viejitos

 

 

 

Una viejita le dice a su marido:
- ¡Hola, cariño! ¿Qué tal ha ido en tu partido de golf?
- Bien, estaba dando buenos golpes, pero mi vista está tan mal que no veía dónde iba la pelota... 

- ¡Claro, ¡si tienes 71 años! ¿Qué esperabas?, ¿Y por qué no te llevas a mi hermano Luis contigo?
- ¡Pero si tiene 82 años y ya no juega al golf!
- Sí, pero su vista es perfecta. Él puede ver dónde cae la pelota.
Al día siguiente el marido se lleva a su cuñado a jugar al golf, tal como le recomendó su mujer. Golpea, y la pelota sale disparada.
- ¿La has visto? ¿La has visto?...
- ¡Sí, claro que sí!, responde Luis muy contento.
- Bueno, ¿y dónde ha caído?
- Pues, ... la verdad ... ¡Que ya no me acuerdo!

Una nieta acompaña a su abuela a buscar un libro a una importante librería.
Casi se desmaya cuando escucha a su abuela preguntar a la empleada por la sección de novelas eróticas.
- ¡¡¡Abuela!!!, ¡¡pero si me dijiste que a ti te gustaban sólo los libros de historia antigua!!, ¿¿por qué pides la sección de sexo y erotismo??
- Hijita... ¿crees que a mi edad eso no es historia antigua?

Dos delincuentes escondidos en un callejón oscuro, atacan a dos viejitas, las violan y se dan a la fuga. Al verlos alejarse una de ellas, mirando al cielo dice:
- Perdónalos, Señor... no saben lo que hacen...
- El tuyo... el mío era un fenómeno.

Una anciana de 80 años tuvo una cita con un anciano de 85. Al regresar a casa su nieta le preguntó que cómo le había ido, a lo que la anciana le contestó:
- ¡Tuve que darle una bofetada!
La nieta pregunta enojada:
- ¿Por qué, se quiso propasar contigo?
- No, al contrario, yo pensé que ya se había muerto.

El padre habla a sus feligreses: 
- Si tienen fe se sanarán, si tienen fe se sanarán... 
pongan su mano sobre su parte afectada y el milagro ocurrirá.
Una pareja de viejitos está oyendo el sermón. 
El viejo, disimuladamente baja la mano y la pone sobre su genitales. 
La viejita lo ve y le dice: 
- Viejo, él habló de milagro de sanación, no de resurrección! 

Una anciana tenía en su pequeña granja un gallinero.
Algunas de las gallinas tenían la mala costumbre, luego de poner sus huevos, los picaban y rompían.
La ancianita consultó con un veterinario para ver cómo solucionar este problema y éste le aconsejó que comprara en el negocio de ramos generales, unos huevos de plomo, de forma tal, que cuando las gallinas ponían los huevos y los picaban, también picarían los de plomo, produciéndoles tal dolor, que dejaran de picarlos. 
Entonces la viejita fue hasta el negocio del pueblo y lo atendió su dueño, un anciano doblado y en bastón que se acercó lentamente arrastrando los pies.
A la pregunta si tenía huevos de plomo, éste contestó:
- No Sra., es el reumatismo que me dejó así.

Tres viejitos conversaban respecto al mejor modo de morir...
El primero dice: 

- Me gustaría morir en un accidente automovilístico, marcando con mi coche 
200 kilómetros por hora.
El segundo dice:
- Yo quiero morir durmiendo.
Y el tercero, más viejito de todos...
- Me gustaría mucho ser asesinado por un marido celoso.

Frustrado porque la madre no lo había dejado ir a un baile al que iría su hermano mayor, el muchachito se sienta en la vereda y se derrite en lágrimas. En eso, un viejito que iba pasando, conmovido con la escena, se le acerca y le pregunta:
- ¿Qué te está pasando, hijo? ¿Por qué estás llorando?
- Porque...snifff...porque yo no puedo hacer lo que hacen los adultos...
Entonces el viejito se sentó al lado y empezó a llorar con él.

