Juana de Ibarbourou

 

 

 

 

NOCHE DE LLUVIA

 

Llueve...Espera, no duermas,

estate atento a lo que dice el viento

y a lo que dice el agua que golpea

con sus dedos menudos en los vidrios.

 

¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante!

¡Con qué avidez se esponjará la hierba!

¡Cuántos diamantes colgarán ahora

del ramaje profundo de los pinos!

 

Espera, no te duermas. Escuchemos

el ritmo de la lluvia.

Apoya entre mis senos

tu frente taciturna.

Yo sentiré el latir de tus dos sienes

palpitantes y tibias,

como si fueran dos martillos vivos

que golpearan mi carne.

 

Espera, no te duermas. Esta noche

somos los dos un mundo,

aislado por el viento y por la lluvia

entre la cuenca tibia de una alcoba.

 

Espera, no te duermas. Esta noche 

somos acaso la raíz suprema

de donde debe germinar mañana

el tronco bello de una raza nueva.