 
- Y yo fui a la nevera, miré y le dije: "Madre hay una sola". 

Suena el teléfono. y Jaimito lo coge. 
- Hola, hijo. ¿Está mamá? 
- Está en la cama. 
- ¿En la cama? ¿Sola o acompañada? 
- Acompañada. 
- Pues mira: haz todo lo que yo te diga. Toma un cuchillo del primer cajón de la cocina y con él, mata a mamá y al señor que lo acompaña. 
Al cabo de unos minutos, cumplida la misión, Jaimito se vuelve a poner al teléfono. 
- ¿Has hecho todo lo que te he dicho? 
- Sí. 
- ¿Está el cuchillo ensangrentado? 
- Sí. 
- Pues ahora hay que hacer desaparecer el arma. Tíralo a la piscina. 
- ¿Piscina? ¿Qué piscina, me hablas? 
- ¡Uy! ¿Entonces este no es el 302 04? 

Un padre va a quejarse al padre de Jaimito.
- Mire, vengo a decirle que su hijo le sacó la lengua al mío.
- Bueno Don, no sea delicado, eso son cosas de niños.
- Cosa de niños. ¿Y ahora quién le para la hemorragia?

Jaimito recién aprendió a andar en bicicleta, y muy entusiasmado da la vuelta a la manzana y le grita al padre: 
- Papá, mira, sin los pies. 
Da otra vuelta a la manzana y pasa delante de su padre y le grita: 
- Papá, mira, sin las manos. 
Finalmente da otra vuelta a la manzana y al pasar frente a su padre le grita esta vez: 
- Papá, mira, sin los dientes.

Jaimito le pregunta a su padre:
- Papá, si soy bueno, ¿dónde iré?
- Al Cielo, hijo.
- ¿Y si soy malo?
- Al infierno, hijo.
- ¿Entonces qué tengo que hacer para ir al circo?

Jaimito llega a casa y su madre le pregunta:
- ¿Qué tal, Jaimito, qué has aprendido hoy en el colegio?
- No mucho, tengo que volver mañana.

Estaba un boliviano mascando hoja de coca y se le acerca Jaimito y le dice:
- ¿Qué está haciendo Sr?
- ¡Mascando coca!
- Ah, ¿y no le molesta la chapita?

- ¿Que tal en el colegio, Jaimito?
- He hecho una redacción que ha conmovido al profe.
- ¿Ah, sí? 
- Sí, me ha dicho que daba pena.

Estaba Jaimito tirado en la vereda, y la mamá le grita desde el segundo piso... 
- Jaimito, sube, Jaimito, sube, sube hijo mío, Jaimito, que subas, Jaimito sube, Jaimito, SUBE, SUBE. 
- Bueno, ahora voy mami, pero no me vuelvas a tirar. 

- Jaimito, dime el principio de Arquímedes. 
- ¡La "A", Maestra! 

- Jaimito, dime cinco cosas que contengan leche. 
- Cinco vacas, Señorita. 

(Profesor) - A ver Jaimito, ¿qué es esto? (Le enseña un mineral).
(Tímido por no saber) - Una piedra.
Un compañero intenta soplarle la respuesta:
- Basalto, Jaimito, basalto.
- ¡¡¡UNA PIEDRA!!! 

Jaimito era un niño terrible, malo, malo, malo. Su mamá le dice: 
- O te portas bien o te encierro en el cuarto, que ahí vive el diablo. 
Jaimito no se portó bien, y su mamá lo encerró en el cuarto, al cabo de un tiempo la mamá oye tremendo ruido en el cuarto, golpes, vidrios rotos, etc., abre la puerta del cuarto y sale el un diablito llorando y dice:
- Señora, dígale a su hijo que me devuelva mi tridente.