Una pareja se va a casar, él tiene 90 años y ella 85, entran en una farmacia y el novio le pregunta al farmacéutico:
- ¿Tiene remedios para el corazón?
- Sí, contesta el farmacéutico.
- ¿Y remedios para la presión?
- Sí, contesta el otro.
- ¿Y remedios para la artritis?
- Sí, contesta nuevamente.
- ¿Y remedios para el reumatismo?
- Sí, sigue contestando.
- ¿Y viagra?
- Sí, también.
- ¿Y remedios para el colesterol?
- Sí, también, tenemos de todo.
Entonces el novio mira a su novia y le dice:
- Querida, ¿qué te parece si hacemos la lista de casamiento aquí?

Un viejito visita al médico, quejándose de su impotencia. 
- Doctor, ¿qué puedo hacer para combatir la impotencia?
El doctor estaba muy apurado y para sacárselo pronto de encima le dice: 
- Mire, abuelo, si quiere tener buenas erecciones coma mucho pan. 
El viejito va a la panadería y pide 15 kilos de pan. La vendedora extrañada le pregunta: 
- ¡Qué bien, abuelo!, ¿Familia numerosa?
- No, hijita, vivo solo.
- Entonces, ¿va a organizar alguna reunión?
- No, hijita, para nada. 
- Perdone la curiosidad, pero, ¿para quién compra tanto pan? 
- Pues es sólo para mí. 
- Pero, para Ud. solo es mucho pan, ¡se le va a poner duro!
- ¡Ah picarona!, ¿Tú también lo sabías? 

El viejito le dice a la viejita:
- Mi amor, ¡tus dientes son como perlas!
- ¿Por lo blancos y brillantes?
- ¡No, por lo escasos!

Dos viejitos hablando sobre sexo: 
- Cuando tú haces el amor, ¿usas un condón? 
- ¿Estás loco? ¡No! con lo que pesan.

En un balneario le comenta un anciano a otro: 
- Este balneario, ¿es bueno para el reuma? 
- ¡Sí es muy bueno? Yo lo he cogido aquí.

Una anciana va al médico. 
- Doctor, doctor, quiero que me recete píldoras para evitar el embarazo. 
- Pero bueno, ¿si usted tiene 75 años, como espera...? 
- No, si es que me ayudan a dormir. 
- ¿De verdad? ¿Usted duerme mejor tomando la píldora? 
- No, si no es para mí... es que se las pongo a mi nietecita de quince años en la coca-cola, y no vea lo bien que duermo. 

Un viejo de 80 años se casa con una chica de 17. Se van de viaje de novios, y a la vuelta sus amigos le preguntan al novio: 
- ¿Qué tal el viaje de novios? 
- Jo, genial, estuvimos en la playa, el sol,... 
- Oye, y ¿qué tal con la chica? 
- Fabuloso, hicimos el amor casi todas las noches. 
- ¿A tu edad? ¡Eso es increíble! 
- No, mira, es que casi hicimos el amor el lunes, casi lo hicimos el martes,... 

- ¡Que aburridos son ahora los programas de la tele! 
- Abuelo, que no es la tele, que estás mirando el microondas. 

El abuelo está comiendo un yogur a paso de tortuga.

Pasa el nieto y le dice: 
- Tenga cuidado abuelo, que caduca a los tres días. 

Una pareja de ancianos entra en la oficina de un abogado. 
- Buenos días, ¿qué puedo hacer por ustedes? 
- Verá, es que queremos divorciarnos. 
- ¿Qué? ¿Pero cuántos años tienen ustedes? 
- 96 y 98. 
- Y ¿cuánto tiempo han estado ustedes casados? 
- 75 años. 
- Pero perdonen, es que no lo entiendo, ¿por qué han esperado tanto tiempo antes de divorciarse? 
- Es que pensamos que sería mejor esperar a que todos nuestros hijos se hubiesen muerto. 

Un viejecito va al médico y éste le dice: 
- Mire, usted tiene un serio problema con su corazón. Tendrá que moderar su vida sexual. 
- Y dígame, ¿qué parte debo moderar, el acordarme de ello o el hablar de ello? 

- Dame vino para el abuelo. 
- ¿Tinto o blanco? 
- Da igual, para lo poco que ve. 

