Juana de Ibarbourou

 

 

 

 

Rebelde

 

Caronte: yo seré un escándalo en tu barca

mientras las otras sombras recen, giman, o lloren

y bajo tus miradas de siniestro patriarca

las tímidas y tristes, en bajo acento, oren.

 

Yo iré como una alondra cantando por el río

y llevaré a tu barca mi perfume salvaje

e irradiaré en las ondas del arroyo sombrío

como una azul linterna que alumbrará en el viaje.

 

Por más que tú no quieras, por más guiños siniestros

que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,

Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo

y extenuada de sombra, de valor y de frío,

cuando quieras dejarme a la orilla del río

me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

 

Si el rosal florece,

es ya para otro que en capullos crece.

 

Vete, dios de piedra,

sin fuentes, sin dalias, sin mieles, sin yedra.

 

Igual que una estatua,

a quien Dios bajara del plinto, por fatua.

 

Vete, dios de hierro,

que junto a otras plantas se tendido el perro!