Juana de Ibarbourou

 

 

 

 

Vida garfio

 

Amante: no me lleves, si muero, al camposanto

A flor de tierra abre mi fosa, junto al riente

alboroto divino de alguna pajarera

o junto a la encantada charla de alguna fuente.

 

A flor de tierra, amante. Casi sobre la tierra

donde el sol me caliente los huesos, y mis ojos,

alargados en tallos, suban a ver de nuevo

la lámpara salvaje de los ocasos rojos.

 

A flor de tierra, amante. Que el transito asi sea

mas breve. Yo presiento

la lucha de mi carne por volver hacia arriba,

por sentir en sus átomos la frescura del viento.

 

Yo se que acaso nunca allá abajo mis manos

podrán estarse quietas,

que siempre como topos arañaran la tierra

en medio de las sombras estrujadas y prietas.

 

Arrójame semillas. Yo quiero que se enraícen

en la greda amarilla de mis huesos menguados.

Por la parda escalera de las raíces vivas

yo subiré a mirarte en los lirios morados!