Dos viejecitos: 
- Oye, ¿te acuerdas de cuando estábamos en Vietnam, y nos daban aquellas pastillas para que no persiguiésemos a las mujeres? 
- Sí, ¿qué pasa? 
- Que han empezado a funcionar.

La viejita entra desnuda en la habitación donde su marido está tirado en la cama mirando un partido:
- Bueno Ricardo, como es nuestro aniversario, me he puesto el traje de Eva.
El hombre la observa un momento:
- Me parece bárbaro... pero lo podrías haber planchado un poco... ¿no? 

En su segunda Luna de Miel, una pareja madura llega a las oficinas de inmigración. El guardia revisa los documentos y al ver la identificación de la mujer dice: 
- ¡Muy bien señora!, la felicito, es la primera vez que veo que una dama pone en su credencial un retrato actual.
El esposo haciendo segunda a tal declaración menciona: 
- Ya ves, mi vida, que no tiene nada de malo negar la edad.
La mujer, enojada y a punto de estallar aclara al guardia: 
- Lo que usted está viendo es mi huella digital. 

Muere una mujer, y como las circunstancias de su muerte son dudosas, la policía interroga al pobre viudo.
- Díganos, ¿su mujer habló antes de morir? 
- Y, sí..., unos 40 años seguidos, sin interrupción.

Dos amigos se encuentran jugando golf, y justo al lado del campo, se encontraba un cementerio. Uno de los hombre interrumpe su juego, se acerca a ver desde lejos el funeral, se inclina, dice una bendición y regresa a su juego de golf. El compañero le dice: 
- Oye Miguel, eres la persona más noble que he conocido, sientes el dolor de las demás personas cuando pierden un ser querido, me siento orgulloso de jugar al golf contigo. 
- La verdad, era lo menos que podía hacer, estuvimos 43 años casados.

Estaba un señor, con cáncer en el hospital, y al lado suyo su esposa María, y éste le empieza a decir:
- María mi amor, te acuerdas de ese accidente que tuvimos en el coche en el 62, ¿quién estaba junto a mí? Tú, María, mi amor. Y te acuerdas de cuando nos asaltaron en el 74 y me dieron un balazo, ¿quién estaba junto a mí? Tú, María mi vida, siempre junto a mí. Y te acuerdas cuando nos escapamos del país, porque tuvimos problemas financieros, ¿quién estuvo a mi lado? Siempre tú, mi vida María. Y cuando me caí del tercer piso en el 97, ¿quién me ayudó y estaba a mi lado? Tú, mi reina como siempre. Y ahora en el 2002 que estoy con cáncer ya muriéndome, ¿quién está junto de mí? Tú, María, como siempre a mi lado. 
... después de un silencio breve éste argumenta: 
- Sabes que ahora que lo pienso, yo creo que tú eres la que me ha traído toda esta mala suerte. 

El matrimonio está sentado en el sofá, viendo la televisión. Él, fumando y con una lata de cerveza en la mano. Ella, de salto de cama, con los ruleros puestos. 
- Pedro, hace treinta años que estamos casados y nunca me has comprado nada. 
- Perdona mujer, yo no sabía que vendías algo... 

Un turista pierde a su señora. Medio desesperado, busca a un policía y le dice: 
- Agente, he perdió a mi mujer! ¿No me podría ayudar a buscarla? 
- ¿Cómo es ella? 
- Es bajita, más bien fierita de cara, medio renga, chueca, sorda y chicata. Tiene 63 años. 
- Seré curioso... ¿y para qué la buscas entonces? 

Estaban 2 viejitos, y la viejita comienza a besarle el cuello y las orejas a su esposo.
- Pero, que haces mujer!? 
- ¿Pues no me decías que tenías un paro?
- ¡¡Sí, pero CARDIACO!! 

- Querido, mañana hace 50 años de casados, ¿por qué no matamos un pollo y lo celebramos?
- Mejor mataría a tu hermano, que fue él quien nos presentó. 

