Juana de Ibarbourou

 

 

 

 

RECONQUISTA

No sé de donde regresó el anhelo 
De volver a cantar como en el tiempo 
en que tenía entre mi puño el cielo 
Y con una perla azul el pensamiento. 

De una enlutada nube, la centella, 
Súbito pez, hendió la noche cálida 
Y en mí se abrió de nuevo la crisálida 
Del verso alado y su bruñida estrella. 

Ahora ya es el hino centelleante 
Que alza hasta Dios 

la ofrenda poderosa 
De su bruñida lanza de diamante. 

Unidad de la luz sobre la rosa. 
Y otra vez la conquista alucinante 
De la eterna poesía victoriosa. 

(Montevideo, 1960 
Mi pequeño regalo de Pascuas, para Nimia Vicéns de Madrazo, en su espléndido San Juan de Puerto Rico. Afectuosamente.  J. de I. )