Un amigo va a visitar a su colega para comer y ya cuando están sentados el amigo le dice a su mujer: 
- Cariñito, pásame la sal. 
La mujer se la da. 
Al rato, 
- Amorcito, dame el pan. 
La mujer se lo da. 
Al rato, 
- Cielito, yo fregaré. 
A lo que el amigo le dice sigilosamente: 
- Parece mentira, con la de años que llevas de casado y que aún exista esa pasión entre los dos. 
y el otro responde: 
- Cállate, que hace ya como 20 años que no me acuerdo ni cómo se llama.

Resulta que Cornelio se ha casado con Facilisa, y ésta, la noche de bodas, coloca un cofre cerrado con un gran candado al pie de la cama. 
- ¿Para qué es ese cofre, cielo? 
- Ese es un secreto mío que nunca te voy a decir. 
Cornelio, respetuoso del sentir de su mujer, no vuelve a preguntar. Al volver del viaje de bodas, Facilisa coloca al pie de la cama de su nuevo hogar el dichoso cofre. Cornelio, presa de la intriga y la duda, le vuelve a preguntar:
- Vida mía, después del maravilloso viaje de bodas, ¿no me puedes decir qué es lo que guardas con tanto celo en ese cofre?
- No, querido mío. Como te he dicho antes, es mi secreto y no te lo diré. 
Así pasan muchos años, sin que Cornelio pregunte más por el cofre. 
Sin embargo, al cumplir 50 años de casados, después de la celebración, Cornelio persiste nuevamente y dice: 
- Amor mío,... son ya 50 años de casados. Hemos compartido mucho, y la verdad es que creo que es tiempo de que me digas lo que guardas en el cofre. 
Facilisa, conmovida por la escena, finalmente accede, y al abrirlo, Cornelio encuentra dentro cinco granitos de maíz y 10 millones de pesos. 
Cornelio, perturbado, le pregunta a su mujer: 
- Y eso, ¿para qué lo has guardado con tanto celo? 
- Debo confesarte, responde Facilisa, que por cada vez que te he sido infiel, guardaba un granito de maíz en el cofre. 
Cornelio, aunque decepcionado, se consolaba pensando que cinco infidelidades, en 50 años de casados, después de todo no era tanto. 
Entonces, pregunta a Facilisa: 
- ¿Y esos 10 millones de pesos?
Y le responde Facilisa: 
- Es que cada vez que juntaba una tonelada de maíz, pues la vendía. 

Un vendedor ambulante vendía el "elíxir de larga vida" en un pueblo. A la multitud que se había congregado en la plaza en torno a él le decía: 
- Yo tomo una cucharada todos los días, y ya he vivido 300 años. 
Los curiosos comenzaron a comprarle frascos a un niñito que era su ayudante. Un comerciante, queriendo desenmascarar al charlatán, le preguntó al muchacho en voz muy alta: 
- ¿Es verdad que tu patrón tiene 300 años de edad? 
El chiquillo respondió tranquilamente: 
- No puedo asegurárselo, porque sólo llevo 90 años trabajando con él. 

- Abuelo, ¿qué significa VIAGRA?
- Viejitos agradecidos. 

Hoy cuando fui a almorzar, noté que había una viejita de unos 75 u 80 años, sentada en el banco de una parque y estaba llorando enloquecidamente. 
Paré y le pregunté qué era lo que le pasaba. 
- Mire, tengo un marido de 22 años en casa, y es millonario. Me hace el amor todas las mañanas y después se levanta y me hace panqueques, salchichas, frutas frescas y café fresco. 
- Bueno y ¿por qué llora?
- El me hace sopa casera de almuerzo y mis pancitos favoritos, y después me hace el amor por media tarde. 
- ¿Y por qué llora entonces? 
- De cena me hace una comida gourmet con vino y mi postre favorito, y después me hace el amor hasta la 2:00 de la mañana. 
- Bueno, entonces, ¿por qué diablos está llorando Ud.?
- ¡NO ME ACUERDO A DONDE VIVO!

Dos viejecitos sentados en un parque.
- José, me ha empezado a doler la pierna derecha. 
- Eso es de la edad. 
- Qué dices, la izquierda tiene los mismos años y no me duele...

- ¿Sabes el chiste de la viejita que se cayó del precipicio?
- No, pero qué golpe se habrá dado.